Maxi Salomón está en Escocia representado a la Argentina en la final global de World Class Competition, el certamen de coctelería organizado por Diageo, catalogado como el más respetado de la industria. Allí buscará consagrarse como ganador entre otros 54 competidores de diferentes países.

Con 31 años, Maxi Salomón comenzó su carrera en el hotel Park Hyatt Mendoza, provincia de donde es oriundo, y ya en Buenos Aires, trabajó en bares como Isabel, Nicky Harrison y Mito Mercato, donde no solo está detrás de la barra sino que también es uno de los dueños.

En la final local, Maxi Salomón la rompió. Con más años de experiencia que sus contrincantes, fue el único en completar el speed round (una ronda en la que el bartender debe terminar una cantidad asignada de cócteles en un tiempo determinado) y encabezó por lejos el blind tasting (prueba en la que deben catar destilados a ciegas).

Y si en una foto Salomón reúne todos los clichés del bartender –es fachero, está tatuado y otros muchos etcéteras– tras la barra su perfil se aleja del aire rocker que ostenta la mayoría de sus colegas. Callado, tímido, del hacer más que del decir, su fuerte es el conocimiento y no el show.

Aquí tres definiciones del bartender que pone a la Argentina en el mapa mundial de los cócteles:

En este tipo de certámenes, las presentaciones teatrales, carismáticas tienen su peso, ¿cómo te preparas ante eso?
A diferencia de otras competencias, World Class no se trata de inventar una historia. Acá contás lo qué hiciste, por ejemplo, este cocktail lo creé porque le daba tales notas que sumaban al destilado. Después hay otras instancias, como una “Mistery box”, donde tenés que preparar un cóctel con los ingredientes que te pusieron ahí, o montan un minimercado, te dan 20 euros y tenés que comprar desde la cristalería hasta los ingredientes para hacer tu cóctel, todo ese tipo de competencias a mi me encantan, me divierten. No son presentaciones y nada más.

¿Cómo ves a la coctelería argentina en general?
Está cambiando para bien. Hay oferta de cócteles más secos, más cítricos. Van apareciendo bares de coctelería, chiquitos, simples en su diseño, donde no entrás por un vagón de tren o por una cava de vinos, es coctelería; se están dejando los bares con tanta infraestructura para hacer bares para el cliente, donde se busca ofrecer un buen producto y servicio y así generar una clientela habitué. A diferencia de esos bares en los que tomas un cóctel que tiene más presentación que lo que te da adentro y es para la foto. Esas grandes puestas en escena van perdiendo espacio, al igual que los bares speakeasy, y están asentándose los bares de coctelería.

maxi salomón

Si tuvieras que contratar a un bartender, ¿con quién te gustaría trabajar?
A ninguno conocido. Contrataría a alguien nuevo para formarlo, creo en darle una oportunidad a la gente nueva. Para trabajar en Mito, y calculo que debe ser lo mismo en BrukBar o Tres Monos, por ejemplo, buscaría a alguien que se haya recibido hace poco, o ni siquiera, quizás solo que le guste mucho la gastronomía, que tenga ganas de laburar y formarla.

PIRULO EXTRA: Para bares de coctelería, Salomón recomienda: Tres Monos (Guatemala esquina Thames, Palermo), Casa Cavia (Cavia 2985, Palermo) y Mito Mercato (Soler 6036, Palermo), bar del que Salomón es dueño junto a otros socios.

María Paula Bandera
Periodista especializada en gastronomía y lifestyle con más de diez años de trayectoria. Publica en medios nacionales e internacionales, Elle, Ohlalá, La Nación, Forbes Argentina; Bleu&Blanc (México), iN (Chile) y Escala (México), entre otros. En 2015, fue finalista del Premio Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la Excelencia Periodística, en la categoría “Crónica”. Colabora regularmente con Clarín, Brando y Apertura. Su especialidad es el “trabajo de campo” para saber qué se agita las cocteleras porteñas. Si la buscan, la encuentran en las barras. En Instagram es @paubande.