En los últimos años probamos medio millar de Malbec argentino. Y si bien no es toda la góndola posible, es una buena muestra para establecer algunos criterios. Como todo reporte, el fin último del INFORME MALBEC es conocer al detalle de qué va este vino que nos encanta.

Este año en particular, realizamos un reporte bien completo que se puede descargar desde acá. Pero, sintetizando, las principales impresiones de catar 500 Malbec son las que siguen.

El enigma del Malbec en números
En nuestro país hay 43.000 hectáreas de Malbec plantadas a diciembre de 2018. De ellas, el 85% (36.585 hectáreas) se concentra en Mendoza, mientras que San Juan es la segunda provincia, con 6,2% (2.652 hectáreas), y Salta, la tercera, alcanzando el 3,2% (1.380 hectáreas). Por su parte, La Rioja y Neuquén cubren el 1,7% (741 hectáreas) y el 1,5% (658 hectáreas), respectivamente. Del resto de las provincias productoras, ninguna alcanza las 400 hectáreas.

¿Es mucho o es poco? A modo de comparación, conviene saber que una indicación geográfica —es decir, un lugar mucho más chico que una provincia— como Los Chacayes ofrece mucho más que el doble de hectáreas. De la superficie plantada con Malbec, sin embargo, conviene observar un dato. Hace quince años, en 2004, había poco menos de la mitad de la superficie actual: 20.386 hectáreas.

Hay dos maneras de mirar este dato: mientras las plantaciones más recientes ocupan lugares viejos y nuevos al mismo tiempo, el hecho de que la mitad de las uvas de Malbec tenga menos de quince años propone un posible salto cualitativo para el mediano plazo, cuando esas viñas lleguen a la madurez. Por esta razón, reportarlo año a año es una tarea con futuro.

PROBAR PARA DESCUBRIR
Siguiendo el razonamiento de las hectáreas cultivadas y ahora llevadas a la copa, lo que nos viene sucediendo cada año es que, en materia de Malbec argentino, se pueden sintetizar los sabores en grandes grupos.

Mendoza, por ejemplo, tiene tres terroirs definidos: la zona caliente, con Maipú como ejemplo, con Malbec frutales y especiados de cuerpo medio; la zona de transición, con Luján de Cuyo como epicentro, con Malbec frutales y de buen cuerpo y estructura tánica; y el Valle de Uco y las zonas altas, que ofrecen Malbec florales y frutados, con trazos herbales, paladar de buen cuerpo, estructura tánica y frescura media a elevada. Dentro de esos registros, también entran otras regiones, con sus variaciones.

Salta, con peso específico como para ofrecer seis botellas de cada cien en el mercado, propone, al interior de los Valles Calchaquíes, esos tres niveles, pero con picos más acentuados. La zona alta, entre Cachi y Molinos, opera como Valle de Uco, pero con mayor intensidad de sabor; la zona baja, en torno a Cafayate, se parece más a la transición de Luján y el este.

En la Patagonia, tenemos menos repetición para comprobar este ejercicio, mientras que en San Juan, Pedernal se comporta como Uco y la zona baja, de Ullum, como el este. En todo caso, sobre esas grandes variaciones emergen lunares más pequeños asociados al suelo y el manejo del viticultor, para entrar o desviarse del canon.

En ese sentido, un buen ejemplo son aquellos vinos sobremaduros que, al cabo, no responden a ningún parámetro de lugar, sino que el estilo buscado por el productor determina el modelo. Por suerte, y esto es un dato clave de este Informe Malbec 2019, son cada vez menos. Estas observaciones nuestras son coincidentes con las investigaciones que se vienen desarrollando en ámbitos académicos. Hay dos estudios de los que tenemos noticias, aunque sus conclusiones aún no están publicadas. Uno está liderado por el ingeniero Martín Kaiser, para Bodegas de Argentina, y el otro, por Roy Urvieta, para el Catena Institute of Wine. En este último, publicado por Food Chemistry, se plantea un cuadro comparativo que es similar a lo que nosotros pescamos en las copas.

Pero más allá de estos lineamientos gustativos, una cosa nos queda clara: para que el terroir y su aproximación al paladar de los consumidores sean una realidad patente, lo que hay que trabajar son los lineamientos gruesos.

Divergencias y singularidades habrá siempre, pero si pensamos que el Malbec argentino es sintentizable en grandes grupos de estilo-región, la realidad para el consumidor es más sencilla. ¿Un ejemplo? Si se quieren beber vinos de baja frescura y paladar amplio y con taninos carnosos, hay que apuntar a Luján de Cuyo, mientras que si se busca frescura e intensidad, esa regularidad es más fácil en el Valle de Uco.

EL EFECTO DE LA COSECHA
Respecto a la incidencia de la cosecha, también en sintonía con lo que hemos venido publicando, la 2016 supone una bisagra en la proyección de la variedad. En general, hay muchos vinos verdes y de taninos rugosos, con lograda acidez, salvo en los vinos top (son nueve de esta cosecha), entre los que más llamó nuestra atención la calidad de la fruta. Como nos decía oportunamente Alejandro Vigil, “quien trabajó bien en 2016 tiene buenos vinos, en especial en Uco, donde los suelos drenan bien”.

La añada 2017, en cambio, supone una vuelta al ruedo, con vinos de lograda textura tersa, taninos maduros y paladar amplio. Con doce ejemplares en el top, razonablemente es la segunda en cantidad. Germán Di Césare, por su parte, está enamorado de ella: “Para Malbec fue una cosecha excepcional, en particular, de taninos finos”.

La cosecha 2015 es la que, sin embargo, más vinos cuadró en el TOP 50, con quince Malbec con buena diversidad de estilos. Por supuesto, más vinos menos regulares en su propuesta. Pero si para muestra sobra un botón, cinco de ellos son de Gualtallary, tres de Paraje Altamira. A ellos ya les sienta bien el tiempo en botella.

Mariano Di Paola, no obstante, nos dijo que la 2018 era una clásica cosecha para “Mendoza, seca y con buenos calores”. Conviene tener en mente que, para vinos premium, aún falta que llegue a la góndola buena parte de ellos. Sin embargo, ver que nueve de los cincuenta mejores vinos son de ese año es como para entusiasmarse de cara al futuro.

malbec argentinoAPUNTES DE REGIONES
Con una mirada rápida a los top del Informe Malbec 2019, podemos sacar algunas conclusiones, tanto sobre lo que nos gusta como sobre lo que se distingue hoy en la alta gama. Pero, más que nada, no es un capricho la idea cada vez más repetida de que Argentina está haciendo hoy sus mejores vinos.

Como consecuencia —creemos— del mejor conocimiento de las regiones, los productores están entendiendo cómo hacer algunos vinos, y nosotros, como parte del público, también entendemos mejor cómo beberlos. Algunas cifras sobre los cincuenta mejores:

El 60% (30 etiquetas) proviene en general del Valle de Uco; Paraje Altamira se quedó con 8 y Gualtallary, con 7, nada que no nos pudiéramos imaginar a priori, pero son cifras reales. Le siguen El Cepillo, con 3, Los Chacayes, con 2, La Consulta, con 2, y San Pablo, con 1. El resto son con apelaciones mayores, siempre dentro del valle.
El 22% (11 etiquetas) proviene de Luján de Cuyo. Las Compuertas aportó 3, Agrelo sumó 2 y Perdriel, 1. El resto son con denominación genérica Luján.
• Consistentemente con su producción y escala, Valles Calchaquíes sumó 2 top, y Río Negro, otros 2.

Tenemos claro que estos números hablan también de nosotros, pero no dejan de ser una realidad de escala en la alta gama local. Refuerzan el prestigio que tienen algunas indicaciones geográficas por sobre otras.

TAGS DE ESTILO
Algo de todo eso se observa en la totalidad de los Malbec. Sin embargo, se desprenden algunas otras cosas al estudiar nuestros tags. Cada vino en Vinómanos tiene una descripción simple de tres palabras. Ese universo léxico, sin ser finito, está bastante acotado. Cuando se repiten en la descripción de un vino, lo que estamos describiendo son vinos que estilísticamente se parecen mucho. Por eso, al observar los tags del Informe Malbec 2019, se desprenden algunas conclusiones sobre el gusto de la variedad (independientemente de las cosechas y las regiones).

• Una buena mayoría (39%) de los Malbec argentinos son descriptos como frutales.
• El siguiente grupo grande (20%) son aquellos que están descriptos como herbales o herbales y frutados.
• La complejidad alcanza a un número similar (17%).
• Asimismo, Malbec de perfil floral es una interesante minoría (9%).
• Mientras que aquellos en los que la madera es relevante son una minoría real (5%).
• Otro tag minoritario pero con peso suficiente son los asociados a la sobremadurez y los sabores cocidos (5%).
• El resto de los descriptores no alcanza a cubrir, en ningún caso, más del 2% de las muestras.

De todo ello, se pueden deducir muchas cosas, pero lo más importante, al menos como consumidores, es que el retroceso estilístico de la madera y los perfiles maduros es un hecho contrastable, frente al peso de la fruta fresca, las flores y la complejidad bien entendida, aun cuando comprometa gustos de madera o puntas sobremaduras. Ese es un dato saludable que celebramos y que, particularmente, disfrutamos este año catando los vinos.
malbec argentino
INFLACIÓN MEDIDA EN VINOS
El pedido de muestras a las bodegas arrancó en mayo. Desde entonces hasta la publicación, en muchos casos vimos pasar hasta tres listas de precios con saltos de 10 y 15%. En este país, eso no podría llamar tanto la atención como que algunos de los precios de alta gama que registramos al comienzo se duplicaron y algo más hacia la última semana. Se llegó a dar el caso de un vino cuyo precio fue cargado en la base a 2.100 pesos, pero que tuvimos que elevar a 4.500 pesos para la publicación. Todo, en el lapso de tres meses.

Sin embargo, es en el listado general donde se ven cosas curiosas. En 2018, con el segundo reporte, la suma de todos los vinos a precio de publicación alcanzaba 283.000 pesos. Este año, la misma cuenta arroja 422.000 pesos en total.

Como siempre pasa en estos casos, a río revuelto, ganancia de pescadores. De forma que los consumidores están a tiempo de hallar perlitas cuyos precios aún no se modificaron, mientras que en otros casos estarán pagando bastante más que las expectativas devaluadas. En todo caso, algo es seguro: hoy, hablar de precios de venta al público, en nuestro país, es hacer ficción, ya que entre tiendas incluso registramos saltos de hasta un 40% (y, en pocos casos, algo más).

Si bien no es exclusivo del Malbec argentino, nos gustaría dejar una pregunta abierta: ¿cuánto más resiste armar listas de precios contemplando el punto de venta? ¿No sería más lógico armarlas con un precio de venta en bodega y que cada retail juegue el partido que más le gusta o que mejor puede?

MENCIÓN APARTE, EL TAPÓN
Los tapones Diam y Vinvention se ganaron finalmente la confianza de los enólogos y bodegueros. Este año, tuvimos pocas, poquísimas botellas —cuatro, para ser precisos, el 0,8%— con defectos de encorche, o graves desviaciones de oxidación o reducción. Es a todas luces una buena noticia para los consumidores. Si la seguridad alimentaria y dineraria —recibir lo que se pagó— está hoy prácticamente garantizada, es motivo de celebración.