Cervecería Prinston abrió una fábrica y un bar impecables en Devoto, pero en una zona extraña. No en la plaza, ni en los alrededores, donde se consolida un polo gastronómico al estilo Palermo. Esto es sobre la calle Concordia a metros de Avenida Mosconi, en el noreste del barrio (casi cayéndose en Villa Pueyrredón). “Es que en realidad nosotros buscábamos un lugar para la fábrica – explica Nicolás Fucci, con su clásica simpatía desbordante (lo digo sin ironía, es una persona que transmite mucha alegría). Sólo después se fue armando el bar -continúa-, un poco a la fuerza”.

Junto a su socio Julián García, tienen experiencia en bares. La historia de Cervecería Prinston empieza en 2015, con el local de Ramos Mejía. Dos años después abrieron otro en Morón. Ellos habían fabricado al principio, con un “equipito” de 200 litros. Salían con muestras de su cerveza por el barrio, para hacerla conocida, hasta que el local de Ramos se convirtió en un boom y el problema ya no fue traer público sino saber qué hacer con la gente que cada noche esperaba en la puerta para entrar.

Todo bien con gestionar bares pero ellos tiene ADN cervecero. Y eso significa hacer tu propia cerveza. Devoto es volver a fabricar. Para eso montaron un equipo de 1200 litros y cinco fermentadores con los que producen hasta 8000 litros por mes, todo en acero inoxidable. Siempre brillante. Siempre impecable. Entre otras joyas tienen uno de los arturitos que fabrica Federico Zanetti de Cervecería Santina. Y un sinfin mecanizado con el que transportan la malta los 20 metros que separan el depósito del equipo propiamente dicho.

Cerveceria Prinston

Están ensayando con 2, 3 o más dry hops. Fucci se inclina por el estilo de cerveza americano, lupulado, cítrico, floral. “Las belgas me gustan pero me cansan un poco ¿cuántas te podés tomar?”, dice en relación a los estilos maltosos y secos. Últimamente se hizo fan de las NEIPAs. “El gusto del público cambió muy rápido -dice, en relación a la percepción del mercado que tiene en los bares-, ahora vendemos más IPA que cualquier otra cosa”.

En la dinámica del bar siempre fueron de implementar cosas originales. Por ejemplo, antes de los vibradores que te avisan cuándo está listo tu pedido, ellos usaba un megáfono, lo cual fue divino y emocionante hasta que empezaron las quejas de los vecinos. Otra, un clásico en la barra de Cervecería Prinston, es insistir en que todos prueben las cervezas hasta que encuentren la que le gusta. Otra son las sesione de DJ en vivo. En un ataque de talibanismo típico de los cerveceros, Fucci se negaba a incorporar tragos, pero la gente insistió y terminaron ofreciendo tres o cuatro clásicos, a los que tienen medio escondidos en la pizarra.

cerveceria prinston

Lo ventaja de Cervecería Prinston ahora que tienen su propia fábrica, es que mantienen el espíritu crítico necesario para hacer la curaduría de las mejores cervezas del mercado, que es la habilidad básica del que gestiona un bar, y ahora le agregan la potencia de sus cervezas, hechas a imagen y semejanza de las propias fantasias. Así, en Devoto por ejemplo, tienen 12 canillas en las que podés encontrar cosas especiales de productores destacados como la Honey de Kraken, la Neipa Skywalker de Itzel, Jamaica Dubbel y Cuervos Black Ipa de Juguetes Perdidos, la Belgian Blonde de Lumpen, Dry Stoutde Santina, Pacific Ale de Dos Dingos y la Weizn de Schofferhofer. A eso Prinston Cervecería sus creaciones como la Apa, American IPA, Summer Ale y Neipa.

De jueves a sábados, de 18hs a 20hs, Cervecería Prinston tiene un particular sistema de happy hour: con la compra de una cerveza (de las tradicionales) te dan un ticket (como el de los colectivos de antes) que después podés cambiar por otra cerveza cualquier día y a cualquier hora.

La propuesta gastronómica son unos 12 platos que cambian 3 veces por año. “Porciones grandes con la mejor materia prima, cosas que acompañen la birra”, define Nicolás. Probamos la excelente hamburguesa Titan, con doble carne, doble queso, bacon y pepinos. Las Papas Prinston tienen cheddar, bacon y verdeo. El Burrito Ortega incluye lomo, queso, tomate, verdeos y pimientos; los Nachos Lentorodriguez son con guacamole y cheddar; los Chiken crispy, pollo frito con papas y salsa. Y tres opciones de pizzas: rúcula y crudo, napolitana/albahaca y mozzarella. Después de dar vueltas con los postres, Nicolás y Julián jugaron un pleno a las Franui, las frambuesas bañadas en chocolate de Rapanui.

El lugar de Cervecería Prinston, que se expandió hacia la vereda, se fue vistiendo. Los azulejos, la chapa acanalada, unos reservados con sofás le dan una impronta entre industrial y vintage. Pero lo que se impone es la fábrica y el acero inoxidable con la birra respirando en su interior.

Hacia el final de la charla, Nicolás comenta que uno de los proyectos para este año es empezar a enlatar su cerveza. “Que se arme como en Estados Unidos donde la gente se toma una pinta en el tapbar de la fábrica y se lleva dos o tres latas para disfrutarlas en su casa”. Y que una de las cosas que lo siguen llenando de orgullo es cuando se acercan amigos o conocidos con una copa en la mano para decirle una frase: “me cagaste la vida, probé la cerveza artesanal y ya no hay vuelta atrás”.

Cervecería Prinston Devoto
Dirección: Concordia 4726, CABA
Horarios: Jueves de 18hs. a 12hs. Viernes y sábado de 18 hs a 2hs.