Los hombres y mujeres siempre han celebrado, a manera de agradecimiento, el producto recibido de la madre tierra: Se venera la fertilidad y el fin de un ciclo, se celebran las cosechas, se hacen ofrendas por las cosechas venideras. El vino no es una excepción. Desde hace siglos se festeja, en todas las regiones en donde hay viñedos, la vendimia: ni más ni menos que el momento culminante de un largo esfuerzo de las vides y de las personas que las cuidan. La fiesta marca, de paso, la llegada del nuevo vino.

En nuestro país, desde hace 81 años se celebra Mendoza la Fiesta Nacional de la Vendimia. Y este año, toda la actividad tendrá lugar el viernes 3 y el sábado 4 de marzo. Será la culminación de los festejos que empezaron hace meses y cierra con un increíble show digno de verse. Si no compraste las entradas, ya casi podés decir alpiste, aunque seguro queda alguna a precio dólar entre las empresas de turismo receptivo.

Pero la vendimia es más que la fiestas y su acto central. En pocas palabras es una gran celebración, en donde las muestras de arte, la música y la alegría pueblan las calles de la ciudad.

Cuando las bodegas abren sus puertas más que nunca recibiendo a los viajeros del todo el país que llegan con ganas de conocer. Para un Vinómano siempre es recomendable visitar Mendoza (en esta nota un completo mapa para recorrer Luján de Cuyo y alrededores y en esta otra uno de Valle de Uco) pero hacerlo cuando está vestida de fiesta es algo para recordar.
¿Cuándo arranca la fiesta?
Las celebraciones para la Fiesta Nacional de la Vendimia comenzaron en enero, abarcando cada uno de los departamentos que componen la provincia, culminan con un gran desfile de carros temáticos, música y baile para 60 mil personas, junto con la tradicional elección de la reina que se disputa entre 17 departamentos de Mendoza.
¿Qué se celebra realmente?

Ya para los griegos y romanos, en tiempos antiguos, celebraban la vendimia. Era el momento de cosechar la uva para despedir al verano. Se celebraba la abundancia y se agradecía a los dioses con grandes ofrendas. Pero al mismo tiempo, se les pedía protección para pasar el invierno y buenos brotes para la cosecha que venía. En definitiva, la celebración marcaba un calendario de trabajo que se mantiene hasta hoy día.
Con el nacimiento del siglo XX, Mendoza creció en hectáreas plantadas de uva, convirtiéndose en la principal productora de vino del país y esto impulsó su economía. Este motor trajo los primeros festejos, que en ese entonces se daban por separado, los dueños de las bodegas lo hacían de manera elegante, más a la europea y sus trabajadores celebraban a lo criollo entre fogones, muñidos de guitarras y cantos.
¿Cuando nace la fiesta de la vendimia?
En 1936 nació la Fiesta Nacional de la Vendimia tal como se la conoce hoy: la elección de la reina, el desfile de carros y los bailes. Sus artífices fueron Guillermo Cano y Frank Romero Day, que organizaron un enorme espectáculo para festejar la principal ocupación de Mendoza. Desde entonces, cada año se festeja la vendimia, con excepción de 1985, año en el cual la provincia había sufrido un terremoto. Las candidatas a reina se eligen en cada una de las fiestas departamentales que comienzan en enero. Cada cual tiene una temática propia, por ejemplo el Festival de la Tonada en donde se festeja la pasión mendocina por el folclore.
Los desfiles de carros y reinas
El desfile de carros se prepara durante meses, cada departamento le pone su propia impronta y celebrando su fruto característico. Es por esto que a su paso las carrozas reparten uvas, manzanas o duraznos para todo aquel que se acerque al carro y seduzca o convenza a las candidatas de que es el indicado para recibirlas. Con las manzanas y las uvas, no pasa nada. El asunto es con los melones y las sandías de Lavalle, donde un desliz en tomar la fruta del carro en movimiento puede cuasar algún que otro desgarro.
El viernes 3 de marzo, previo al acto central de la Fiesta Nacional de la Vendimia, se hace el primer desfile conocido como Vía Blanca. Las carrozas cruzan por la avenida San Martín, pleno centro de la ciudad, iluminando la noche. El segundo desfile es a la mañana siguiente, desde el parque General San Martín hasta el centro, en un recorrido conocido como Carrusel de las Reinas.
¿Cuántas fiestas hay y dónde asistir?
Y como no podía ser de otra forma en una de las fiestas más largas del país, el acto central se celebra el sábado 4 de marzo pero tiene dos repeticiones para quienes no llegaron a comprar la entrada, que serán el 5 y 6 de marzo en donde se despedirá hasta la próxima cosecha. ¿El precio de la entrada? Desde 95 pesos y hasta 350, eso, si se la consigue. En las repeticiones son un poco más accesibles.
Tiene lugar en el anfiteatro a cielo abierto Frank Romero Day,  que se colma de gente que llega a los cerros aledaños. Todo el mundo ya está sobre aviso y lleva lo necesario para hacer uno de los mayores picnics nacionales, mientras disfrutan un escenario de más de 3.000 metros cuadrados con enormes pantallas, plagados de luces y unos mil artistas. Todo dispuesto para contar en poesía, prosa, música y danza la historia local del vino. El relato es similar cada año: desde la llegada de las primeras vides, la inmigración, la transformación del desierto por la mano del hombre y demás capítulos que permiten conocer cómo el hombre transformó la uva en vino y como el vino transformó a Mendoza en lo que es hoy día.
¿Cuánto dura un mandato de reina?
El punto culminante de la fiesta es la elección de la Reina Nacional de la Vendimia. En el fondo, es un concurso de belleza, pero uno que premia además la calidez de la candidata, su forma de simpatizar con la gente, que la juzga como a una representante. Porque ser reina es ser la embajadora del vino. La ganadora viajará durante un año a las ferias internacionales y llevará a cada rincón del planeta un botón de muestra de lo que significa hacer vinos en este rincón del mundo. Por eso, cuando al cabo de algo más de dos horas el show termina y comienza la elección, se sigue el escrutinio como si fuera la final de una liga.
Es el mejor cocinero del mundo para los que tenemos el gusto de sentarnos a su mesa. Capaz de cruzar la ciudad por unas ostras o de sudar la gota gorda frente a un caldero durante horas, para el resto de los mortales es un estratega de la comunicación digital, el marketing de contenidos y otros tantos menesteres. Trabaja desde hace más de 12 años en medios digitales. Es el responsable de que no fallen los códigos de Vinómanos (plataforma que fundó en 2013), donde también escribe sobre su pasión culinaria.