No es una uva para cualquiera. Argentina hasta la médula, el universo gustativo del Torrontés depara fuertes contrastes: están los que lo adoran a la última hora de la tarde, cuando el sol afloja y la noche es una promesa; quienes no lo beben ni por prescripción médica; y quienes lo beben sólo con comidas de mar, asiática o mediterránea. Cualquiera sea el caso, el

Torrontés es una uva que no deja indiferente al bebedor.
La razón es técnica. Pertenece a un grupo de variedades llamadas terpénicas, muy aromáticas, que, al desarrollar las fragancias llegar a serlo, desarrollan también sustancias amargas. Pero esa paradoja del gusto, encontró en los últimos años soluciones ingeniosas que hoy ofrecen perfiles diferentes de Torrontés.

Cultivado de Salta a la Patagonia, el Torrontés Riojano –ese es el nombre completo de la variedad– además muta sustancialmente de perfil. Están los de Salta y la Rioja, que son florales, potentes y aromáticos en su estilo clásico; los de Mendoza, en particular Valle de Uco, cítricos, delgados y de afilada acidez; y los de la Patagonia, de perfil aromático complejo, con boca amplia y buena frescura. Con todo, el truco para beber buenos Torrontés es simple: hay que consumirlo nuevo, del año en curso (salo reservas y tardíos); siempre frío, nunca helado; y acompañarlo si es necesario con comidas simples. Pero para elegir el Torrontés perfecto, conviene tener a mano esta guía de estilos.

Vieja escuela. En la década de 1980 campeó la góndola un blanco más bien ambarino, muy fragante, con una boca amplia, apenas dulce, y un final amarguito que enamoraba lo mismo que repelía. Consumidores no le faltó, y es el ABC de los Torrontés vieja escuela que aún se consiguen en Argentina. Fríos y en tardes de verano, son inmejorables. ¿Ejemplos? Etchart Privado (2015, $56) y Piattelli Vineyard Premium (2014, $200), en dos niveles de precio bien diferentes.

NOA y la modernidad. Hay una movida nueva en materia de Torrontés que incluso tiene nombre y apellido. La lidera el enólogo José Luis Mounier, quien hoy crea vinos en varias líneas. Resultan estilizados: color amarillo verdoso, con trazos acerados, aromas florales y cítricos, el paladar combina volumen y frescura, por lo que resultan algo delgados. Así son, por ejemplo, Quara (2016, $75), Cafayate (2016, $86), Terrazas de Los Andes (2015, $215), Pasarisa (2016, $230), (Tukma (2016, $140) y Finca Las Nubes (2016, $150) y Colomé (2016, $160)

El truco del reserva. Dentro de la modernidad en argentina se explora la capacidad del Torrontés de poder ser criado en roble, con muy diversos resultados. Algunos de los mejor logrados, ofrecen un perfil floral y cítrico, con cierta vainilla del roble, sumado a un paladar amplio y de frescura. Así son, por ejemplo, Laborum Oak (2015, $276), Tukma Reserva (2014, $215) y Cafayate Gran Linaje (2015, $230).

Uco a rosca. Una de las curiosidades de Mendoza es que tiene buena cantidad de Torrontés cultivada en zonas relativamente altas. Y ahí, el frío de los mil metros y más, transforma a este varietal en otro tipo de vino. Verde amarillentos, resultan cítricos en aromas, con trazo de lima, y una boca delgada y vibrante de frescura. De modo que son vinos más gastronómicos que aperitivos. Modernos y con tapa a rosca, son Críos (2016, $175) y Andeluna 1300 (2015, $165).

Raras y ricas burbujas. Con todo hay un mundo de burbujas en el Torrontés que tuvo su apogeo y gloria hacia el 2010 y que, a la fecha, persisten aquellos ejemplares que supieron dar con la fórmula secreta: conservar parte de la aromática y eliminar el trazo amargo. Entre los que encontrar el punto justo a las botellas están dos: Deseado ($165), el más logrado y longevo en términos de permanencia en la góndola, ya que está disponible desde 2004. ¿Otro? Tapiz Extra Brut ($190)

Ensayos y curiosidades. En materia de vinos dulces, con Torrontés hay varios tardíos que consiguen un perfil interesante. Entre los que conviene apuntarse, Ciclos (2013, $202) y Susana Balbo Late Harvest (2014, $358), proponen aromas de cítricos muy maduros y bocas golosas y de frescura. Pero también hay ensayos con estilos foráneos, como elaborarlo con piel de la uva, igual que una tinta. Así es Vía Revolucionaria Torrontés Brutal (2014, $295), no apto para todo paladar.