Volvió la ola polar a la Argentina. Así como hay prendas que solo salen del placard los días muy fríos –un gamulán, cierta bufanda, los guantes de piel– con el vino también pasa que hay estilos más adecuados para los días más fríos. Son, en pocas palabras, vinos de abrigo.

La razón para que funcionen bien es la misma por la que elegís un interior de piel o un polar grueso para calentarte: son aterciopelados, mullidos y por el tenor alcohólico y la baja acidez, resultan reconfortantes cuando el cuerpo está tenso de tiritar.

Basta un sorbo de estos vinos de abrigo para que la garganta se envuelva en la bufanda de su suavidad y, desde ahí, la tensión se afloje como impulsada por un nuevo calor que recorre las venas.

Por suerte para todos, en el mercado hay buenos vinos de abrigo. Es un estilo de tintos, mayormente de base Malbec, de zonas tradicionales, algo cálidas. En eso, es como si el vino hubiera atesorado el sol del verano en Luján de Cuyo o Maipú y lo devolviera ahora en forma de una tibia y reconfortante suavidad.

Así es que ya sabés, ahora que la temperatura baja y baja, nada mejor que cenar con una copa de alguno de estos vinos de abrigo que te recomendamos en Vinómanos. Vos: ¿tenés tu favorito?