Llegaron los días frescos y con ellos las pastas se convierten en la alternativa ideal para la cena o la mesa familiar. Y si de pastas se trata, hay un vino que tenés que tener en cuenta para el maridaje: el Bonarda. Como dato curioso, es la única cepa a la que se la suele llamar en femenino: la Bonarda.

Uva francesa de origen, nadie puede negar que una de sus principales virtudes es armonizar con los sabores italianos. Las pastas sobre todo. Pero decir pastas es casi tan amplio como decir vino. ¿Cuáles? ¿De qué tipo, forma y relleno? Pero sobre todo, ¿con qué salsa?

Precisamente por esa amplitud la Bonarda es clave: sus aromas balsámicos con dejos frutales maduros y cierto tono especiado, sumado a un paladar de cuerpo medio y buen nervio, funciona de maravilla con casi todas las salsas y tipos de pastas. A las rellenas les hace complemento, a las secas con salsas de tomates las acompaña con cierto dulzor y las que son a base de carne les suma un trazo frutal que subraya los sabores. Y puestos a elegir, ¿qué Bonardas van mejor para cada pasta?

PASTAS SECAS
Indiscutidas de la alacena, suelen sacarnos de apuros. Ya sea con salsas caseras, de lata o tan solo con manteca y queso, resultan ideales para esas ocasiones en las que no se quiere invertir tiempo pero sí comer algo sabroso y contundente. Por ejemplo:

Spaghetti al fileto. Son los más versátiles. Cualquier salsa les siente bien, aunque fileto es la mejor aliada para platos sencillos y rápidos. A base de tomate, aceite de oliva y ajo reclama una Bonarda joven, fresca y ligera como Vía Blanca (2013, $55) de Bodega Iaccarini o el clásico Colonia Las Liebres (2013, $95), de Altos Las Hormigas.

Pappardalle a la bolognesa. Cintas anchas de masa, absorben bien las salsas y quedan de maravillas con recetas suculentas como bolognesa. La clave es la calidad de la carne picada y los vegetales que dan textura a la salsa. Combo contundente, se compensa con vinos de buen cuerpo, como Tracia Honores Bonarda (2012, $70), o el más jugoso y balsámico Argento (2014, $80)

Penne Rigate caprese. Rápida y ligera, ejecutada con destreza esta salsa es imbatible. Cuando la pasta está al dente se saltea con tomates cherry, hojas de albaca fresca y aceite de oliva. Por la sencillez de estos sabores mediterráneos hay que buscar Bonardas simples y equilibradas como un Vía Revolucionaria Bonarda Pura (2014, $105) que realzará la frescura del plato o Finca La Linda (2013, $120), para paladares más tradicionales.

PASTAS FRESCAS
Ya sean hechas en casa o compradas en la tienda de confianza, las pastas frescas invitan a meter mano en la cocina y homenajearlas con una buena salsa. Y el vino a descorchar también amerita cariño.

Tallarines con tuco. Nada como un tuco bien preparado. Habrá quienes le agreguen pimientos, otros prefieren abundante ajo, alguno arrancan de cero con tomates frescos mientras que muchos recurren al puré de tomates enlatado. Eso si: todos emplean paciencia y buen aceite de oliva, por que un buen tuco lleva tiempo y calidad de ingredientes. Y los tallarines son perfectos para que esta salsa se luzca al igual que algunas bonardas con buen nervio como Lamadrid Reserva (2012, $112) y Álamos (2013, $110).

Mostacholes a los cuatro quesos. Combinación de quesos ideal, entre fontina, gruyere, provolone y roquefort, todo en partes iguales y un poco de crema de leche para unirlos, esta receta es la indicada para días fríos. Los mostacholes también. Y gratinados, mejor aún. Aquí sí se deberá buscar más intensidad de paladar como el que ofrecen Alto Sur (2013, $95) o Durigutti Clásico (2013, $110).

Fusiles al pesto. La receta original es albahaca, ajo, piñones y oliva, aunque hay varias versiones iconoclastas con maní, almendras o nueces por nombrar sólo algunos ingredientes alternativos. Muchos creen que se trata de un sabor invasivo, pero lo cierto es que el buen pesto es celestial. En cuanto al vino, debe ser fresco, ligero y preferentemente con leve paso por roble, como Uma (2014, $45) y Tercos (2014, $88), de Finca Agostinos y los hermanos Santos, respectivamente.

PASTAS RELLENAS
Son la excusa perfecta para visitar a la familia el fin de semana y entregarse a una bacanal con las especialidades de las abuelas y madres. Pero también es cierto que cada vez son más los que prefieren prepararlas en casa para deslumbrar a los mayores de la familia. Rellenas de espinaca, nueces, pollo, carne o jamón y queso exigen de una buena botella en la mesa.

Ravioles a la pomarola. Es la postal clásica de los domingos, un plato bien servido y cubierto con una generosa cucharada de salsa de tomate. Si son de carne se puede acudir a un Bonarda reserva como Nieto Senetiner (2013, $130) o Tupun (2013, $112), pero si son de pollo mejor dar con algún exponente más ligero como Norton Colección Varietales (2014, $48) y Finca Las Moras (2014, $50).

Sorrentinos a la crema. La crema puede ser un desafío para los tintos pero la verdad es que la Bonarda logra combinar con las pastas con crema, y si estas están rellenas de jamón y queso mejor todavía. Para este plato entonces serán buena opciones Alta Vista Premium (2013, $133) y Serie A de Zuccardi (2013, $135).
Alejandro Iglesias

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.