“El champagne me parece ácido”. “Me gustan frutados”. “Dulces o nada”. “¡Nature o muerte!”. Esas y otras declaraciones parecidas son las que se escuchan con más frecuencia ahora en que hay que empezar a acopiar para el brindis de navidad o el de fin de año. Y la razón es sencilla: la botella con la que se brindar dice muchas más cosas que chin chin y feliz año. Y sobre todo: en su elección se participa o se excluye a los invitados o se entierra el aguinaldo sin razón justificable.

Por eso, en un servicio a nuestros lectores , recomendamos 9 cosas que hay que saber para saber elegir un espumoso, además de sugerir buenos ejemplos en cada caso.

Secos y refrescantes. Así son los espumosos que llevan en su etiqueta la categoría Nature o Brut Nature. Es decir, que no llevan azúcar agregada y, por lo tanto, los deberán evitar los amantes de la dulzura declarada. En cambio, por su frescura son perfectos para un brindis en el que no haya comida o sólo unos turrones. Ideales, son: Sophenia Brut Nature ($107) y Amalaya Brut Nature ($100)

Extra dulzura. Hablamos de espumosos que saben a un jarabe de uva refinado. Ricos y cordiales, son los preferidos de los bebedores de gaseosas y todos aquellos que encuentren ácidos a los espumantes. En la góndola llevan la etiqueta de Demi Sec o Dulces a secas. Si este es el caso deseado, evitar toda otra categoría.  Excelentes ejemplos son: Chandon Délice ($108) y Capriccio ($71).

Extra Brut. A pesar de la parte “extra” del nombre, son los vinos que ocupan el punto medio entre dulzor y acidez. Siete de cada diez botellas consumidas en argentina son de esta categoría. Versátiles, suelen agradar a las tías soleteras que comen rogel con merengue y al primo canchero que cuenta las calorías del sushi. Buenos y accesibles, son: Nieto Senetiner ($100) y Santa Julia ($78).

Pinot o nada: un buen espumoso lleva al menos una dosis de Pinot Noir, salvo honrosas excepciones. De modo que, en plan de sofisticar el brindis, conviene apuntarle a vinos que estén basados en esta uva tinta. Suman textura y expresión, como sucede con: Chandon Cuvée Reserve Pinot Noir ($136) y Rosa de los Vientos ($150).

Chardonnay, sí. Esta variedad se cuenta entre las honrosas excepciones al Pinot Noir, ya que cuando se la elabora pura, da espumosos memorables, de un aroma frutal que recuerda a manzanas y peras, y una boca tirante y delicada. Para darse un gusto: Norton Cosecha Especial Extra Brut ($100) y María Codorníu Brut Nature ($150).

Rosados. Los hay color salmón, otros piel de cebolla y unos de un guinda intenso. Por regla general son de Pinot, aunque el Malbec también campea en esta cancha. Rara vez resultan secos y atesoran una largo sabor frutal que los convierte en buena puerta de entrada para todo aquel que no le gusten las burbujas. Buenos ejemplos, Mumm Domaine Rosé ($113) Alta Vista Atemporal Rosé ($170).

Pagar el champenoise. Con ese nombre afrancesado se conocen a los espumosos elaborados por el método tradicional de fermentación en botella. Como es un método costoso, y cada botella resulta única, son más caros y hay que pagar para beberlos. Destacan por un curioso sabor de pan brioche. Buenos ejemplos, son: Progenie I ($300) y Cruzat Clásico Extra Brut ($130).

Calidad-precio óptima. Como en todo, el medio justo no existe. Sin embargo, a la hora de invertir bien y recibir el máximo del vino, la franja en que hay que moverse hoy va de los 80 a los 120 pesos la botella. En ese corchete, entran vinos sabrosos y cumplidores como otros más caros. ¿Ejemplos? Mumm Cuvée Reserve Brut Nature ($85), Novecento Cuvée Extra Brut ($85) y Trapiche Extra Brut ($95).

¿No tiene cosecha? Son raros los espumosos que llevan año de vendimia. La razón es que la mayoría combina añadas. Pero cuando lo llevan, se llaman millésime y, como se presume que solo se los elaboran en grandes años, suelen ser más caros. Buenos ejemplos, resultan: Cosecha Especial Edición Limitada 2010 ($180), Rosell Boher Grand Cuvée 2008 ($380).
Joaquín Hidalgo

Una versión de esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 7 de diciembre de 2014.

Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.