Las harinas son un problema delicioso: a todos nos gustan, en pan, en pastas, en crocantes galletas, pero todos sabemos que son –o eran hasta hace no mucho- las malas de la película dietaria. Que engordan, que generan trastornos alimentarios, que son adictivas y no sabemos cuántas cosas más se dicen de ellas. Con el vino pasa algo parecido, aunque goza de mejor prensa.
Sin embargo, las harinas son fuentes claras de energía. El punto está en comerlas en la justa medida, tal y como pasa con el vino. Y de eso –y otros tantos asuntos- tratará el congreso que se reúne por primera vez en Argentina, el próximo 24 de octubre, para celebrar el Día Mundial de la Pasta. La excusa perfecta para retomar un viejo asunto que nos preocupa a los amantes de la buena comida y bebida: el encuentro entre harinas y vinos y la mejor forma de combinarlos para darnos un gusto sin tener pesadillas con balanzas.
Para despejar este asunto, hablamos con la reconocida Dra. Mónica Katz, médica especialista en nutrición, autora de libros como “No Dieta, Puentes entre la alimentación y el placer” o “Somos lo que comemos”.  Más que hablar, le rogamos que nos pasara algunas recetas que mediaran entre el gusto y la necesidad calórica. Y el primer consejo que nos dio fue que no compensáramos con vino las calorías ahorradas con las recetas. Después nos recomendó estos cuatro platos que no pueden fallar.
Si estás preocupada porque tu bikini se reduce cada año o si sos de esos machos que no le importa usar la misma malla estirada comprada en 1985, tomá buena nota de estas recetas para dos personas. Y de paso, tenés la excusa para compartir un buen vino.

Fideos con salmón ahumado y rúcula
En una olla, herví un litro de agua apenas salada y volcá 350g de espaguetis; esperá que vuelva a hervir y cociná unos 8 a 10 minutos, hasta que estén al dente. Antes que se terminen de hacer, rociá unos hilos de aceite de oliva en una sartén y freí a fuego lento un diente de ajo machacado, apenas por un minuto. Incorporá unos 120 gramos de salmón ahumando cortado en tiras finas y sumale sal y pimienta. Revolvé un minuto más. Luego colá la pasta y pasala a una fuente. Añadile la mezcla de salmón, unas hojas de rúcula cortadas con la mano y listo. Acompaña el plato con Viñas de Narváez Sauvignon Blanc, Tracia Syrah, Graffigna Centenario Reserve Pinot GrigioCafayate Rosé Malbec. Vinos accesibles y frutados.

Penne rigate con vegetales
Cortá en dados chicos una calabaza pequeña y un berenjena, luego una cebolla chica, una zanahoria en láminas y tres tomates todo en juliana. En una sartén, colocá y salteá las verduras empezando por la cebolla, la calabaza y la zanahoria y al final la berenjena. Agregá una copa chica de jerez –o blanco seco- y cociná durante 10 minutos. Mientras tanto, cociná  350g de penne en abundante agua con sal y por último se mezcla la pasta con la salsa de verduras. Como detalle extra le podés sumar albahaca fresca. Servilo con un hilo de oliva y acompañalo con Manos Negras Ponto Noir, Cafayate Reserve Torrontés, Altos del Plata Chardonnay y Mumm Domaine Brut Rosé.

Ensalada de pasta con alcaparras
En una ensaladera ponés un par de filetes de anchoa troceados, una docena aceitunas verdes y otra de negras deshuesadas y troceadas, además de un cucharada de alcaparras; rociá con aceite de oliva extra virgen. Entretanto, en abundante agua salada cocinás 350g de pasta corta y luego la escurrís, dejándola enfriar. Al cabo, con un golpe de heladera, la volcás en la preparación anterior y mezclás. Para más sabor, espolvoreás con un pizca de orégano, mejor si es fresco. Listo. Acompañalo con Don David Rosado, Las Perdices Albariño, Masi Passo Blanco y Lorca Fantasia Extra Brut.

Espaguetis con  queso pecorino
Cociná unos 350g de espaguetis en abundante agua salada. Mientras tanto, en una sartén alta fundí un dado de manteca junto con unos 150g de queso pecorino cortado en trocitos –podés usar parmesano, también- a fuego lento. Cuando se haya formado una pasta cremosa apagá el fuego y reservá. Escurrí la pasta y conservá media tacita del agua de la cocción. Mezclás todo con la crema de pecorino y servís en una fuente adornando con un puñadito de nueces troceadas y pimienta negra recién molida. Este plato funciona muy bien con vinos frescos y frutados, tintos, blancos o rosados. Por ejemplo: Amalaya Rosé, Norton Roble Chardonnay, el accesible Los Arboles Malbec y Alta Vista Classic Malbec.