El Bierzo enotursmo

Conocé al único bodeguero argentino en El Bierzo y descubrí propuestas originales de enoturismo

Maridajes con miel, juegos de escape, spas, cabalgatas, cicloturismo, trekking y paseos en kayak se suman a las degustaciones y las visitas a los viñedos en esta encantadora región de España.

ABC del vino, Vinos

Hace poco los llevamos a recorrer Castilla y León, la segunda región con mayor superficie de viñedo en España, para mostrarles por qué sus vinos son especiales y sus bodegas, grandes destinos para el enoturismo.

Hicimos particular foco en El Bierzo. En ese viaje, conocimos algunos lugares especiales que en esta segunda nota les queremos presentar en detalle, con bodegas que pueden visitarse para vivir experiencias muy originales.

Empecemos el recorrido por una donde se habla con acento argentino.

El Bierzo: “El potencial es enorme”

Gerardo Michelini, dueño de la bodega Michelini i Mufatto, tiene viñedos en Mendoza, en Uruguay y es el único argentino produciendo en El Bierzo.

El recorrido comienza por una donde se habla con acento argentino.

¿Qué similitudes y diferencias encontrás entre los vinos que hacés acá y los que elaborás en Argentina?

Hay una corriente muy clásica acá, como en la Argentina, y otra de gente que busca la interpretación de cada lugar. No es lo mismo una loma con pizarra que mira al norte, fría, que un viñedo en una zona más llana, con arcilla. Hay cada vez más personas en El Bierzo, entre las que nos incluimos, detrás de ser más específicos. Y si bien los proyectos se asemejan, los lugares son profundamente distintos. En Mendoza, los viñedos están a casi 1.600 msnm, acá a unos 500 y son viñas de más de cien años, cosa que no tenemos mayoritariamente en Argentina. A su vez, acá está prohibido regar, y en Mendoza no podemos vivir sin hacerlo.

¿Por qué eligieron El Bierzo?

El vínculo con esta región empezó en Gualtallary, cuando un sobrino de un enólogo muy conocido aquí, Raúl Pérez, le preguntó si conocía alguna bodega en Argentina donde pudiera aprender. Pérez le recomendó la nuestra, entre otras cosas por su contexto familiar, y César viajó hacia allá. Volvió a España con tanta gratitud que nos invitó a la vendimia aquí. Nos recibió Raúl en 2015 y nos convidó con una parcela para que la trabajemos. Allí hicimos 6 barricas como experiencia. Volvimos a verlas en contratemporada, y un conocido nos avisó que se vendía una parcela de 4000 m2 que estaba abandonada. La fuimos a conocer, nos gustó y a pura corazonada echamos raíces. Nos asombra la belleza del lugar, la edad de los viñedos, la historia, los paisajes…

Como emprendedores, ¿con qué clase de recepción se encontraron?

Aquí pasa lo mismo que en Mendoza: hay una comunidad muy linda, unida en la idea de competir no entre sí sino con el mundo. Nosotros llegamos a merced del vino, a ponernos a disposición. No nos interesaba traer nuestro bagaje, atropellando con nuestra receta. Queríamos ver, confiar, preguntar: ¿cómo lo hacen ustedes? Vinimos a escuchar, y El Bierzo nos abrió sus puertas.

Vinimos a escuchar, y El Bierzo nos abrió sus puertas.
¿Cómo fue la primera vendimia?

La vendimia 2016 ya fue más pensada, y en 2017 tuvimos nuestras primeras ventas. Un año después compramos ánforas y barricas… y ya vamos por la novena vendimia. Tenemos una bodega propia con casi 5 ha y una doble vida, porque nos pasamos seis meses a cada lado del Atlántico. Nos movemos aquí con sitios que nos son familiares, bares de referencia, restaurantes, somos parte de una red. Es imposible para nosotros no pensar en El Bierzo porque lo sentimos ya tan propio como Gualtallary y para toda la vida.

¿Qué nivel de producción tienen?

Producimos 30.000 botellas, solo vinos tintos de Mencía con Garnacha Tintorera, Palomino y Godello. No separamos uva blanca de tinta, las fermentamos juntas.

A su vez, mi mujer, que es enóloga, tiene desde 2020 un proyecto con blancas de El Bierzo que se llama MA (por Moffato Andrea). Trabaja con Godello, Doña Blanca y con un blend de ambas con Palomino.

¿Cuál es tu expectativa de crecimiento para la bodega?

Nos gustaría llegar a las 50.000 botellas pero sin perder el control, seguir viniendo a hacer nosotros las cosas, no queremos elaborar vinos por teléfono. Nos ha pasado de parar la vendimia por lluvias durante 10 días, y si no estás acá y delegás perdés el pulso.

Exportamos a 15 países, y siempre vendemos todo lo que hacemos.

¿Los vinos que elaboran en El Bierzo se venden ya en Argentina?

Estamos cerrando la importación para que estén disponibles antes de fin de año.

¿Qué propuestas ofrecen a los visitantes?

Los invitamos a recorrer nuestra bodega y viñedos, con cita previa. El entorno es idílico y el potencial, enorme: en Argentina hay un gran trabajo en turismo enológico pero acá hay mucho por hacer.

Vino y miel

Una emprendedora rural que está detrás de la miel (artesanal, cruda y multipremiada por su pureza) Camino de Santiago y la responsable de la bodega familiar Godelia se unieron para llevar adelante una experiencia única. Ofrecen sesiones de maridaje de vino y miel que son tan raras como útiles para aprender sobre las propiedades del fruto de las 500 colmenas cuando se lo extrae, decanta, envasa y almacena en frío. Y para descubrir que la miel potencia el alcohol.

Ofrecen sesiones de maridaje de vino y miel que son tan raras como útiles para aprender sobre las propiedades del fruto de las 500 colmenas.

Esas degustaciones incluyen catas con polen de castaños (al probarlo se deshace como talco, y obviamente modifica el sabor del vino que se testee después). Pero también proponen juegos de escape y celebraciones.

Es que los saberes apícolas de Beatriz Figueroa Pérez se fusionaron con los conocimientos en vinos de Cristina Cascallana Enríquez, y surgió una colaboración muy original. “Es complicado, como un crío de alta demanda (risas). Pero nos gusta tanto lo que hacemos que animamos y asesoramos en el camino a otros productores locales para que se unan entre sí y promocionen su oferta turística”.

¿Pero ustedes cómo y por qué unieron sus saberes?

Empezamos a trabajar juntas a través de la Ruta del Vino Bierzo Enoturismo, y luego seguimos con este tipo de colaboraciones por nuestra cuenta. El tema de maridar vino y miel se nos ocurrió porque ambos son productos muy versátiles, que permiten multitud de combinaciones.

¿Y lo del polen?

El polen fresco, que se usa por ejemplo para decorar postres como las natillas, es un producto tan extraordinario como exclusivo, y su mezcla con el Godello fue algo que nos sorprendió. No queríamos dejar de compartirlo en estas catas experimentales con vino.

La bodega ofrece degustaciones.
¿Pueden dar detalles de los juegos de escape en la bodega? ¿Los enigmas tienen que ver con el vino?

En Godelia se hace un Escape Room en colaboración con otra empresa de la zona llamada Bierzo Natura. Son diferentes enigmas repartidos por la sala de depósitos y la sala de barricas que hay que resolver para poder abrir la urna que contiene el tan preciado vino joven Viernes Mencía, la copa y el destapador. El escape room es la continuación de un juego online que escribí durante la pandemia, basado en el Camino de Santiago a su paso por El Bierzo. Consiste en recorrer las dos etapas del Camino Francés que cruzan la comarca, y la forma de avanzar también es resolviendo enigmas. En las diferentes pantallas vemos con Google Street View los paisajes reales que se recorren como peregrino, y de ahí se sacan las respuestas necesarias para abrirse paso.

¿Qué otras actividades originales ofrecen en la bodega?

Desde despedidas de soltero y soltera a team building para empresas, cumpleaños, festejos de jubilaciones…

¿Qué características tiene la bodega?

Godelia cosecha manualmente, vende sus vinos y espumosos (con uvas Godello, Doña Blanca y Mencía) a nivel mundial, y algunos de los mercados internacionales más destacados son EE.UU. y Canadá. La comarca del Bierzo alberga un gran porcentaje de plantación de más de 80 años de antigüedad. Creemos que parte de nuestra responsabilidad es cuidarlo y mejorarlo para el que venga detrás.

La bodega propone juegos.

La bodega del palacio

Fue vendedor de ropa y calzado en la pequeña zapatería de su familia; fue deportista, fue alcalde. Carismático (se autodefine como “alguien que está haciendo cosas”), José Luis Prada es el dueño del Palacio de Canedo, una imponente construcción de 1730 donde elabora tintos, blancos, rosados y espumosos con agricultura orgánica, a los que suma vermuts, brandys y vinagres.

Es un emprendimiento turístico notable, con posada, restaurante, cafetería, salones para banquetes, una tienda gigantesca, jardines, 30 ha de viñedos que se recorren con carritos de golf atravesando bosques, museo y planta elaboradora de productos al natural (desde pimientos asados hasta castañas en almíbar, higos agridulces, cerezas en aguardiente, peras en vino, miel, membrillo ecológico, mermeladas de zanahoria, de cebolla, de tomate, chutneys y mucho más) que se hacen a mano, y que también se visita.

Palacio de Canedo, una construcción de 1730.

Prada dice que no inventó nada, pero que puso en valor lo que hacían su madre y tantas otras mujeres como economía de subsistencia. Lo que también hizo fue restaurar el Palacio, que en 1761 almacenaba ya más de 32.000 litros de vino entre sus muros de piedra y madera y actualmente deslumbra con 14 habitaciones detenidas en el tiempo, sobre la sala de crianza.

¿Qué no te podés perder, además de los vinos, si tenés la suerte de ser parte del 20% de turismo extranjero que visita el Palacio? Probá o comprá en la tienda cecina, carne de ternera curada y cortada como fiambre, rellena de membrillo; queso de cabra y pimientos confitados y mousse de limón con castañas en almíbar.

La imperdible cecina, una carne de ternera curada y cortada como fiambre.

Trekking hasta el viñedo

“En El Bierzo hay muchos viñedos chicos. De hecho, soy uno de los productores más grandes, con 13 hectáreas”, cuenta a Vinómanos Santiago Ysart, dueño de Cantariña, bodega con la que produce 25.000 botellas al año.

La mayor parte de esas etiquetas son tintos con Mencía, aunque también hace un blend de blancas, con Godello, Palomino, Malvasía y Doña Blanca.

Lo que más llama la atención en esta bodega, como en toda la región, es la concentración de viñas más que centenarias, única en el mundo. Es por eso que las catas para los visitantes de Cantariña se ofrecen no en la bodega sino al pie de las vides, junto a almendros, castaños y manzanos.

Las catas se ofrecen al pie de las vides, junto a almendros, castaños y manzanos.

“No tenemos parcelas únicas sino con mix de uvas, porque nuestros antepasados (la familia de Ysart está radicada en esa finca de suelos rojizos, con alta carga de hierro, desde el siglo XVI) apostaron a combatir la acidez con esa mezcla”, detalla.

Los turistas no sólo pueden degustar cinco vinos de Cantariña en feliz maridaje con quesos, picos (una especie de grisines cortos) y exquisitas empanadas rellenas con carne y vegetales, sino también vivir una experiencia más completa.

A través de una propuesta de dos horas y media, se los invita a asistir a una charla introductoria sobre enología en Villafranca y luego participar de un trekking de tres kilómetros a través del mundialmente famoso Camino de Santiago. En Viña de los Pinos los esperan con las copas listas y la mesa tendida.

Si te interesa la sustentabilidad, podés recorrer las 32 hectáreas de viñedos ecológicos de la Bodega Pérez Caramés. Y si querés más disfrute, encontrarás data sobre spas, cabalgatas, cicloturismo y paseos en kayak en el sitio oficial de enoturismo de El Bierzo. ¡Buen viaje, y buenos brindis!

Autor

  • Periodista, escribe notas de negocios, marketing y actualidad para FORBES, y antes para DyN, Clarín y Perfil (revistas Luna, Noticias y Fortuna). Fue Directora Editorial en LA NACIÓN. Ahora es cronista de viajes de revista LUGARES y lanacion.com y edita fascículos en Colecciones LA NACIÓN. Es autora de un libro sobre el negocio de las wedding planners, socia cofundadora de MULTITUD, Fábrica de contenidos, y edita en Vinómanos con mucha alegría.

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