Food styling

Food styling: los trucos que no conocés para que la comida entre por los ojos

Cómo trabajan los que te hacen babear a primera vista. Secretos de los que montan platos para que, al verlos fotografiados, te den unas ganas incontenibles de correr a comprarlos.

ABC, Gastronomía

Un cartel gigante en una avenida porteña captó tu mirada inmediatamente. Una porción de pizza te estaba hipnotizando. El hilo de queso de medidas inexplicables cuelga a un costado y amenaza con caer sobre el plato. La escena obliga a meterse en el primer bar que encuentres para comer de parado, con desesperación de náufrago.

Un alfajor cortado por la mitad del que rebalsa un montón del dulce de leche más fresco y resplandeciente que viste en tu vida. La luz se refleja en los lugares correctos y podés sentir, solo mirando, cómo esa belleza se desarma entre tus dientes.

Una ensalada de colores vibrantes y divertidos aparece en tu celular, con una lluvia de semillas y verduras recién cortadas que convocan el irrefrenable deseo de cuidarse mientras comés rico.

Cada una de estas imágenes tiene un genio creativo detrás que se encarga de preparar los platos para que quedes babeando a primera vista. Esta ciencia -o arte- se llama food styling. Y, como si fueran magos, sus artífices se valen de muchos trucos para encantar.

Food styling: ¿qué es?

“El food styling es cocinar para la cámara, ya sea de foto o video”, sintetiza Dolores Braga Menéndez, chef y especialista en la materia.

Food styling
“El food styling es cocinar para la cámara, ya sea de foto o video”, sintetiza Dolores Braga Menéndez.

Dolores -o Loli- dice que, aunque la definición sea corta y sencilla, es “un trabajo bastante profundo y complejo”, que arranca desde el momento en que empezás a cocinar, mucho antes de estar frente a las cámaras.

“La idea es mostrar platos que sean genuinos, apetitosos, que te den ganas de comer, que sean tentadores. Siempre tiene que haber un propósito, una historia a contar”, explica.

Empecemos por la entrada

Marcela Lovegrove es pionera del food styling en la región. Se inició en este oficio incluso antes de que tuviera un nombre propio, cuando los libros de cocina decidieron incorporar fotos, hace más de 40 años.

“Esto empezó cuando se dejaron de ilustrar las revistas y libros, como el que tenía Doña Petrona, y se comenzaron a sacar fotos. Los fotógrafos buscaban a buscar alguien que cocine, que consiga los platos, que ponga el mantel. No había nadie que se ocupara de todo”, cuenta.

Marcela Lovegrove es pionera del food styling en la región.

Y así, a prueba y error, Marcela se abrió paso en un oficio que hasta hoy pasa muchas veces desapercibido, pero es sumamente importante para la gastronomía.

Ha trabajado con marcas de renombre como Molinos Río de La Plata, Arcos Dorados y Unilever. “Hoy en día no existe cadena que no tenga una food stylist en su equipo”, asegura.

Actualmente ya no trabaja en producciones fotográficas, sino que decidió dedicarse a la docencia, para enseñarle a las nuevas generaciones todo lo que ella tuvo que ir incorporando con la práctica.

“Ahora no hay tiempo para aprender equivocándose, hoy se es gerente a los 35 años”, dice Lovegrove y agrega que las redes sociales “tienen una gran necesidad de fotografía gastronómica”.

Marcela ofrece clases desde los primeros pasos en el food styling hasta técnicas avanzadas, pasando por tips para helados, pizzas, sopas y comida rápida. “Hay mucha cosa casera. Me di cuenta de que había necesidad de profesionalizarlo”, afirma.

Detalles que cambian todo

Porque, aunque no lo creas, cada plato y cada comida tiene su magia. Las dificultades de este arte no solo se relacionan con las texturas y colores de cada ingrediente, sino también con la ambientación que se le da a la foto.

“Las publicidades tanto fílmicas como gráficas, libros, recetarios, envases, están todos llenos de fotos y atrás hay una profesional que se ocupa de preparar y ambientar”, dice nuestra pionera foodstyler.

Lovegrove detalla: “Parte de nuestro oficio es decir sobre qué platos va la comida, con qué luz, qué ángulo, qué fondos, donde van los cubiertos si es que van, colores de moda, saleros, si se pone contexto o se conceptualiza”. Y mucho más.

Un buen estilista sabe acompañar tanto un plato de un restaurante gourmet como el de una cantina o una parrilla familiar. Y los colores que se eligen para el fondo, antes incluso que reparan en la imagen propiamente dicha, pueden determinar si invitan a tomar un café con leche y medialunas en un ambiente cálido o si ofrecen un desayuno fit, con sabores frescos y tonos vibrantes.

Food styling
Las dificultades de este arte no solo se relacionan con las texturas y colores de cada ingrediente, sino también con la ambientación que se le da a la foto.

“El estilismo repercute enormemente en el consumidor. La imagen hoy es definitoria. Uno compra por lo que ve”, dice Marcela y ejemplifica con un paseo por el supermercado: “Si vendés polvo para hornear, la caja tiene que mostrar una torta bien hecha, con punta entera, migas prolijas”. El arte del detalle al 100%.

Loli Braga Menéndez coincide: “La comida entra por los ojos, te tiene que dar ganas de comer y se tiene que corresponder con el sabor”.

Dolores también aprendió el oficio a través de la práctica. Ella vivía en Australia con su marido y, luego de quedarse sin trabajo, empezó como asistente de una food styler de mucho renombre: Donna Hay.

“La mejor manera de aprender es asistir, estar en las producciones, ver cómo se trabaja, saber cocinar y animarse a lo desconocido”, dice Loli, que también da clases por Zoom.

Manos a la comida

En las producciones, el foodstyler trabaja con fotógrafos, equipos de arte, iluminadores y muchas personas más. “Es importante escuchar la propuesta y saber qué quiere el cliente. Siempre está bueno trabajar en equipo”, aconseja Braga Menéndez.

Y destaca la importancia de una buena preproducción: “Me gusta que las cosas sean espontáneas también. Cuando uno está lo más organizado posible, a veces puede romper un poco la estructura y esa es parte de la magia de las producciones”.

Ordenar para desordenar. Una de las formas de Loli para estar preparada para lo inesperado es tener referencias visuales que inspiren una búsqueda. “No necesariamente tienen que ser de comida. A veces pasa por otro lado, como los textiles, paleta de colores, luces”, precisa. Es que la inspiración se nutre de múltiples fuentes, como piezas de arte, obras de teatro, películas.

Un buen ejemplo es la sesión en la que participó para la bodega Dante Robino, donde las botellas de vino y espumante forman parte de una mesa larga y bastante cargada, digna de un lujoso banquete.

Pedazos de carne cruda colgando, flores marchitas, comida con mordiscos y copas tiradas: una imagen digna de las pinturas barrocas.

En otros casos, menos es más y una torta sobre un plato, una porción recién cortada y frutas encima logran hacernos desear ESO de inmediato.

Algunas veces las propuestas son más divertidas y las fotos toman un tinte surrealista. Por ejemplo, esa producción que Loli tuvo que hacer junto a la fotógrafa Magali Polverino era para un libro que recopila las peores reseñas y experiencias de tan solo una estrella en materia de delivery.

Food styling
Algunas veces las propuestas son más divertidas y las fotos toman un tinte surrealista.

¿El resultado? Tortas estrelladas, helado derretido, fideos bañados en la mousse de chocolate que en teoría era el postre y sushi lleno de azúcar. Pero, aun así, esta artista de la comida logró que se viera todo muy sabroso.

10 consejos, secretos y trucos

En el sitio cosasdefoodstyling.com ofrecen una lista de tips que completan lo que explican estas expertas, como por ejemplo:

  1. Las frutas y vegetales deben estar muy frescos. Los podemos dejar en un bowl con agua con hielo y gotas de limón y sacarlos solo minutos antes de fotografiar.

  2. Si necesitaras derretir queso cuando ya está sobre la comida, se puede usar un cuchillo caliente en los lugares que queremos moldearlo.

  3. Para realzar alguna textura o color siempre podemos usar un poco de aceite con una brocha o agua en spray. Siempre se recomienda tener back up de comida porque la luz de flash la reseca.

  4. Nunca sobrecocinar los alimentos porque pierden porte y textura. Pollos y carnes solo se deben sellar por fuera.

  5. La pasta se debe cocinar al dente para que no pierda volumen.

  6. Para fotografía editorial, hay que tratar de intervenir los alimentos, sacarles un pedazo o incorporar un tenedor para humanizar la toma.

  7. Siempre podemos usar como props (utilería) las materias primas de las recetas, como especias, frutos secos, frutas, verduras o cualquier otro ingrediente que ayude también a contar la historia de la elaboración del plato.

  8. Los postres y elementos de pastelería deben estar frescos y completamente fríos antes de cortar.


  9. El chorreo es clave para lograr una foto más ´cercana´, pero hay que tener cuidado con no abusar de este recurso porque puede ensuciar más que aportar.

  10. Es importante contar con diferentes portes y cortes en una misma preparación para tener una composición más armónica.

La deliciosa viralización

Hace ya tiempo lo visual ha tomado un rol central para promocionar un nuevo local de comida o ese plato de estación que copó la carta de un restaurante. Instagram, Tik Tok, Facebook y hasta las reseñas de Google ya son parte fundamental de cualquier negocio.

Food styling
“Es un oficio que con las redes sociales se ha hecho cada vez más importante porque a través de las imágenes se vende. Es un arma de marketing importantísima”.

El food styling “es un oficio que con las redes sociales se ha hecho cada vez más importante porque a través de las imágenes se vende. Es un arma de marketing importantísima”, dice Lovegrove.

Y Braga Menéndez acuerda en que “el ojo del consumidor y del cliente, a partir de las redes, se pone mucho más exigente. Ya no da lo mismo que las cosas se hagan de manera más casera o profesional, porque todos quieren estar a la par con fotos de calidad”.

Quien hoy se recibe de chef no tiene más alternativa que incorporar algunos tips de food styling dentro de la materia Marketing Gastronómico, según dice Marcela, quien reconoce que algunos fotógrafos especializados “son las grandes estrellas” del rubro.

Tal es el caso de Eduardo Torres, un argentino con el portfolio más amplio y sabroso que se conoce hasta el momento. Frente a su cámara han pasado desde Narda Lepes hasta Osvaldo Gross, pasando por Donato De Santis y Dolli Irigoyen.

También ha trabajado para marcas como Havanna, Zuccardi, La Campagnola y Arcor, entre muchas otras. No hay plato, ni consumidor, que se le resista.

Autor

  • Vera Lauckner

    Licenciada en Comunicación Social de la UBA. Periodista de política, moda, tendencias y algo más. Co-fundadora del portal digital Miniteando. En su tiempo libre, teatro, cine y farándula. Prácticamente adicta al mate.

    Ver todas las entradas

Deja un comentario