Lista de utensilios gourmet bien inútiles
Burn, baby, burn
Nos invitan a morfar y se desarrolla la siguiente secuencia. Mientras dejás el abrigo, te ofrecen una copita de jerez de cortesía y anchoas y aceitunas a modo de tentempié. Un quesito crema con verdeo y rectangulitos plateados de manteca acompañan a la generosa panera: estamos listos para ordenar.
En primer lugar, puede marchar una tablita de fiambres para dos o una regia provoleta al oreganato. Luego, suprema Maryland o fucciles tuco y pesto regados por un buen Malbec.
De postre, tarantela mixta o una mousse de chocolate con crema chantilly y nueces picadas. Con la cuenta, llega el lemoncello frappé y, de la nada, reflexionás acerca del tsunami calórico que acabás de desplegar.
Sobrevuela un sentimiento de culpa intenso y entonces ¡endulzás el café con stevia o edulcorante para “no engordar”! Un patético acto simbólico en donde, con furia y optimismo inútil, ahorrás 15 calorías respecto de las 3000 que consumiste.
Hay formas mejores de luchar contra esto y la solución proviene del País del Sol Naciente, eterno abonado de este bazar. El youtuber nipón Bomb_tamio es experto en fabricar elementos extravagantes. Y para perder algunas calorías a cambio de ingerir una mini porción de panceta, construyó una parrilla eléctrica que se activa de forma kinésica. Su experiencia se puede ver aquí debajo.¡Cociná entrenando y comé sin culpa!
La botella viste a la moda
Después del fitness, podemos hablar de moda. En las parrillas populares, es habitual que, en verano, las botellas de cerveza vengan en porta-botellas térmicos de telgopor. Incluso en alguna que otra feria palermitana se venden envases con decorados progre-cool: tu botella conserva el frío con Frida Kahlo, una frase motivacional, Totoro o Julio Cortázar.
Para pelar la mazorca
Era un pueblo tan pero tan pobre que, en lo mejor del programa de tangos, sonaba El Choclo, las gallinas saltaban el alambrado y se morfaban la radio. Pelar la mazorca es un fino arte, pero la parte crucial, en donde uno se juega la vida, es cuando toca desgranar el choclo para la humita, ensalada o empanada que nos espera.
La frutilla del postre
Si ya pelaste el choclo, ahora sacale el cabito a la frutilla. Cuando llegan la primavera y las primeras alergias, las verdulerías se llenan de cajones ilustrados con la leyenda “CORONDA”. El pueblo santafesino es La Meca de la producción nacional de frutillas, un verdadero strawberry fields forever. Como es sabido, arrancan a precios astronómicos y luego, con la oferta-demanda, a la altura maso del Día de la Madre se van volviendo relativamente accesibles.
Es aquí donde nos invade la pregunta: ¿para qué ensuciarse los dedos y las prendas manipulando estas frutas más rastreras que tu ex? Para que la higiene no entorpezca el daiquiri y la tarta con pastelera (o la manicure, claramente), te presentamos estos coquetos saca cabitos que conseguís en Ebay.
Como la cigarra
A la hora de la sobremesa, puede pintar la guitarreada y armarse la peña del morfi con varios de los hitos del cancionero popular y gastronómico latinoamericano tales como: Que la tortilla se vuelva, El pescador, Los hambrientos piden pan, Ojalá que llueva café o Como la cigarra. ¿Este último no tiene nada que ver con lo alimenticio?
Como homenaje, esta casa nos deleita con una edición limitada de caramelos de vainilla y sal marina, bañados en chocolate con leche o chocolate amargo. A disfrutarlos, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.