fábricas de pastas con restaurantes

12 fábricas de pastas con restaurantes para un 2024 al dente

Para alimentar el recuerdo tierno de la nonna, para compartir con amigos, para disfrutar en pareja, para invitar a la familia o para darte un gusto, lugares del AMBA y el interior donde sentarte a probar las mejores pastas y también llevártelas a casa.

Gastronomía, Restaurantes

Gastronomía

Una escena común en Argentina la forman, los domingos al mediodía, las filas interminables en las buenas casas de pastas. Muchas familias tienen su negocio favorito para conseguir esos tallarines, ñoquis, ravioles o lasagnas que consideran inigualables.

Tanto culto a la pasta amasó otro fenómeno: el de aquellos locales que también tienen restaurante donde comer lo que allí mismo se prepara. Vinómanos te propone entonces un recorrido federal para que elijas dónde llevarte una caja de ravioles de ricota y nuez, o disfrutarlos sin lavar platos.

Estas son las fábricas de pastas con restaurantes

1. Salgado Alimentos

Una marca consagrada en Villa Crespo ofrece, en su sucursal de la calle Velazco al 400, CABA, la posibilidad de llevar las pastas o comerlas ahí mismo.

Según dicen sus hacedores, lo más vendido en pastas frescas en Salgado Alimentos es parecido a lo que más sale en el salón: los raviolones de batata y almendra y los de ternera encabezan ambos rankings, junto con los sorrentinos de cordero y hongos de pino.

Muchas familias tienen su negocio favorito para conseguir esos tallarines.

Pedir raviolones en el salón, servidos con salsa de cuatro quesos, cuesta poco más del doble que llevarse la plancha para cocinarla en casa. Lo mismo sucede con los de ternera, que en el salón salen con tuco y provolone gratinado.

Juan Germanoff, encargado del local, recomienda además “los sorrentinos verdes de queso de cabra y hongos secos”.

2. La Alacena Pastificio

No muy lejos de allí, en Cabrera al 4000, está Alacena Pastificio /Salumería, un salón luminoso con piso en damero blanco y negro. El emprendimiento, “hijo” de La
Alacena Trattoria (Gascón 1401, también en CABA), permite tanto comer pastas como llevarlas.

“Representa todo lo tano: la salumería, el mercado, un almacén y fábrica de pastas a la vez”, dice su creadora y dueña, Julieta Oriolo.

Los rigatoni al bronzo de La Alacena.

Uno puede llevarse platos ya listos para comer, como la lasagna. O pastas frescas como fetuccini al huevo, y rellenas como “sorrentinos de jamón cocido y queso cuartirolo, que son un hit”, explica Julieta.

Como ya te habíamos contado, en La Alacena Pastificio sirven en el salón esos famosos sorrentinos, con pomodoro, más fusilli al pesto y lasagna a la bolognesa, todo hecho en el lugar. También podés probar tortelli de ternera.

Como ya te habíamos contado, si vas a la Trattoría, podés comer spaghetti al nero de sepia y ravioles de ternera con salsa de paté, que no se sirven en el Pastificcio.

Julieta también recomienda una pasta casi extinguida: “Cuando era chica comía el mafaldine, al que se le decía ‘cinta argentina’. No la vi más. Me compré un molde de bronce y la hacemos con sémola de grano duro, se vende fresca y está buenísima”.

3. Tita La Vedette

En esa zona de Buenos Aires donde se solapan los barrios de Palermo, Villa Crespo y Chacarita (¿dónde si no?) surgió Tita, casa de pastas vegana.

Con el éxito del local que vende obviamente pastas sin huevo, les llegó a las dueñas la posibilidad de abrir un restaurante en la escondida calle Paz Soldán, en La
Paternal, que pinta para convertirse en otro Palermito en algún tiempo más.

Pasta con kimchi, batata, maní tostado.

Ravioles con kimchi, batata y maní tostado, anolini con cabutia, hongos de pino y almendras tostadas y cappellacci con verdeo, cebolla y nuez son algunas de las preparaciones que ofrecen. Conocelas en https://www.instagram.com/titalavedette

4. Farfalla

Si girás hacia el norte y avanzás, sin salir de Capital, te encontrás en Belgrano con Farfalla, en Soldado de la Independencia al 1100. En marzo de 2023 Gastón Pro, dueño de la casa de pastas Farfalla, inaugurada en 2011, se dio el gusto y, alimentado por el deseo de sus clientes, armó su restaurante.

Con capacidad para 20 personas, el local, bautizado como “bottega della pasta fresca”, propone raviolones de osobuco o de cordero y fideos caseros negros, con langostinos, que no se venden para llevar.

“Lo mejor que tenemos es poder sentarse a comer las pastas recién hechas. Tenemos las máquinas ahí, tenemos la producción súper fresca”, dice Gastón a Vinómanos.

El local es bautizado como “bottega della pasta fresca”.

Y agrega: “Hacemos tres o cuatro aperitivos, entradas, focaccia, elaboramos nuestros propios panes… Cosas que a nosotros nos gustan cuando vamos a comer: platos frescos y abundantes”.

Farfalla tiene aparte dos locales que son solo casas de pastas, en Echeverría 3099 y en Federico Lacroze 2308, ambos en Belgrano.

5. Pasta

En pleno Belgrano (Vidal 2228), en marzo de 2021, al mismo tiempo nació un restaurante y su propia fábrica con venta al público: Pasta.

Allí, Celeste Zaccari, la encargada del emprendimiento fundado por Mauro Lacagnina, asegura que la lasagna es lo que más se vende, tanto para llevar como para comer en el salón.

Celeste también recomienda probar en el local los triangoli, una pasta rellena con gorgonzola, peras asadas y nueces, con pesto y pistachos.

Otra opción son los tonarelli alla carbonara, una pasta larga de sémola, emulsión de yemas de huevo de campo, queso pecorino romano, guanciale y pimienta negra. Buscá más info en https://lapasta.ar/

6. Jornal

En el barrio porteño de Saavedra podés toparte con Jornal, sobre García del Río al 2800, a pocas cuadras del famoso parque y sobre el arroyo Medrano, que se desliza oculto bajo la avenida.

En el local, inaugurado en 2021, venden pastas frescas, con su respectiva salsa recomendada. Por ejemplo, podés llevarte tagliatellis o spaghettis, todo al huevo. O capelettis con muzzarella, queso cremoso, parmesano, provolone y queso.

Para comer en el salón, Ludmila Casal recomienda los cappellacci, con cabutia, provolone y almendras, más manteca de salvia, o el Gran Ravioli (espinaca, ricota, queso azul y nueces) con salsa pomodoro. Conocé más en https://www.instagram.com/jornal.invictus

En el barrio porteño de Saavedra podés toparte con Jornal.

7. Mad Pasta

Si cruzás la General Paz, siempre siguiendo rumbo norte, en Martínez podés desembocar en Mad Pasta, el restaurante de Félix Babini, Lucas Canga y Clara Corso, inaugurado en octubre de 2022 en Avenida del Libertador 13797.

“El plan de Mad para no aburrirnos fue hacer un menú diferente todas las semanas, de tres opciones con tres salsas, con rellenos poco convencionales, cero italianos”, cuenta Félix desde José Ignacio, donde tiene otro restaurante.

Mad empezó como fábrica de pastas, después de que a Félix se le frustrara un viaje a Europa por la pandemia. Compró una máquina de pastas y arrancó. “Después nos mandamos a hacer un taller de producción tipo fábrica, y surgió la posibilidad del restaurante”, afirma.

Lo que más se vende en el local es la milanesa con linguini, reivindicando la combinación de carne con fideos. Pero como el menú cambia siempre, hay que aventurarse para conocer las nuevas creaciones.

Taglistelle de harina de algarroba del Mad Pasta.

Félix recuerda especialmente con cariño los cappellacci de provoleta con pesto de tomates secos, y los tortelli de palta y langostinos. La fábrica abastece al local y solo los viernes entregan sus productos vía delivery.
Más info en https://www.instagram.com/madpastahouse
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8. Padella

En el oeste… está Padella, aparte del agite. En Parque Leloir, esa zona coqueta de Ituzaingó, funciona este restaurante con fábrica, al que denominan “almacén de pastas y salsas”.

Para comer en el local, están los chiocciole, una pasta rellena, hecha a mano, con forma de caracol, servida con salsa de cuatro quesos y almendras, y que no se vende para llevar.

En el almacén hay cinco tipos distintos de pastas rellenas y trefiladas, que son las que tienen rugosidades que permiten que la salsa se adhiera mejor.

Entre las primeras están los canolinos, que tienen forma de churro, y que son una rareza que se hace una vez por semana. Los ravioles de espinaca y de ricota y nuez también son otras opciones para llevar.
“Todas las semanas tenemos variedades de pastas de color, como las pastas al nero con tintas de calamar, y otras hechas con remolacha, pimentón, azafrán o impresas con semillas de amapola”, ilustra el jefe de cocina Juan Cruz Tellería, que tiene ¡22 años!.
Más info en https://www.instagram.com/padella.oficial

Capelacci de ternera.

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9. Nicoletto

Como quizá Dios atiende en Buenos Aires pero para pasear también elige la cordillera patagónica, te recomendamos otro lugar que marida venta de pastas y restaurante. Está ubicado en Villa La Angostura, ese pueblo de postal colgado al borde del Nahuel Huapi.

La casa de pastas nació en 2004 y varios años después abrió el restaurante. “Lo que más sale para llevar y hacer en casa son los platos regionales, como los raviolones rellenos de cordero, o los sorrentinos de trucha, de hongos y de ciervo, todos al mismo precio”, explica Marilina Marano, encargada del lugar.

Esa misma comida la podés disfrutar en el local, aunque, claro, el plato trae 8 raviolones, frente a los 12 de la caja.

También podés comer ahí raviolones de trucha, de berenjena y de hongos. Respirá profundo e ingresá a https://www.nicolettopastas.com.ar/ para sentir que ya estás entre arrayanes y montañas.

10, 11 y 12. En Salta, Tandil y Campana

Si estás yéndote de vacaciones, te aportamos otras casas de pastas con restaurantes que son imperdibles fuera de Buenos Aires: La Céfira, en Salta Capital, y Benevento, en Tandil.

Y si después de todo este periplo estás retornando a CABA, pasate por Italpast, el legendario restaurante especializado en pastas de Campana, que también ofrece pastas frescas para llevar. Conocé su historia en https://italpastdeli.com.ar/

Autor

  • Es redactor freelance en Ñ y editor de la revista Tercer Sector. Además, coordina la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Moreno, donde da clases en la asignatura Taller de Práctica Preprofesional. En la UBA dicta la materia Diseño de la Información Periodística, en la carrera de Ciencias de la Comunicación, de la que es graduado. Escribió notas para Página/12, Todo es Historia, Caras y Caretas, Brando y Miradas al Sur, y trabajó como productor de radio y tv. En 2015 publicó el libro "Fuera de juego. Crónicas sociales en la frontera del rugby". También se desempeñó en el área de comunicación institucional del mundo editorial. Prefiere el Malbec.

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