Cosecha 2026: por qué ilusiona pese a la crisis

La cosecha 2026 ilumina ilusiones

En una coyuntura compleja, los productores muestran entusiasmo por esta añada. Los motivos de esta expectativa positiva, tanto en viñedos de Mendoza como en los Valles Calchaquíes y en la Patagonia.

Vinos, ABC del vino

Vinos

Con quien uno hable en Mendoza, en lo que respecta a la calidad de la uva, la cosecha 2026 llena de entusiasmo a los productores. Que los colores son elevados, que la acidez es precisa y que el año, fresco en general en el verano, húmedo en particular en la provincia, trajo un balance en los vinos que los productores no veían desde la vendimia de 2021. Con matices, eso es más o menos lo que se escucha de la añada.

A la semana 16 el volumen cosechado, en particular en Cuyo, era menor al de la añada 2025 y estaba en sintonía con la 2021. Si en las provincias de la región se nota una merma en torno al 20%, en los Valles Calchaquíes la fertilidad fue buena y hay un 30% de uva arriba de la media. En Patagonia los números están dentro de lo previsible.

El contexto económico, sin embargo, pone paños fríos al entusiasmo. Con la caída del consumo, la mayoría de las bodegas achicaron su previsión de compra. El precio de la uva no se actualizó por exceso de demanda y algunas viñas, ajustadas en los costos, quedaron a merced de la peronóspora que trajo el año lluvioso, en particular para Mendoza y San Juan. Esas uvas no llegarán a la madurez y se perderán.

Con todo, en materia de volumen y oportunidades, el año ofrece más luces que sombras. 

Mendoza

Salvo la helada del 7 de noviembre de 2025, que pegó duro en las partes altas de Mendoza –nadie recuerda que al cabo de una nevada se despeje el cielo y hasta donde se disiparon las nubes se heló todo lo que estaba debajo–, este año no tuvo grandes incidentes que marcaran la producción. 

Por el contrario, estuvo dentro de lo esperable: algo de corrimiento por zonda, algo de granos sueltos, pero en las generales de la ley la primavera ligeramente cálida permitió buenos cuajes.

El verano es donde cambió el panorama. Se esperaba que fuera seco y cálido y, sin embargo, viró desde mediados de enero a una condición húmeda y lluviosa que trastocó todos los parámetros y ralentizó la madurez. 

En marzo, por ejemplo, había lugares en Valle de Uco que acumulaban ya toda la lluvia anual. Impresionaba ver las cárcavas creadas por las lluvias en los viñedos, algunas de hasta medio metro de profundidad. 

Con todo, esas condiciones de humedad y cielos nublados enfriaron el aire y la madurez avanzó lento, con diferenciación entre variedades y valles.

Eso se tradujo en una vendimia tranquila, de esas en las que se puede elegir qué cosechar y cuándo. De modo que esta añada, además de alcoholes moderados en Mendoza, traerá sabores definidos y complejidad aromática, con un punto menos de concentración. En eso, debería parecerse a la 2021, que fue singularmente atractiva.

Valles Calchaquíes

En el norte el año se invierte al menos en la cantidad de uva. Es verdad que la helada del 7 de noviembre pegó en parte a los viñedos bajos, pero en general la falta de viento en una primavera cálida llevó a un excelente cuaje de las viñas. En consecuencia, se estima que la cosecha llegará con un 30% extra en kilos.

A fines de marzo aún quedaba bastante uva por cosechar, con una sanidad impecable, pero que las bodegas no absorberán en sus programas. Por ende, algunos productores están elaborando vinos para no perder la uva.

Vinos del norte argentino

Patagonia 

En el norte de la región, el raleo de la helada de noviembre acortó un poco los volúmenes. La marcha climática, sin embargo, fue buena, con días nublados y tormentas aisladas durante el verano. 

El envero fue largo en Río Negro y, si bien fue un verano cálido, no hubo olas de calor. La suma de humedad relativa, con noches frescas, llevaron a una madurez pareja.

Destacan los pH bajos en la zona de Alto Valle, lo que garantiza energía en los vinos de este año.

Aún es temprano para evaluar la cosecha en términos cualitativos. Pero si algo al menos se escucha entre los productores es el entusiasmo por los vinos que están descubando. 

Probé algunos blancos, eso sí, y son nítidos y expresivos. Si el entusiasmo es contagioso, ojalá esta añada traiga nueva energía a un negocio deprimido.

GLOSARIO

  • Descubar: es el proceso de separar el vino tinto ya fermentado de sus partes sólidas (hollejos, pepitas y restos de levaduras) tras la maceración. Consiste en extraer el líquido del tanque, dejando atrás el «sombrero», para luego trasladarlo a otro depósito y finalizar su maduración. 
  • Peronóspora: enfermedad que ataca las partes verdes de las plantas en condiciones de alta humedad. Produce manchas amarillentas y una pelusa blanquecina, lo que provoca defoliación y pérdidas de cosecha. 
  • Cárcava: zanja profunda y estrecha formada en suelos, especialmente arcillosos, por la erosión intensa del agua al escurrir.

Autor

  • Joaquín Hidalgo

    Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

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