Viñedos argentinos con formas raras

Sorprendete con los viñedos argentinos de las formas más raras

Laberintos, botellas, copas, guitarras… Hay viñas que parecen escenarios de cuentos fantásticos, como de “Alicia en el país de las maravillas”. En esta nota, te llevamos de paseo por estas curiosidades argentinas de las que nacen etiquetas.

ABC del vino, Vinos

El día en que dejé mi casa, un 17 de febrero de 1997, volé de Mendoza a Buenos Aires. A mitad de camino sufrí una alucinación: desde los 11.000 metros de altura vi un campo en el que unos árboles dibujaban una silueta de guitarra. No podía creer lo que veía y tardé muchos años en corroborar que esa guitarra existía.

Eran tiempos en que googlear aún no era un verbo acuñado y sacarme la duda me llevó bastante tiempo. Con la misma sorpresa con la que vi aquella guitarra, encontré un artículo en internet hace unos diez años, en el que se explicaba que ese campo –que he vuelto a ver un par de veces– fue un homenaje del propietario a su difunta mujer y consta de 7.000 árboles.

Pensaba en los motivos que llevan a alguien a hacer de una unidad productiva, una estética. Es algo que en el vino es el ABC, pero no fue hasta hace unas semanas, mientras dibujaba unos mapas en Google Earth, que me di cuenta de que hay varios viñedos con imágenes que sólo se pueden ver desde el aire. 

Entonces, decidí compilar los que he ido cruzando a lo largo de los muchos mapas que he construido y las visitas que he hecho. 

Viñedos argentinos con formas raras

El Yin y el Yang. En Vista Flores, Valle de Uco, Ernesto Catena plantó una serie de viñedos de los que solo desde el aire se perciben sus sutilezas: hay un laberinto –del que embotellan un vino–, y un óvalo con el Yin y el Yang claramente marcados, además de un gran círculo. Desde el nivel del suelo no se ven, aunque es dable perderse en ese viñedo laberíntico. Lo que sí es una magia para el caminante es el estanque que refleja la cordillera de Los Andes. Con casi 500 metros de largo, los arquitectos engañan al ojo acostumbrado a las líneas paralelas: se trata de un triángulo muy agudo en el que los bordes van a juntarse en el horizonte y estiran aún más su larga escala. Es una maravilla visual que forma parte de Finca Tikal Natural.

El Yin y el Yang.

 

Botellas y copas. No lejos del Yin y el Yang, ahora en Los Chacayes, se erige un viñedo que atrapa al observador ocasional, desde el aire, con tres elementos: una botella de espumante, una de vino tinto con descorchador insertado en el pico, y una suerte de sol, donde el viñedo de forma radial, y sus ecos en otras parcelas, parecen dibujar un amanecer. Este viñedo se llama Viña Vida y es la creación de Oscar Marcovechio, un publicista de raza, de los que le dieron fama al país en la década de 1960. Por esas cosas de la vida, conocí a Marcovechio hace muchos años, cuando acababa de vender su agencia a Ogilvy y se embarcaba en la compra de una tierra para hacer un viñedo único. Lo encontré algunas veces más y siempre me decía: “Algún día verás desde el cielo lo que estamos haciendo”. Tenía razón. Estoy seguro de que hoy lo observa él desde allá, no falto de orgullo: sus vinos acaban de ser lanzados al mercado.

Otra botella y una copa aparecen en Córdoba, cerca de Nono. En Las Calles, en la zona conocida como Sierra de Achala, Walter Sinay tiene unas 8 hectáreas de viñas. Sobre el filo de un cerro, donde está el Clos de la Cumbre Rebelde, se observan entre las viñas una botella y una copa dibujadas con las mismas viñas. El dibujo es tan logrado que incluso la copa tiene perspectiva.

Este viñedo se llama Viña Vida.

Radiales. Del otro lado de la cordillera, en Puente Alto, dentro de la Región Metropolitana, hay un viñedo circular, plantado en forma radial. Al visitarlo, las hileras se van apretando hacia un centro en el que los técnicos de Don Melchor dejaron un círculo vacío. Podría parecer algo esotérico, pero en rigor al entrar a este punto uno se da cuenta de que está dentro de una máquina de investigación. En la compañía le llaman el reloj de sol, pero está lejos de dar las horas. Más bien ofrece líneas de investigación sobre cuál es la orientación perfecta para plantar un viñedo de Cabernet Sauvignon (aunque las conclusiones son bastante extrapolables a otras). No revelaré aquí –aunque me lo dijeron– cuál es el ángulo perfecto, ideal para maximizar la luz y reducir los efectos quemantes del sol. Para quien lo visite, una pista: todos los nuevos viñedos a su alrededor están orientados en ese ángulo. En el reloj está escrito el número.

 

La simiente del dragón. En Agrelo, Mendoza, una compañía llamada Dragonback Estate desarrolló una serie de viñedos que reflejan un nuevo ideario, copiando curvas de nivel y dejando corredores biológicos y de desagües. No responden a un criterio racional de uso del espacio: ni rectángulos, ni cuadrados. Tienen formas de lentejas, globos, como manchas de leopardo o un camuflaje, copian los tipos de suelos y definen una estética nueva y funcional. La idea es cosechar cada sección en su punto justo, para lo que la homogeneidad del suelo es clave. De ahí la forma. Al norte, sin embargo, hay una figura de viñas que es imposible no llamarla el espermatozoide. Una visita por Google Earth les dará una perfecta idea de lo que describo.

Dragonback Estate desarrolló una serie de viñedos que reflejan un nuevo ideario.

La huella dactilar. Sí, hay un viñedo plantado con forma de huella dactilar. Está en Los Chacayes, un poco más arriba que las botellas de Alma Vida, y se llama Alpasión. Son contemporáneos en su desarrollo. Si no hay chances de volar para verlo, en las botellas de la casa replican la huella como marca propia.

También en círculos. Buscando información para esta lista, llegué a un posteo de Geografía del Vino en Instagram. Allí, Guillermo Corona listó aquellos viñedos de geometría circular. Suma a mi listado el de SuperUco, también en Los Chacayes casi enfrente a Viña Vida, y el de Viña Cobos en Los Árboles. Cita un tercero, que también es radial, pero que no conozco ni he logrado identificar. Les dejo la inquietud.

Viña Cobos.

Autor

  • Joaquín Hidalgo

    Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

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