A finales de 2023, en Vinómanos publicamos nuestro séptimo INFORME MALBEC. Como nos sucede desde 2017, año en que realizamos el primero, las jornadas de cata en las que degustamos y debatimos cada etiqueta nos ayudan a acumular ideas que finalmente volcamos en estas conclusiones.
Esta vez las compartimos un tanto demoradas, pero no por eso menos interesantes. Todo lo contrario: decantadas durante los últimos meses, creemos que están más sólidas que nunca.
Pensar el Malbec
Quienes escribimos sobre el vino argentino prestamos especial atención a lo que sucede con el Malbec. La razón es simple: es el mejor termómetro de todo lo que pasa en la actividad vitivinícola local.
Realizar el INFORME MALBEC 2023 demandó descorchar unas 460 botellas de 140 bodegas, desde los Valles Calchaquíes hasta Chubut. Este periplo, copa en mano, nos permitió comprobar la plasticidad del Malbec para ofrecer vinos de diversos estilos gracias a su adaptabilidad a infinitas condiciones naturales.
Una vez más, el Malbec nos demostró que nos queda mucho por aprender de su carácter e identidad gracias a que año a año encontramos más vinos transparentes con el origen y las condiciones de la añada.
Inflación Malbec
Como nunca, seguir de cerca los precios del Malbec es una locura. Desde el momento en que convocamos a las bodegas hasta la hora de la publicación de los resultados, agosto 2023 a diciembre, la mayoría presentaron al menos tres listas de precios con incrementos variados, pero que nos arrojaron un promedio del 55%.
Si consideramos de diciembre a la fecha, comprobamos que hubo al menos un 45% adicional. Es decir, la categoría de Malbec hasta $7.000 hoy debería ser hasta $10.000, aunque algunas de aquellas referencias saltaron al rango siguiente de precios.
En cuanto a los vinos más exclusivos que relevamos, la actualización de precios en algunos casos estuvo por encima del 100% en el mismo período.
Mosaico de sabores
El Malbec parece ya no ser aquel vino que empezamos a catar en los primeros años de Vinómanos. Si bien aún existen algunas bodegas que mantienen la expresión clásica que se apoya en los frutos rojos maduros con un buen respaldo del roble y un paladar carnoso, hay que destacar que esas etiquetas son las menos.
Hoy es difícil explicar el Malbec con un solo estilo ya que el origen pesa más que nunca, aportando matices que permiten identificar a las regiones, al menos las más extremas, pero también la filosofía de los productores.
Incluso definir al Malbec actual como un vino fresco es decir muy poco ya que esa frescura puede ser vibrante, filosa, tensa o enérgica, de acuerdo al hacedor.
Los taninos también reflejan un gran cambio y en esto las cosechas 2019 y 2021 han aportado muchísimo en cuestión de texturas, donde la jugosidad, dulzura o textura de tiza se aprecian con más nitidez.
El temor a las vendimias verdes del pasado ha dejado de ejercer una influencia negativa y las bodegas le perdieron el miedo.
En consecuencia, el cambio arroja como resultado capas aromáticas donde los tonos herbales de la montaña, los balsámicos y las flores se hacen cada vez más presentes como resultado de vendimias más precisas en cuanto al momento de cosecha.
Polifacético Malbec
Hasta aquí hablamos de los vinos tintos de Malbec, que más allá de su estilo resultan de vinificaciones tradicionales; sin embargo, nos encontramos con varias subcategorías de Malbec que nacen de elaboraciones especiales.
La más llamativa y que lentamente suma adeptos es la de los White Malbec, y según cuentan esto se debe al éxito que estos blancos tienen en los mercados internacionales.
Por otro lado, los rosé de Malbec son una categoría en sí misma que también crece y seduce. Claro está que el crecimiento en el consumo de rosado en el país tiene al Malbec como protagonista y esto hizo que el estilo se afine cada vez más hasta llegar a un carácter Provence en los que más nos gustaron.
La maceración carbónica se convirtió en una práctica recurrente para el Malbec con vinos que son 100% obtenidos por esta vía y que le sienta de maravillas, mientras que en otros casos un porcentaje alcanzado de este modo es ideal para realzar frescura y frutosidad.
Como siempre, tuvimos algunos espumosos y dulces de Malbec, aunque ninguna novedad.
Malbec bourgignon
Hace unos años empezamos a notar cómo el estilo del Malbec, por años ligado a la influencia bordelesa, buscaba refinarse más en el viñedo que en la bodega.
Este cambio muchos lo vincularon al modelo de los productores de Borgoña, famosos por dedicar la mayor parte de su tiempo a la viña.
Incluso, como una declaración de principios algunas bodegas comenzaban a embotellar sus Malbec en botellas tipo borgoña (la que parece más un embudo, sin hombros), tendencia que hoy está más vigente que nunca, en especial en los vinos de los rangos medios de precios hacia arriba.
Pero las bodegas también desarrollaron colecciones de diferentes Malbec a partir de una misma región o, incluso, un mismo viñedo, como sucede con el Pinot Noir en Borgoña.
Es decir, hay productores que pueden tener hasta seis diferentes expresiones de Malbec a partir de un mismo patrón de elaboración, lo cual nos encanta.
Malbec con consciencia
La producción orgánica y las prácticas sustentables también son caminos en aumento para el Malbec. Actualmente el 30% de los vinos orgánicos de Argentina son Malbec y en nuestro último Informe representaron cerca del 15%.
A estos hay que sumar los Malbec elaborados con uvas obtenidas sin uso de químicos, pero sin certificación, los biodinámicos y los naturales.
El porqué del crecimiento, más allá de las razones filosóficas, está en que algunos productores aseguran que el Malbec facilita bastante la elaboración de mínima intervención gracias a su buena adaptabilidad al terroir y a las condiciones de las vendimias, aun las más desafiantes.
Mendoza firme
En el último Informe Malbec podemos decir que el muestreo en cuanto al origen estuvo muy cerca de la estadística nacional, ya que Mendoza representó el 87% del total.
Es un dato necesario, pero que no sorprende ya que siempre tuvimos un dominio mendocino sobre las muestras recibidas. Sin embargo, esta vez fue el Valle de Uco el que marcó mayor presencia, con el 50% del total del informe.
Esto nos permitió centrarnos en las expresiones de los viñedos de altura donde es innegable que zonas como Gualtallary, Paraje Altamira, Los Chacayes y San Pablo son las que ofrecen un carácter de lugar más definido en la provincia.
A grandes rasgos nos animamos a decir que Gualtallary es potencia y frescura, Paraje Altamira fineza y jugosidad, Los Chacayes carácter y textura, mientras que San Pablo, pura tensión.
En cuanto a Luján de Cuyo, Agrelo y su spin-off Alto Agrelo fueron los más presentes, pero con dos estilos marcadamente distintos. En los viñedos de la zona alta se nota un carácter intenso y jugoso, pero más tenso y fragante. Luego se lucieron Las Compuertas, Perdriel y Vistalba.
Lamentablemente, no tuvimos una gran presencia del noroeste más allá de Salta, que aportó el 3,5% de las muestras con una muy buena performance que demostró cómo el Malbec calchaquí se ha refinado sin perder su temperamento.
De San Juan destacamos lo que sucede en Pedernal y Calingasta, dos regiones que están redefiniendo los vinos de la provincia con mucha identidad.
Finalmente, Patagonia nos acercó el vino más curioso proveniente de Chubut, una región extrema donde hace unos años no hubiésemos imaginado posible la obtención de un Malbec tan exquisito y elegante.