¿Ya abrió la Confitería La Ideal? Casi. La emblemática confitería de Buenos Aires -ubicada en Suipacha 384- está a punto de reabrir sus puertas al público tras seis años de profunda restauración de su edificio histórico, declarado Bar Notable y Patrimonio de la Humanidad.

El grupo gastronómico que la compró en 2016 (un misterio que por el momento nadie puede revelar) contrató al estudio Pereiro Cerrotti & Asociados, que incluyó parte del equipo que trabajó en la recuperación del Teatro Colón para llevar adelante la titánica tarea de devolverle su esplendor. 

No es casual el término, pensá esto: La Ideal se inauguró en 1912, el mismo año en que se hundió el Titanic (sí, ese barco soberbio que quiso cruzar el Atlántico y terminó bajo gélidas aguas luego de chocar con un iceberg. Sí, la peli de Leonardo Di Caprio).

Y si bien la confitería sufrió momentos de gran zozobra (se robaron mobiliario, tuvieron que vender arañas y otras piezas históricas, se rompieron vitrales, etcétera), logró llegar a buen puerto y ahora vuelve a deslumbrar como si la obra original hubiera terminado ayer.

Confitería La Ideal
El set de tres pisos con viennoiserie, el corazón del clásico té.

La novedad para los ansiosos es que ahora -mientras terminan de poner a punto los detalles para la reapertura que dicen será a mediados de noviembre- es posible disfrutar de sus clásicos tés en el salón del segundo piso. En los años 50, aquí solía funcionar el espacio para mujeres donde se celebraban las despedidas de solteras (observá la barra con su heladera original y el escenario: allí tocaba la orquesta de señoritas, que incluía bandoneones, una osadía en aquellos años de piernas cerradas en público).

Confitería La Ideal: vuelve un ícono de la cultura porteña

El sábado 8 de octubre sucedió la maravilla: a las 16.15 se levantaron las pesadas cortinas metálicas que bloquean las puertas de entrada y La Ideal volvió a recuperar su gloria. Anfitriones vestidos de época (camareros con saco corto a la cadena con dos botones; las chicas de la tienda con uniforme y peinetas) recibieron a un nutrido grupo de fans: muchos querían compartir sus viejos recuerdos acompañados por hijos y nietos; señoras elegantes charloteaban en el hall de entrada. 

La experiencia comenzó con una visita guiada a cargo del gerente general Francisco Bustuoabad por el salón de la planta baja: apenas se abrieron los pórticos, se produjo la magia y fue posible regresar a 1912. 

Confitería La IdealLa boiserie que recubre las paredes, las columnas de mármol, los capiteles dorados a la hoja, la increíble cúpula de cartapesta dorada y sus vitrales completamente restaurados (y ahora a la vista); el piso nuevo, pero que respeta el estilo del original, las arañas, los relojes, las sillas Thonet… todo está allí de nuevo, como si nunca hubieran pasado tantos años desde su abandono (más abajo te contamos más detalles de la obra de restauración).

“Quiero destacar que para todos los que trabajamos en la Confitería La Ideal esta es una refundación. Desde su inauguración en 1912, ya era una confitería de vanguardia. Ninguna otra confitería tenía su edificio propio ni el servicio que aquí se prestaba, como por ejemplo llevarle palmeritas a Hipólito Yrigoyen a la Casa Rosada”.

Y agrega: “Este fue un lugar de encuentro para políticos, escritores, protagonistas de todas las épocas, y trabajamos para que lo vuelva a ser. En 2001 la decadencia se profundizó, llovía y se inundaba, todo era lúgubre, cubierto por humo, suciedad del tiempo, dejadez. Ahora la refundamos para que vuelva a tener el esplendor de sus 110 años, bienvenidos”, dijo el gerente.

Confitería La IdealEl clásico té de Confitería La Ideal

El té propiamente dicho se realiza en el segundo piso: recibe un piano de cola en el ingreso al salón. Más atrás, suena otro piano vertical, un Schiedmayer fabricado en Stuttgart en 1889. Entonces, la magia comienza.

A cargo de toda la operación gastronómica está el chef Gustavo Nari, con años de trayectoria en cocinas de mucho prestigio, como las de los hoteles Hilton Buenos Aires, Park Hyatt- Palacio Duhau, el Alvear Icon, entre otras. Con él hablamos para saber de primera mano cómo es el desafío de dirigir las riendas de Confitería La Ideal.

“Es un desafío enorme y estoy muy entusiasmado. La cocina tiene tres pisos y se hizo toda desde cero, con tecnología de última generación, como en muy pocos lugares he visto. Apuntamos a hacer todo íntegramente aquí, se trabaja con materia prima de excelencia, como el chocolate Valrhona o incluso algunos cacaos finos de aroma de Ecuador y Perú. Tenemos un espacio específico para la panadería, para la pastelería, incluso hay una cámara solo para hacer los clásicos sándwiches de miga, que cuenta la historia que se inventaron en La Ideal. Hay una cocina satélite para los eventos, estamos tomando las últimas entrevistas para terminar de armar el equipo. Pensá que habrá en total unas 110 personas, entre cocina y servicio, trabajando para abastecer a 350 comensales en los dos pisos”, cuenta Nari.

Confitería La Ideal
Gustavo Nari, el experimentado chef ejecutivo a cargo de toda la operación gastronómica.

Además del clásico té, que cuesta $5000 por persona, se podrá disfrutar de La Ideal durante todo el día, e incluso habrá cenas (las cartas están sin definir todavía) y eventos especiales, servicio para la hora del vermut y también una tienda para llevar a casa bombones, tabletas, pastelería y todo lo que allí se produzca (que hoy funciona online).

La mesa está servida 

¿Por dónde empezar? ¡Todo es tentación! La camarera ofrece Earl Tea o té de hibiscus en hebras, que llegan en unas modernas y originales teteras de vidrio cúbicas. Vajilla con borde dorado y logo grabado, cubiertos de plata, servilletas de tela, jugo de naranja exprimido recién. 

Un set de tres estantes soporta la viennoiserie: medialunas, croissants de pistacho, palmeritas, pain au chocolat, macarons, alfajores de chocolate, cookies de maní y lunettes de frambuesa. Arriba de todo, las mini gâteaux: torta Ópera, profiteroles, lemon curd y de manzana. En plato aparte, los scons se desarman de solo mirarlos.

Una bandeja de plata contiene las delicias saladas: fosforitos, sándwiches de miga (de ananá confitado y jamón y un clásico de jamón y queso), uno de masa madre con jamón crudo, tomate y albahaca, y uno vegetariano en pan negro con semillas. 

Confitería La IdealUna copa pesada de plata contiene terrones de azúcar con papel y logo de La Ideal: “Son originales, creemos que en estas copas se servía antiguamente la sidra”, dice Leandro Arrieta, maitre a cargo.

Para cerrar, se brinda con espumante rosado y se canta al ritmo del piano (un genio el pianista, no tenemos su nombre, pero pasa por todos los géneros y todos los tiempos con muy buen humor).

Nari cuenta que desde que están haciendo pruebas, mucha gente se acerca con anécdotas: “El otro día vino una señora de 98 años y me mostró el menú de su casamiento. Para mí eso es una joya, y me da idea de qué platos se servían. Mi desafío es respetar los clásicos, no pueden faltar las palmeritas o los fosforitos. Incluso los sándwiches de miga, que son emblemáticos, pero ahora los hacemos con el pan un poquito más grueso. Los rellenos son especiales, sinceramente son únicos”, comenta.

Y agrega: “También debo ofrecer una mirada contemporánea de la cocina y la pastelería. Por eso habrá mini gateaux, pan de masa madre, entre otras cosas”.

Confitería La IdealLamentablemente no está documentada la historia de los sándwiches de miga, pero parece que La Ideal era visitada por ferroviarios ingleses que pedían su tradicional sándwich con el pan de molde. Así nació la leyenda. Nosotros queremos creerla.

La data arquitectónica

No podrás resistir la tentación de preguntar todo sobre cada detalle. Además de los que fuimos contando en la nota, aquí van un poco más de info:

  • El dueño original, Manuel Rosendo Fernández, un inmigrante español, invirtió millones para construir este edificio único cuyas obras comenzaron en 1910.
  • En los años 50, su salón del segundo piso era el lugar preferido de las damas de la sociedad porteña, donde hacían festejos varios con orquesta propia (toda de mujeres, claro).
  • En los ’70, cerraron la loza del techo de la planta baja para crear un salón aparte para las milongas y el tango, una nueva unidad de negocios además de la confitería.
  • Varios famosos pasaron por sus sillas Thonet: Borges, Gardel (en algún momento se exhibió una de sus guitarras en una vitrina); los Rolling Stones, Yoko Ono, Madonna (aquí se filmaron algunas escenas de Evita, la película de Alan Parker).Confitería La Ideal
  • Las famosas cajas que transportaban la comida a Casa Rosada se pueden ver exhibidas en el hall de entrada, al tope de una estantería increíble (preguntá, te las van a mostrar).
  • El pórtico central fue corrido hacia adelante, para enmarcar mejor la tienda y pastelería.
  • El piso original era de mosaico granítico, se reemplazó por mármol.
  • Se bajaron, limpiaron, repararon y recablearon todas las arañas y luces de todos los salones. 
  • La cúpula que ahora se aprecia desde la planta baja estuvo por años derruida: se cambiaron plásticos pintados de color que reemplazaban vidrios rotos y se arreglaron todos los vitrales (enorme trabajo de la vitralista Paula Farina Ruiz). Lo mismo con la cartapesta que cubre todo el techo. Ahora, la luz natural deja apreciar esta arquitectura única.
  • Los ascensores fueron renovados por completo y lucen como los originales.
  • La bombonera del primer piso fue restaurada y se desarmaron y rearmaron sus vitraux en su totalidad. 

Así, mientras se espera que por fin la Confitería La Ideal esté abierta todos los días, seguirá habiendo eventos prelanzamiento: el té para el Día de la Madre ya está a la venta. Vale la pena la experiencia.

GPS: Confitería La Ideal, Suipacha 384, CABA. Instagram: confiterialaideal Té, vermut, tienda y visitas guiadas hasta la apertura.

Es periodista especializada en gastronomía. Además de su trabajo en Vinómanos es editora del blog de Wines of Argentina, la institución que promueve el vino argentino en el mundo. Desde 2016 edita libros gastronómicos en Editorial Planeta como (Pan&Plus, de Bruno Gillot y Olivier Hanocq; Viaje al Sabor, de Patricia Courtois y Alhueso!, de Christian Petersen, entre otros). Trabajó en la producción del programa Cocineros Argentinos, tuvo a su cargo la sección “En el Mercado”, de La Nación Revista y realizó todas las investigaciones sobre producto argentino para el ciclo M.E.S.A. de Estación. Le copan los procesos de elaboración de los alimentos y puede pasar horas hablando con productores para entender qué comemos.