Luigi Bosca es sinónimo de vinos con historia y es sinónimo de Luján de Cuyo. Eso es así porque en 2021 cumplió los primeros 120 años de vida. Ahora bien: una bodega que supera el siglo tiene en su ADN una capacidad de innovación y adaptación que la obliga a estar a la altura del tiempo en que vive.

En esta entrevista con Pablo Cúneo Luigi Bosca, director de Enología de Luigi Bosca y pieza clave de la vida contemporánea de la bodega, este técnico que se formó como agrónomo antes que enólogo, que encuentra en la naturaleza y en la pesca con mosca su pasión, pasa revista a algunas de las principales definiciones del destino de la casa. Marca, de paso, el camino para los próximos años en materia de origen, varietalidad y trabajos para alcanzar el fine tunning que reclama el escenario mundial para una bodega exportadora.

Pablo Cúneo Luigi BoscaPablo Cúneo Luigi Bosca: las claves del éxito

Luigi Bosca es una bodega que lideró la transformación del vino desde la década de 1980. ¿Cómo se prepara para los próximos 30 años?

Primero que nada fortaleciendo nuestro equipo de trabajo. La gente es un valor importantísimo y estamos trabajando en las capacidades y talentos de nuestros equipos. Eso es fundacional y fundamental para el crecimiento que se viene. El segundo punto es enfocarnos en la calidad y en ese sentido el trabajo en el viñedo y la precisión que tenemos que lograr año a año nos van a permitir hacer vinos especiales, únicos. Todo, claro, alineado con los valores de Luigi Bosca, que es el cuidado de cada detalle y la búsqueda de la excelencia. Finalmente queremos hacer todo esto de manera sustentable, que es una obligación que tenemos los argentinos.

Paraíso es un nuevo vino que refleja un ideario distinto para la casa. ¿Cómo lo definirías?

La primera edición de Paraíso, cosecha 2019, es un blend de Malbec y Cabernet Sauvignon de Valle de Uco. Recoge el trabajo de cuatro o cinco años en los que venimos buscando precisión en el vino, en la transparencia para mostrar la variedad y el terruño. Si bien es un blend, sentís el Malbec y el Cabernet en aromas y sabor, está la frescura, con la suma de atributos que buscamos en el viñedo. Para lograrlo hacemos un trabajo de detalle, de mucha selección en el viñedo, de la parcela, del lugar dentro de la parcela, la fecha de cosecha en la crianza específica, en barriles grandes, los diversos usos de las maderas. 

¿Y por qué se llama Paraíso?

Paraíso rinde homenaje a un lugar, Finca El Paraíso, donde vivieron tres generaciones de la familia Arizu: representa el espíritu pionero de salir a a invertir en una propiedad tan grande allá por por inicio de 1900; la perseverancia y valor del trabajo después de reponerse de un aluvión tan tremendo como el del 34, y el respeto por la naturaleza. Pero además Finca El Paraíso fue un laboratorio de agricultura y de viticultura desde la década del ´60. 

Luigi amplió en los últimos años el rango de orígenes, incorporando a Valle de Uco a sus elaboraciones. ¿Qué le aporta el valle al estilo de la casa?

Si bien Luigi Bosca nació en Luján y Maipú, hemos empezado a trabajar mucho desde hace dos décadas en el Valle de Uco porque aporta frescura, notas florales y vibrancia en el color a los vinos. Para eso, plantamos materiales viejos de Luján en nuestras fincas. En 2000 empezamos a llevarlos a Valle de Uco, primero en Finca Los Miradores, en Los Árboles, y luego, en 2005, a Finca Miralejos, en el corazón de Altamira. Luján y Uco son dos terruños que se complementan bárbaro. Cuando hacés cortes o hacés vinos de zona o de finca, nos permite mostrar otro color u otro matiz dentro de la paleta de vinos que históricamente ha tenido la bodega. 

Por ahora exploran solo Mendoza. ¿Observan algún otro terroir de Argentina?

Nuestra misión hace que tengamos que mirar y explorar oportunidades que seguramente nos van a enriquecer en el futuro. Pero por ahora es dentro de Mendoza. 

En Malbec elaboran desde Insignia a DOC, Edición Limitada y Los Nobles. ¿Cómo pensaste cada vino y qué los diferencia?

Argentina ha tenido la bendición de que el Malbec nos haya elegido. Es una variedad plástica y transparente al carácter de cada lugar. Pero además del terroir, pensamos el vino en términos de expresión y estilo, y también en concentración y peso. En la bodega elaboramos en cuatro líneas, como mencionás, teniendo esos criterios en mente. 

Por un lado, Luigi Bosca Malbec, el vino con el que nació la bodega, y con el que queremos mostrar el Malbec lo más completo posible, complejo y con paladar agradable y bebible. Es un blend de Mendoza, que combina Uco y Luján. Luego, De Sangre Malbec DOC es un Malbec con historia, que representa a Luján y el protagonismo que la bodega tuvo y tiene en la DOC. Ofrece lo que debe ser el lugar: elegancia, fruta roja, taninos suaves, ciruela madura, con paladar dulce, bien típico. Se diferencia mucho de los otros íconos de de la colección De Sangre, que son De Sangre Malbec de Valle de Uco, y De Sangre Malbec Partida Limitada: son más herbales, lavanda, violetas y trazos más frescos en aroma, que son típicos de la zona de Chacayes, Los Árboles y de Paraje Altamira, en Los Miradores. 

En el otro extremo de Luján, por ejemplo, hacemos otro Malbec en Los Nobles, que potencia al máximo el carácter de Luján, con frescura, ciruela y fruta negra, con dulzor, graso y untuosidad. La gracia es que los vinos son fácilmente discernibles.

Mencionaste recién que Malbec DOC Luján de Cuyo es un vino con historia. ¿Cómo la definirías y hacia a dónde va la DOC?

En 1989 el Malbec se conocía muy poco internamente, pero no en el mundo y mucho menos Luján de Cuyo. La Denominación de Origen Luján de Cuyo, la DOC, fue una una mirada pionera, innovadora en ese sentido, ya que nació justo cuando la variedad estaba por tocar piso en cuanto a la superficie cultivada. En los últimos años, dado que el terroir en general se ha puesto en valor, la DOC viene cobrando una nueva preponderancia y se han sumado varias bodegas. Luigi Bosca ha participado activamente en la creación y en supervivencia de la DOC.

De hecho, su presidente fue Alberto Arizu desde la fundación hasta hace dos años en que se eligió a Roberto de La Mota, aunque se decidió que Arizu siguiera de forma honoraria con el cargo. El compromiso de la DOC es preservar los antiguos viñedos y potenciar comercialmente a la región. Eso, además de ir en profundidad con los distintos terruños, crear denominaciones distritales con un criterio técnico, que englobe suelo y clima. 

Luigi es famosa por sus Cabernet. ¿A qué lo atribuís?

A dos factores. Por un lado, nos gusta hacer Cabernet. Desde el comienzo, es una variedad que para Luigi Bosca representó prestigio e imagen. Ya desde la década de 1960, el conocimiento y trabajo sobre la selección de materiales genéticos que hizo el ingeniero Alberto Arizu proyectaba el varietal. La otra es que a los que formamos el equipo de enología nos gusta mucho hacerlo y beberlo; personalmente es la uva que más me gusta. Es una variedad completa, con matices especiados, de fruta negra, que añeja bien y gana complejidad con los años. 

Pablo Cúneo Luigi BoscaPero no todo se reduce al gusto de ustedes. El Cabernet es parte de un desarrollo en el que vienen trabajando en los últimos años.

Hay una gran oportunidad en el mercado mundial con Cabernet Sauvignon y es donde nos estamos enfocando. Argentina es dueña de la categoría Malbec, pero representa menos de 3% del mercado global, frente a un 16% del Cabernet Sauvignon. Llevará tiempo, porque las referencias mundiales son muy fuertes: Burdeos, California, Australia, Sudáfrica y Chile. Pero son todos climas oceánicos. Ahí tenemos una gran diferencia. Nosotros hacemos Cabernet de clima continental y podemos hacer vinos menos verdes y más frutales que en otras partes del mundo, con taninos maduros.

Sin embargo, el Cabernet es una variedad exigente. Más allá del terroir, ¿qué herramientas contemplan para hacer un upgrade en el varietal?

Tenemos todas las herramientas. Desde cosechar de manera diferencial entre la cara de la mañana y la cara de la tarde, para potenciar el perfil aromático y para conseguir la madurez con frescura y tensión, a trabajar con distintos orígenes y terruños. Luján de Cuyo es espectacular para los Cabernet, particularmente en Las Compuertas, donde se expresa elegante y especiado con notas picantitas, y con buena acidez. Creo que podemos componer un Cabernet completo, de clase mundial, combinando orígenes y donde Uco tiene lo suyo para aportar. Ese es el upgrade que estamos buscando.

Hablemos de las crianzas, que se han ajustado mucho en el último tiempo. ¿Qué mejoró a tu criterio?

Hemos hecho un cambio enorme en las crianza. Básicamente, empezamos a pensar en expresar el vino de una manera más pura, más precisa. En esa búsqueda, lo que primero cambió fue la selección y calidad de maderas, buscando los tonos justos, suaves o no, pero que no sean agresivos en boca, que no te aporte sequedad. También empezamos hace cinco años a migrar las crianzas a volúmenes de barricas de 500 litros y fudres de 2.000, para hacer una guarda prolongada y con más matices.

Si repensás la manera en que usamos las maderas hoy, en algún punto estamos volviendo al pasado. Es es también uno de los valores de Luigi Bosca: el valor del tiempo, de lo que trasciende.

Apuntes orgánico es un nuevo vino que explora otra vertiente gustativa. ¿Qué los motivó a sacarlo?

Apuntes es una una línea nueva cuya idea es poner en valor el espíritu innovador y pionero de la bodega. Hace referencia a los cuadernos de trabajo, con observaciones que realiza y realizó Alberto Arizu en sus muchos viajes como ingeniero agrónomo. Pero Apuntes también nos permite sacar vinos nuevos, ensayos que estamos haciendo en un volumen reducido. El primer vino es este Malbec Orgánico.

Venimos trabajando hace tres años en un ciclo de transición a orgánicos en tres de nuestras fincas (Los Nobles, Miradores y Miralejos) y en la cosecha 2023 tendremos uvas orgánicas de allí. 

¿Cómo llegaron al estilo del vino, que es un poco a contrapelo de lo que Luigi ha ofrecido? 

Al momento de hacer un vino orgánico, decidimos cosechar temprano para asegurar una fermentación completa, con un alcohol bajo. Y dado que el uso del sulfuroso es limitado, decidimos ir por ese camino. El resultado es un vino que parece un jugo de Malbec, floral y fresco. Las uvas son de Tupungato, del Peral y de San José. Estamos pensando en ampliar este estilo a La Linda, seguramente con algún vino orgánico a futuro.

Esta movida que tiene que ver con el cuidado del suelo, del ambiente se enlaza con esta mirada de sustentabilidad por la que la bodega apostó en los últimos años. Estamos convencidos de que es el camino para seguir otros 120 más.