¡Comprame, comprame! ¿Cuántas veces caminaste por un shopping con tu hijo o tu sobrina de la mano y sentiste el tironeo que te hizo darte vuelta y ver su pequeño índice señalando las gomitas que relucían en los puestos de golosinas, o directamente los estantes con las que se venden al peso?

 ¿Cuántas visitas al kiosco o supermercado terminaron con tu nene o nena agregando al changuito paquetes de esos snacks dulces o agridulces que no estaban en la lista original de compras?

Bueno, preparate porque la demanda de estos productos cada vez trasciende más el mundillo infantil: hay un boom de sabores que escapan de los clásicos frutales y del universo de los chicos. Las gomitas se estiran y ganan nuevos terrenos. 

gomitas dulcesGomitas dulces, del vino inglés a los osos alemanes

Antes de hablar del presente y del futuro de estas golosinas, viajemos al origen: una copa de vino.

Los hermanos Tom y Charles Maynard habían creado en 1880 un pequeño emprendimiento culinario en Londres, desde donde experimentaban con texturas y sabores. 

En 1906, tras varios meses de discusiones con su padre metodista y abstemio, utilizaron una base de vino para crear un nuevo dulce espeso con el agregado de diferentes frutas para saborizar. 

Salieron al mercado con gustos como frutilla y frambuesa y así dieron origen a las primeras gomitas de la historia, que hasta el día de hoy se siguen vendiendo como Wine Gums.

Algunos años después, hacia 1920, el alemán Hans Riegel dio un vuelco en su monótona vida y abandonó su trabajo en una cafetería para crear su propia tienda de dulces. 

gomitas dulces
Hans Riegel, el creador de los famosos ositos de colores.

Con el nombre Haribo, que combinaba las primeras dos iniciales de su nombre y apellido con las dos iniciales de su ciudad natal Bonn, comenzó a vender caramelos duros e incoloros en su barrio.

Le fue mal.

Empezó entonces a fabricar caramelos blandos a base de grenitina, y a darles formas de oso con colores brillantes y gustos variados. Este producto inédito tuvo un éxito inmediato y, para el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Haribo contaba con 400 empleados y ventas astronómicas. 

En la actualidad, la empresa sigue siendo una de las principales fabricantes de dulces a nivel global. Y nunca dejó de hacer gomitas, claro.

Creatividad adictiva

Por supuesto que un elemento tan versátil y maleable tenía que encontrar sus rarezas y extremos. Es así que desde hace años se pueden conseguir variedades muy peculiares que van desde una “gomita” con forma de botella de Coca Cola con contenido, a una goma gigante símil serpiente que mide 2,40 de longitud y pesa 12 kilos (!).

Aunque si de gomitas dulces gigantes hablamos, el premio se lo lleva la alemana Elisabeth Windisch, quien en 2014 fabricó un oso de goma de ¡512 kilos! La mujer, oriunda de Dusseldorf, tardó seis días en elaborarlo y, lógicamente, entró sin escalas al libro Guinness de los récords.

En el rubro sabores, las rarezas también se multiplican, ya que a las frutas que todos conocemos se le suman gustos como cerveza, champagne, salsa tabasco y hasta panceta. 

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Gomitas, esta vez sabor panceta.

Si se quiere ir todavía más lejos, se pueden comprar las famosas grageas Bertie Bott’s de Harry Potter, donde el azar puede brindarte tanto una gomita sabor limón como otra con gusto poco tentador: moco o cera de oído. 

Esta última variante es una de las mencionadas por la crítica de golosinas Naná Ghergorovich que cuenta con un extensísimo catálogo de estilos y variedades catadas en su blog.

“Una vez probé unas gomitas japonesas sabor lichi (NdelaR: fruta parecida a la uva con sabor dulce y ácido, muy popular en Tailandia, China, India y Australia), las cuales recuerdo especialmente por su exagerada humedad. Por lo general todas las gomitas japonesas que probé tienen un mayor porcentaje de líquido, a diferencia de las gomitas argentinas, españolas o alemanas que se caracterizan justamente por ser de baja humedad”, cuenta Ghergorovich.

Pero el mundo de las gomitas es tan amplio que se extiende a otros universos como el de la música. En 2009, cuando YouTube comenzaba a explotar, el tema húngaro Osito Gominola se hizo tan viral que países como Chile empezaron a tildarlo de “satánico” y “adictivo”. ¿Qué tan pegadizo es? Si te animás, acá va: 

En Argentina, discretas pero presentes

Si bien un reciente informe de la consultora Claves difundido por la Asociación de Distribuidores de Galletitas, Golosinas y Afines (ADGYA) deja en claro que las gomitas dulces no son de las golosinas más preferidas por los argentinos en general, la pandemia impactó en el rubro: nacieron productos y formas de consumo poco convencionales.

“Empezamos a desarrollar innovaciones, sobre todo en la marca Yummy, y en este proceso de pandemia aumentó el consumo de gomitas en presentaciones más grandes, las de 500 gramos”, explica Fernando Vongrey, director comercial de La Dolce, empresa especializada en la fabricación de golosinas y chocolates. 

La clásica marca cuenta con una veintena de variedades entre las que se encuentran formas clásicas como ositos y frutillas, sumadas a otras poco convencionales como dinosaurios y peces. 

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Gomitas veganas de Billiken.

“También fabricamos las marcas Bull Dog, Piñata y Billiken lo que, sumado a Yummy, representa el 15% de nuestro negocio”, destaca Vongrey.

Por fuera de los lugares habituales, las gomitas tomaron protagonismo en el mundo del fútbol gracias al director técnico de River, Marcelo Gallardo, quien las utiliza para calmar los nervios. 

Tan celoso es el DT con sus golosinas que Javier Pinola, defensor del equipo de Núñez, aclaró casi con temor que los jugadores “ni se acercan al tarro”, aunque también dijo que los jugadores tienen su propia reserva. No sea cosa que Gallardo les saque la roja por tocar lo que no es suyo.

Energía para no parar

En los últimos años han surgido variedades que son utilizadas por deportistas de alto rendimiento para recuperar energía durante una competencia.

“Hago carreras de aventura tales como pedestrismo, trekking de montaña, ciclismo de montaña y kayak. Cada una hora aproximadamente como dos gomitas. Las uso como snacks, combinándolas con otros alimentos sólidos”, explica Ariel Ferreira, deportista de Lobos.

Ferreira, director de Deportes de esa localidad bonaerense, señala que las principales marcas son Gu, de Estados Unidos, y ENA, Empresa de Nutrición Argentina. 

“El efecto no es inmediato, por lo que tenés que ir consumiéndolas regularmente para poder mantener el ritmo de carrera”, aclara. 

No todo lo que brilla es dulce

“La gente muchas veces no sabe que hay partes de animales presentes en las gomitas”, asegura la periodista especializada en alimentación Soledad Barruti. 

Es que la grenitina, aquel ingrediente que hizo famoso a Riegel, está hecha a base de piel, tendones, ligamentos y huesos de vaca y cerdo hervidos. 

Autora de los libros Mal Comidos y Mala Leche, y una de las principales impulsoras de la Ley de Etiquetado Frontal que ya tuvo media sanción en el Congreso, Barruti también subraya que las gomitas tienen poco o nulo aporte nutricional, ya que están compuestas mayormente de azúcar y químicos.

En la misma línea opina el nutricionista Juan Ignacio Konaszczuk (MN 7554), quien explica que “el consumo alto puede generar hiperactividad en los niños, obesidad y diabetes, además de que distorsiona el sabor dulce natural que un chico puede probar en alimentos naturales, como las frutas”. 

Ghergorovich asegura haber visto a niños que se ponían hiperquinéticos luego del “shot” de azúcar que le provocó la ingesta de un paquete de gomitas. Pero el marketing hace su trabajo. “Las eligen por el packaging llamativo que siempre incluye algún personaje, y porque tienen colores que dan idea de diversión”, advierte.

Como contrapartida, Billiken tiene su línea de gomitas + Vida, que no incluye ingredientes de origen animal, gluten, ni TACC. 

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¿Cómo se hacen las gomitas dulces?

Lo mejor es animarte a probar la siguiente receta de gomitas, que es súper fácil y con ingredientes 100% naturales:

Ingredientes

  • ½ taza de puré de fruta de tu elección.
  • ½ taza de líquido (agua purificada, de coco o leches vegetales como almendra o soja).
  • 3 cucharadas de agar-agar (gelatina vegetal que proviene de esa alga).

Procedimiento

Colocar el puré de frutas en una jarra resistente al calor.

Calentar el líquido que hayas elegido (cuidando que no hierva) en una olla a fuego lento e incorporar el agar-agar hasta que se disuelva.

Poner el agua caliente en la jarra con el puré de frutas y mezclar.

Verter el contenido en moldes (sirven las cubeteras de silicona con mini formitas) y dejar en el freezer por 25 minutos. 

Desmoldar y, si se quiere, rebozar en azúcar.

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Gomitas dulces: ¿Qué historias se esconden detrás de esos shots de sabor y color? Las más raras, su uso en los deportes y una receta para hacerlas en casa.

Tipo: Golosinas

Cocina: Global

Palabras claves: golosinas, gomitas, golosinas caseras, golosinas del kiosco

Rendimiento de la receta: 4

Calorías: 70 KC

Tiempo de preparación: PT00H15M

Tiempo de cocinado: PT00H10M

Tiempo total: PT00H25M

Ingredientes de la receta:

  • ½ taza de puré de fruta de tu elección
  • ½ taza de líquido (agua purificada, de coco o leches vegetales como almendra o soja).
  • 3 cdas. de agar-agar (gelatina vegetal que proviene de esa alga)

Instrucciones de la receta:

1:

  • Colocar el puré de frutas en una jarra resistente al calor.

2:

  • Calentar el líquido que hayas elegido (cuidando que no hierva) en una olla a fuego lento e incorporar el agar-agar hasta que se disuelva.

3:

  • Poner el agua caliente en la jarra con el puré de frutas y mezclar.

4:

  • Verter el contenido en moldes (sirven las cubeteras de silicona con mini formitas) y dejar en el freezer por 25 minutos. Desmoldar y, si se quiere, rebozar en azúcar.

Puntuación del editor:
5
Es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA, fue redactor de ANCCOM (Agencia de Noticias de Ciencias de la Comunicación) y colabora con la revista Tercer Sector. Asegura que un día no puede ser malo si termina con una comida a las brasas. Sigue a la cerveza artesanal desde Cemento, y lo enamora un buen Syrah.