Colección de rarezas gastronómicas

Gallet-á-porter

Hay un refrán oriental que reza “Nada se pierde / todo se transforma”. La frase mística no pertenece a Confucio ni a Lao Tsé sino al contemporáneo uruguayo Jorge Drexler. Regida por esta enseñanza trascendental y en plena concordancia con el espíritu sustentable hegemónico, Kyo, una joven japonesa estudiante de arte, creó un vestido hecho únicamente a base de envoltorio de las tradicionales galletas de arroz Happy Tour Senbei.

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Vestido hecho únicamente a base de envoltorio de las tradicionales galletas de arroz Happy Tour Senbei.

El vestido demandó 4000 paquetes, que fueron obtenidos de manera colaborativa: la estudiante realizó una convocatoria a familiares y amigos que, solidariamente, consumieron 150. El vestido fue bautizado Kofu (que significa “Capital de la provincia de Kai”), y está inspirado en la mantua, una prenda nipona que data de fines del siglo XVII y principios de siglo XVIII. Es el contraejemplo perfecto para otra máxima: “No te quedes sólo con el envoltorio”.

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Paquetes de galletas de arroz Happy Tour Senbei, que se usaron para diseñar el vestido.

La era de la deconstrucción 

Decant es una botella de vino cortada en cuatro secciones que se vuelven a apilar, desordenadas y levemente desplazadas. Este objeto deconstruido nació a pedido de la bodega canadiense Stratus Vineyards y fue diseñado por el célebre artista egipcio Karim Rashid. Ideó un modelo rupturista para cachetear a la industria del vino, a la que caracterizó como “conservadora y reacia al cambio”.

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Decant es una botella de vino cortada en cuatro secciones que se vuelven a apilar, desordenadas y levemente desplazadas.

Se inspiró en “las capas de arcilla, granito y piedra caliza del suelo donde Stratus cultiva las uvas”. El vino en cuestión es un Cabernet Franc sin filtrar proveniente del suelo glacial del viñedo que la bodega posee en la ciudad de Ontario. Decant obtuvo en 2017 el premio Good Design del Chicago Atheneaeum Museum of Architecture and Design. Sus responsables, con toda seguridad, no eran conscientes de que, a 9000 km, integrantes de la barra de Nueva Chicago también cortaban botellas plásticas de manera irregular pero para preparar fernet.

Pintó el Noni

Después de tomar unas copas de Cabernet Franc, bien puede pintar el noni. Pero si uno por casualidad anda por el sudeste asiático, todo cobra otro sentido. Noni es allí el nombre popular de morinda citrifolia, un fruto de la familia del café. Tiene cáscara verde pálido, pulpa blanca y está lleno de semillas negras. Se lo consume crudo, cocido, en jugos o en infusiones.

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Noni es allí el nombre popular de morinda citrifolia, un fruto de la familia del café.

Su corteza es utilizada para crear tinturas rojas, amarillas y púrpuras, pero en realidad parece tener más propiedades que los Fortabat: se le atribuye méritos sobre el tránsito intestinal por su contenido de fibra, la regulación de los niveles de PH, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el combate de la bacteria causante de gastritis. Contiene antioxidantes y proxeronina, puede acelerar la cicatrización en caso de heridas… ¡Marcela Kloosterboer ya está prestando atención! ¡A no dormirse!

Gente que se come las heces

Para despertar, nada mejor que un buen café exótico. En 2007 se estrenó Bucket List (traducida como “Antes de partir”), una película protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman. Ambos son enfermos terminales que pertenecen a mundos distintos: Nicholson es un magnate de la medicina privada, excéntrico, e impulsivo, y Freeman, un mecánico calmo y dotado de un saber enciclopedístico tan extenso que pondría en aprietos al mismísimo Iván de Pineda. Se les ocurre armar una lista de deseos de cosas para hacer antes de morir y salen por el mundo a hacerlos realidad.

rarezas gastronómicasEn medio de consumos snob, Nicholson se obsesiona con el Kopi Luwak, un café súper exótico y exclusivo, pero cada vez que convida con un pocillo a Freeman, fracasa: es un café cuyos granos son ingeridos por la civeta (un mamífero común en Indonesia) y son expulsados entre sus heces. ¡Pero el Kopi Luwak tiene competencia latinoamericana! Hace unos 20 años, el propietario de la finca brasileña Camocim, en Ceará, descubrió que sus plantaciones habían sido invadidas por pájaros jacu (en peligro de extinción, protegidos por el gobierno y similares a los faisanes).

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Café Kopi Luwak versión brasilera, a base de las heces del jacú.

Cuando vio que comían los mejores granos, intentó hacer el Kopi Luwak brasileño. Para ello, estimuló económicamente a sus empleados y los puso a recolectar estiércol. Los granos no son degradados por las proteínas animales o los ácidos del estómago y las bayas resultantes se tuestan otorgando un sabor único a nuez, con matices de anís dulce ¡O café mais grande do mondo!

¡Ya cómete la maldita naranja!

En un célebre episodio de Los Simpson, un personaje de muy pocas luces ofrece un curso en el que se enseña a comer una naranja. Desde el auditorio, Abe Simpson, impaciente, le reclama: “¡Ya cómete la maldita naranja!”. Pues bien, algo así sucedió en el aeropuerto de Kunming, capital de la provincia china de Yunnan.

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Un pasajero llamado Wang y otros tres colegas de negocios se tentaron y, en un arrebato adolescente, compraron 30 kilos de naranjas por sólo 8 dólares. Ya en el aeropuerto, les quisieron cobrar USD 46 por exceso de equipaje. Wang y sus acompañantes enfrentaron la situación con honor y esquivaron la ley, ¡comiendo los 30 kilos en media hora! Estamos hablando de no menos de 150 naranjas. Chupate esta mandarín.