“Al final, la vida sigue igual”. ¿Será? No sabemos… todavía. Obvio, Sandro nunca imaginó que el mundo atravesaría un año como el 2020, tan duro y amargo como para espantar al mismísimo Clint Eastwood. Pensar que lo arrancamos preguntándonos a quién le íbamos a enchufar ese billete de $5 con fecha de vencimiento. ¡Ja! Esos eran problemas de verdad.

Y bueno: quedan los artistas, por lo menos. ¿Qué hubiéramos hecho en 2020 sin el entretenimiento? Pero no es tan simple, porque los espectáculos también pusieron pausa, y tuvieron que reacomodarse para cumplir con los tiempos violentos.

Nuevos formatos como el streaming llegaron para sumarse a los viejos que, poco a poco, empiezan a volver entre protocolos, horarios reducidos y alcohol en gel. Poco después de terminar el (¿primer?) “año del barbijo”, acá te contamos en qué anda la escena para que elijas cómo y desde dónde vas a ver tus próximos recitales en pandemia.

recitales en pandemia
Las Pelotas, una de las bandas protagonistas de Cosquín Rock 2020.

Recitales en pandemia: clics modernos

Es sabido que las crisis traen oportunidades para innovar y reinventarse; en criollo, barajar y dar de nuevo. Esta no fue la excepción. Las salas de música debieron idear nuevas formas de conectar con el público y ofrecer espectáculos sin perecer al son de la pandemia. Así, muchas empezaron a explorar variantes tecnológicas como las transmisiones por streaming, cuya implementación irrumpió de manera exitosa.

“El streaming es un formato que se adelantó por la pandemia y que llegó para quedarse. Está bueno que gente que por cuestiones geográficas no podía acceder a la sala ahora lo haga de manera virtual; está bueno que quede como una alternativa a los shows tradicionales. De a poco veremos cómo podemos hacer para que llegue a más gente. El streaming se adelantó, pero viene para quedarse”, explica Leandro Rojas, programador artístico del ciclo “La Trastienda Promesas del Rock”, de La Trastienda.

Sobre eso no hay dudas: ver un show de tu artista favorito desde la comodidad del sillón es impagable. En este sentido, Rojas apunta: “La recepción es generacional. Para la gente más grande es difícil, porque no tiene tanto contacto con la tecnología, y tampoco está acostumbrada a ver recitales por televisión. Quizás es más fácil para los más jóvenes, que ven siempre cosas por la web. También hay otra parte del público a la que no le gusta ir a recitales, y que encuentra en el streaming una forma cómoda de vivir un show sin salir de su casa, comiendo y tomando algo”.

recitales en pandemia
El streaming es un formato que se adelantó por la pandemia y que llegó para quedarse.

Ojo, no todo es soplar y hacer botellas. Detrás del “milagro tecnológico” hay un arduo trabajo de expertos, y también una apertura de los artistas para jugar con lo nuevo. Desde La Trastienda destacan lo importante que es “trabajar con personal capacitado”, ya que “es clave darles dinámica a los shows a través del streaming”.  “Eso permite que la imagen sea de calidad, no solamente en términos técnicos”, resumen.

Durante el año, incluso se realizaron festivales enteros mediante esta modalidad virtual. Por ejemplo, el Cosquín Rock 2020 se hizo por streaming y en distintas sedes -entre ellas La Trastienda-. Igual, quedate tranquilo/a: si sos de los/as que extrañan el ritual de ir a un recital, las buenas noticias no se hacen esperar.

Va queriendo

A principios de noviembre, la Ciudad habilitó el regreso de los espectáculos al aire libre y con ellos, los recitales en pandemia. Esta noticia fue un alivio para muchos recintos. La Ciudad Cultural Konex, por ejemplo, hizo su prueba piloto con un recital de Coti y Los Brillantes; ese día, su célebre patio volvió a latir.

En diálogo con Vinómanos, Noel Yolis, gerenta de Programación y Contenidos de la CC Konex, relata: “El regreso fue muy emocionante. Estuvimos durante mucho tiempo planificándolo y todo salió como esperábamos. El show estuvo buenísimo, la gente respetó absolutamente el protocolo, pudo disfrutar la función y tuvimos un ingreso y egreso muy ordenados”.

Claro que la experiencia en el Konex no es completa sin una copa. ¿Qué se puede consumir en el lugar? Por ahora, poco; es que el proceso de regreso incluye tantas cosas, que algunas tienen que esperar más que otras. Gaseosas, agua, cervezas, fernet y algún snack componen la oferta gastronómica del recinto. Pero a no impacientarse: esto va paso a paso. La gerenta asegura que ya están trabajando para ampliar la carta y tener nuevas propuestas de cara a los meses venideros.   

Recitales en pandemia
El Konex abrió con prudencia: hoy el aforo máximo permitido en un evento es de 500 personas.

Tras el exitoso retorno, los recitales se multiplicaron: Massacre, La Delio Valdés y La Bomba de Tiempo fueron algunas de las bandas que desfilaron por el escenario al aire libre.

Yolis cuenta el proceso: “Implicó mucho trabajo desde distintas áreas, como adaptar la plataforma de venta de entradas, pensar la ubicación de los espectadores, entender todos los requerimientos necesarios para conservar el distanciamiento, cumplir con el protocolo… Creo que, a futuro, lo importante es aceitar todos los funcionamientos internos para que cada vez sea más fácil la pre producción de las funciones. También creemos que el público se irá acostumbrando y todo se va a simplificar”.

Sin embargo, pese a las buenas noticias, en el Konex eligen la prudencia: “Ojalá podamos seguir avanzando en apertura de nuevas actividades y también en aumentar la capacidad (hoy el aforo máximo permitido en un evento es de 500 personas). Queremos tener una agenda de eventos artísticos que represente el espíritu con el que el público ya nos identifica: la diversidad, el entretenimiento, el encuentro, la inspiración, la diversión. Obviamente todas las propuestas estarán adaptadas a los formatos posibles. Nosotros apostamos fuerte a una línea de contenidos que ya veníamos desarrollando de manera presencial, que tiene que ver con la difusión de las ideas.”

Pero hay más: el espacio no se ciñe solo a la presencialidad, sino que también utiliza el streaming. “Pudimos construir una agenda muy interesante con Darío Sztajnszrajber, Felipe Pigna, Soledad Barruti, Sol Despeinada y Estanislao Bachrach, entre otros, que nos permitió mantenernos en contacto con nuestro público y sumar nuevas audiencias del interior del país y de todo el mundo. Tuvimos espectadores desde toda Latinoamérica, desde Europa, Estados Unidos, Asia…”.

“La experiencia fue muy enriquecedora, creo que fuimos una compañía muy importante para mucha gente durante un año que fue muy duro. Y sí, más allá de la vuelta de los shows presenciales, apuntamos a seguir ofreciendo contenidos a través de la web para seguir en contacto con esas nuevas audiencias”, cierra Yolis.

Vamos las bandas

Ya sé. Venimos bien, pero falta algo: las salas y los bares. ¿En qué andan? El gobierno porteño permitió la vuelta de los shows a los recintos cerrados. Eso sí, bajo estrictos protocolos sanitarios, con capacidad reducida y la prohibición de interactuar entre la 1 y las 6. Es un primer paso, cuyo futuro estará atado al avance de la pandemia. 

Nicolás Tuzzio es productor y programador en Makena y Lucille, entre otros espacios. “Los protocolos nos permiten que toque un solo artista o banda por turno (antes había hasta tres por turno). Al terminar cada turno, todas las personas salen y se sanitiza el lugar para dar paso al siguiente”, dice. 

A diferencia de antes de la pandemia, donde las bebidas eran las estrellas de la noche, el adelantamiento de los horarios hizo que ahora mucha gente opte por comer mientras disfruta de un recital. Makena y Lucille tienen cartas sencillas pero cumplidoras, ideales para calmar el estómago. Si bien la oferta no sufrió cambios sustanciales, su gastronomía se volvió clave en la “nueva normalidad”. Pizzas, hamburguesas, empanadas y papas con distintos aderezos son algunos de los platos que se posan en las mesas de estos recintos de Palermo, acompañados por tragos tradicionales, como el fernet con Coca o cervezas industriales y tiradas.

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Kevin Johansen en La Trastienda.

Según cuenta el productor, la capacidad se redujo un 30% a fin de cumplir con las normas sanitarias que exige CABA. Con respecto al reencuentro con el público, el dueño de Morella Producciones analiza: “Empezamos con los recitales el 3 de diciembre y alcanzamos la capacidad límite de las salas. Afortunadamente, la gente sigue las normas. Al principio le costaba, pero ya se acostumbró”.

¿Y qué pasa con los bares? Tuzzio, que también trabaja en el clásico Rodney Bar de Chacarita, explica que ahí, por ejemplo, tuvieron que recurrir a un formato híbrido dadas las dimensiones del lugar. “Hace dos meses nos aprobaron los ensayos en vivo, o sea la banda ensaya adentro y la gente está en las mesas afuera viendo el show a través de una pantalla y/o ventanas”. 

Si querés mirarte un show comiendo algo rico, la pintoresca esquina de Rodney y Jorge Newbery, justo frente al cementerio, te espera con su música y su cocina generosa. Tapas, tortillas, pizzas y papas forman parte de una carta chapada a la antigua, que se puede regar con una cerveza bien fría, disfrutando de un rincón de Buenos Aires que escapa de los radares y los circuitos más conocidos. 

La música vuelve a florecer, aunque todavía entre algodones. Como positivo, queda el desembarco del streaming, un formato para el que ni siquiera te tenés que vestir. En cambio, si extrañás salir, las salas, los teatros y los bares ajustan sus relojes para recibirte con los brazos abiertos. Para el pogo todavía falta, pero cada día (esperamos) un poco menos.