Hace tres años que los hermanos Durigutti trabajan con uvas de antiguas viñas de Rivadavia, zona este de Mendoza, lugar que los vio crecer y al que decidieron rendir tributo con Cara Sucia, la línea de vinos que simboliza su vuelta a los orígenes.

Lanzada en 2018, Cara Sucia Cereza fue la primera etiqueta para esta línea que al poco tiempo incorporaría dos field blend a partir de viejos viñedos, el tinto Cara Sucia Cepas Tradicionales y el Cara Sucia Blanco Legítimo.

Más tarde, el conjunto formó una trilogía al sumar el Cara Sucia Sangiovese, una edición especial inspirada en el peso de las variedades italianas en Rivadavia y que sirvió de inspiración para otro integrante: Cara Sucia Nebbiolo 2020, que llega acompañado por las nuevas cosechas de toda la línea.

Cara Sucia Nebbiolo
Cara Sucia Nebbiolo se vinificó en huevos de cemento, sin paso por madera y con levaduras autóctonas. De color rojo cereza brillante y aromas de frutos frescos sobre fondo floral y de aguaribay. Es ligero, fresco y frutal, con final amable.

Introducidas al país por los inmigrantes que arribaron a Mendoza a inicios del siglo XX, las variedades utilizadas para Cara Sucia son parte del valioso patrimonio vitícola argentino.

Nos inspira explorar nuevas variedades para nuestras ediciones especiales de Cara Sucia, pequeñas partidas que representan ese carácter propio de los inmigrantes que trajeron desde Europa sus estacas y cultivaron la tierra con sus tradiciones. Las cepas italianas son parte de nuestra identidad y hoy nos toca volver a hablar de ellas, redescubrirlas y llevarlas a la mesa diaria con un estilo de vinos frescos, simples, ricos”, cuenta Héctor Durigutti.

Cara Sucia Nebbiolo

La Nebbiolo es una variedad autóctona italiana, muy famosa por dar vida a vinos exclusivos como los Barolo y los Barbaresco. En Argentina cuenta con una escasa superficie que apenas alcanza las 31 hectáreas, aunque habría que sumar las muchas plantas perdidas entre los viñedos más antiguos del este mendocino.

Con Cara Sucia Nebbiolo buscamos reivindicar la zona productiva donde nos criamos y demostrar que es posible hacer muy buenos vinos, contemporáneos y bien recibidos en el mundo, capaces de mostrar la tradición vitivinícola del este mendocino y poner a Rivadavia en el mapa de la viticultura mundial”, afirma Pablo Durigutti.

Cara Sucia Nebbiolo
Hace tres años que los hermanos Durigutti trabajan con uvas de antiguas viñas de Rivadavia, Mendoza, al que rinden tributo con Cara Sucia, la línea de vinos que simboliza su vuelta a los orígenes.

Cara Sucia Nebbiolo 2020 fue cosechado a comienzos de marzo de 2020 y se vinificó en huevos de cemento, sin paso por madera y con levaduras autóctonas. Ofrece un color rojo cereza brillante de profundidad media y aromas de frutos frescos, como frutillas y cerezas, sobre fondo floral y de aguaribay. En boca es ligero, fresco y frutal, con final amable y regusto frutal. Ya se encuentra disponible en vinotecas por $490 la botella.

“En su corto tiempo de vida en el mercado, los vinos de Cara Sucia nos han dado enormes satisfacciones, con reconocimientos internacionales y presencia en importantes cocinas del mundo”, suma Pablo Durigutti. “Queremos que cada vez más gente joven se acerque al vino, lo disfrute sin grandes pretensiones y lograr –concluye– que vuelva a ocupar la mesa de los argentinos”.

Mas información sobre Cara Sucia Nebbiolo en www.durigutti.com