Dicen que las dicotomías argentinas empezaron el mismo día en que Pedro de Mendoza puso un pie en el continente. “Qué fresco”, habría dicho el español, a lo que uno de sus marinos respondió: “Nah. Para mí hace calor”. Desde entonces, todo fueron polos opuestos por estas tierras: morenistas o saavedristas, unitarios o federales, radicales o peronistas, River o Boca, jugoso o a punto.

Ni siquiera el boom cervecero escapa a la caja de Pandora abierta por aquel adelantado: Stout, IPA, Lager, Scottish, las variedades suman adeptos y detractores. Y a los sabores propios de la industria, algunos intrépidos les encontraron una vuelta de tuerca, imprimiéndoles  conceptos que trascienden lo comercial. En la previa de la Semana de la Cerveza Artesanal, te presentamos algunas birras políticas para que las milites todas.

Combatiendo al capital

“¿Sabés qué? Yo voy a fabricar mi propia cerveza. No voy a vender nunca más una cerveza comercial”. Con esas palabras, Daniel Narezo, dueño del restaurante Perón Perón, anunció en 2010 su ruptura con las marcas y se lanzó a una cruzada quijotesca. Mal no le fue: Narezo se alió con Zeppelin, la cervecería artesanal de un amigo, y fabricó cuatro variedades. Así, rubia “Evita”, roja “Montonera”, negra “17 de octubre” y la extra fuerte “Doble K”, salieron al balcón de Carranza 2225.

“Yo abrí el restaurante en 2010, pero no venía de la gastronomía. No estaba acostumbrado al ambiente. Por entonces conocía a un gerente de una empresa cervecera muy importante, que se encargaba de toda la distribución de Palermo. La verdad es que nunca cumplían con los plazos, ponían el precio que querían, no me daban material promocional. Un día me calenté y le dije que no los quería ver más. ‘No vas a poder sobrevivir sin vender cervezas tradicionales’, contestó. Le dije que iba a buscar la manera de no depender nunca más de ellos”. Y lo hizo.

cerveza de alberto
Una década después las cervezas peronistas de Perón Perón continúan vigentes y suman compañeros.

Para sumar una pizca más de picante a su pelea con las empresas, Narezo agregó sus propios eslóganes en tono de parodia. Por ejemplo, la 17 de octubre tenía como leitmotiv la frase “El verdadero sabor del encuentro”. “Ahí lancé unos packs de cerveza embotellada para venta al público, además de la tirada. Hicimos una presentación en el Perón Perón a la que vino Juan Alberto Castellanos, uno de los mejores amigos del Che Guevara. Me acuerdo que dijo: ‘Ojalá nuestra revolución hubiera sido tomando cerveza’. Así empezamos. Fuimos los primeros en hacer eso en Palermo. No había lugares que lo hicieran”, relata.

Una década después, las “cervezas compañeras” continúan vigentes y satisfaciendo los paladares descamisados, ya sea tanto en sus versiones tiradas, como en los packs embotellados que Narezo prepara por tandas. “Nunca más volví a vender una cerveza comercial. Seguro es más rentable, pero esto es una cuestión de identidad.  Fuimos los primeros en hacer una cerveza política. Me alegra haber ayudado a que la birra artesanal tome volumen y me gusta que haya nuevas iniciativas. No las veo como competencias, al contrario: me encanta que haya más gente creando y emprendiendo. A todos los que tenemos inquietudes políticas nos gusta que pase eso. Después de nosotros, vinieron los chicos radicales de ‘Los Irrompibles’”. Hacia allá vamos.

Adelante radicales

Del otro lado de la arena política, los correligionarios juegan su propio partido con “Hipólita“, una cerveza radical que tributa a Hipólito Yrigoyen, primer presidente argentino electo por sufragio obligatorio y secreto, y caudillo fundacional de la UCR. Los orígenes de Hipólita se remontan hace diez años, cuando dos jóvenes militantes decidieron empezar su emprendimiento al calor de un comité porteño. Allí, entre la liturgia alfonsinista y la filosofía de Alem, circularon las primeras birras de un proyecto que sigue vigente.

“Yo vengo de una familia radical de la provincia de Buenos Aires. Hace varios años, en el CBC, me hice amigo de un chico de Entre Ríos, que también era de familia radical. A los dos nos gustaba la cerveza y en 2010 empezamos a producirla para nosotros. Un día nos preguntamos: ‘¿Qué nombre le ponemos?’ ‘Hipólita’, dije yo, y quedó. Por entonces estaba muy metido con la militancia y le dedicaba mucho tiempo”, dice a Vinómanos Leandro Villani, uno de los creadores.

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“Hipólita”, la cerveza que rinde tributo a Yrigoyen, primer presidente argentino electo por sufragio obligatorio y secreto.

Lejos de ser un affaire, Hipólita sobrevivió al paso del tiempo y sigue satisfaciendo las gargantas de los boinas blancas en distintas canillas. “La cerveza se comercializa para bares y particulares. Trabajamos con varios lugares: en Palermo, microcentro, Villa Urquiza y en la provincia de Buenos Aires. Lamentablemente muchos están cerrados por el contexto, pero también comercializamos a través de las redes, vía mensajes de WhatsApp, Facebook e Instagram”, cuenta Villani, que incluso destaca que sus botellas llegaron a venderse en Perón Perón.

Y aunque el proyecto se haya afianzado al punto de convertirse en una marca, Villani no pierde el costado lúdico que lo motivó durante sus días de militancia y pasillos de facultad y lo adaptó al ritmo del boom cervecero: “Ahora estoy haciendo Golden, Dubell, principalmente estilos belgas. También hago IPA, que está de moda, stout, porter; voy variando para no aburrirme, porque las categorías roja, rubia y negra ya quedaron viejas. El mercado cambió”. Que se rompa, pero no se doble: una máxima que incluso aplica en el universo cervecero.

Todos unidos

Al calor del año electoral, en 2019 Cervecería Denis y la textil Buena Vibra Remeras unieron fuerzas para crear una “cerveza peronista”. En un principio, fue concebida como un souvenir para militantes, simpatizantes y partidarios, dado el impulso de un eventual, por entonces, triunfo del justicialismo. Así, desde los márgenes fabriles de Avellaneda, nació la marca “Compañera“.

“Pensamos en sacar una cerveza colaborativa. Este año, el tema de la pandemia aceleró el proceso; empezamos a diagramar lo que sería una marca. Buena Vibra se dedicó a la parte comercial y de marketing, y yo, a la parte productiva. Tardamos un tiempo en desarrollar eso. Estábamos muy descolocados al principio”, cuenta a Vinómanos Christian Denis, dueño de la cervecería Denis.

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Cerveza Compañera nació como un souvenir para militantes, hoy ya tiene fans en todos lados.

Aquella idea inicial recién se plasmó en mayo pasado, con una primera tanda que incluyó cuatro estilos distintos. Denis explica: “Largamos un sitio de Instagram de cerveza Compañera y empezamos a pensar que cada estilo esté asociado a un personaje icónico. Por una cuestión más de afinidad social, pensamos que la Porter es más de obrero, entonces la relacionamos con los descamisados; la IPA, que es más fuerte y de más carácter, con Perón; la rubia, con Evita, y la roja, con Cristina”.

“En una semana conseguimos más de 600 seguidores. Lo que empezó como un souvenir terminó como una marca ya establecida. No pensamos que íbamos a tener tanta trascendencia. Para el 1° de mayo armamos packs de ocho cervezas, dos botellas por cada estilo. Ese viernes lanzamos una preventa a un precio menor. Nos pasó que largamos 50 packs, o sea 400 botellas. La verdad, nos sorprendió: empezamos a las 19, y a las 20:20 ya no teníamos más. En una hora y media se liquidó todo”. La Compañera se había fabricado su propio 17 de octubre.

Compuestos por dos botellas de medio litro de cada estilo, los primeros packs tuvieron un precio de $1200 ($150 por botella en promedio). Sin embargo, de cara al futuro, Denis dice que piensa en reemplazar las botellas por latas, ya que hay una gran demanda del interior y eso facilita el transporte.  Además, planea sumar dos nuevas variedades peronistas.

“Esto nació como un souvenir y después se dio que explotó. Lo pensamos para romper el paradigma del dinero. Estamos generando trabajo, que es mucho más importante hoy. Estamos sumando a muchos compañeros que venden la cerveza o hacen los deliverys y se ganan su peso. Son muchos eslabones de una cadena que estamos tratando de mover”, concluye.

Descamisados y boinas blancas dejan así de lado sus diferencias y conviven armoniosamente en el universo birrero, con propuestas variadas para los consumidores de ambos lados de la grieta. Solo queda alzar los vasos y brindar por la lista completa.