Ahora se llaman mixers para cócteles, antes le decían agua tónica. Es que ni siquiera hacía falta una categoría global porque era la única bebida del segmento que se conseguía de manera masiva en el país. Después llegaron la ginger ale, la ginger beer y diferentes variedades de tónicas; entonces sí, la frase mixers para cócteles cobró sentido.
Pero, ¿qué es? “Los mixers para cócteles son la parte que diluye el componente alcohólico de un trago que suele ser de vaso alto y llevar solo dos o tres componentes, como el Cuba Libre”, explica Santiago Michelis, Brand Ambassador Regional de Diageo para su portfolio de lujo.
Es decir que la funcionalidad hace a la definición; pensemos, por ejemplo, en un jugo de fruta. Si se lo combina con cinco o seis ingredientes en un cóctel, ese zumo no entra en la categoría de mixer. Por eso, juegan un rol clave, ya que se beben casi desnudos, apenas con un destilado. Y, más aún, muchas veces la mezcla ni siquiera lleva partes iguales: el mixer se usa en mayor proporción, como sucede con el gin tonic.
“Si vas a utilizar un buen gin, tu tónica debe ser acorde. El protagonismo siempre lo tiene el destilado, pero un buen mixer es fundamental porque ayuda a realzar su sabor”, explica Franco Cabachi, embajador de la marca BritviC en la región.

mixers en coctelería
Johnnie Collins Highball

Parejas perfectas

Como a los mixers para cócteles le gusta moverse en dupla, a lo largo de la historia bartenders y aficionados se encargaron de buscar combinaciones infalibles, como el ya mencionado gin tonic. “Si hablamos de whisky en un highball, hay dos parejas perfectas: whiksy y ginger ale, y scotch y lima y limón”, indica Michelis. La mezcla de whisky con ginger ale es antiquísima, pero hace unos años se relanzó en España para apuntar a un consumo más descontracturado y beberlo al estilo de un gin tonic: en copa tipo balón (de boca ancha y tallo largo) o vaso de trago largo y con mucho hielo.

Más allá de fórmulas probadas, los mixers para cócteles también son ideales para innovar. La mayoría tiene precios accesibles y al combinarse con una sola bebida y quizás un garnish, como una rodaja de cítrico o unas hojas de menta, la tarea es simple.
Michelis tiene un consejo muy práctico para desatar la creatividad: “La mejor manera de hacer estas combinaciones en casa es pensar en sabores de cócteles clásicos y tratar de buscar mixers sencillos que los repliquen”.
Un ejemplo: el whisky sour, que se prepara con limón y azúcar, puede recrearse con una gaseosa lima limón.

Las tónicas

En la Argentina, el agua tónica se compraba solo en el supermercado hasta que el reconocidísimo Tato Giovannoni lanzó, allá por 2014, la tónica perfecta para acompañar el gin de su autoría: Gin de los Apósteles. Recién en 2018, la marca italiana Gasco fue punta de lanza para el desembarco de tónicas importadas. Más tarde llegaron BritviC y Fentimans.

El nivel “premium” se encuentra tanto en las que llevan sello argentino como en las extranjeras. La gama top se destaca por varios factores: su presentación, la calidad de la burbuja y la búsqueda de materia prima de excelencia. Tal es así que varias marcas traen cada botánico de un rincón del mundo distinto: quinina del Congo o de Indonesia, cítricos del Mediterráneo y otros. La principal diferencia entre las locales y las foráneas suele radicar en el sabor; “en general, los productos internacionales tienen las notas amargas más acentuadas”, cuenta el bartender italiano Carlo Contini.

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Santa Quina Tónica

Si bien Santa Quina y Nina Q tienen un poco más de dulzor que las extranjeras, hay otras argentinas que van de fondo a lo amargo, como la mendocina Hinks & Sons, que al extracto natural de quinina le agrega el de quassia. Tienen dos versiones: agua tónica clásica e Indian tonic, está última con mayor proporción de quassia, lo que le da un plus de amargor. “La quassia aporta las características de madera típicas de una tónica y también hace que sea más amarga que la tradicional”, explica Mariana De La Cruz, encargada de Casa Tapaus, la firma que la elabora.

Cabachi da un consejo para descifrar si la tónica es premium y no dejarse engañar por lo que diga la etiqueta: “La prueba está cuando la mezclás con un destilado. El mixer le tiene que dar protagonismo, pero a la vez sus notas características se deben percibir. Si no se sienten, preocupate”, advierte.

Las gingers y otros soft drinks

Si la tónica es la reina de los mixers, el príncipe es la Ginger Ale y el duque, la ginger beer.
“La ginger beer acá no se usa mucho. A mí me gusta no solo para mezclar sino también para beberla sola. Es ideal cuando buscás más que una limonada, tiene un perfil más picante. También es un buen acompañamiento de comidas especiadas y va perfecto con la cocina asiática”, cuenta Contini. Se puede mezclar no solo con vodka para dar vida al clásico moscow mule (vodka, ginger beer, jugo de limón y hojas de menta como garnish). Contini sugiere combinarla con “cognacs jóvenes, con mezcal, porque la nota ahumada de este destilado se lleva muy bien con ese toque cítrico y picante y, por qué no, con tequila añejado”.
Actualmente, en Argentina se consiguen la Ginger Beer de Hinks & Sons, la de Fentimans y la de BritviC. Esta última marca también tiene en su portfolio un Cranberry Juice (jugo de arándano), ingrediente infaltable del famoso Cosmopolitan.
“El Cranberry juice es ese ingrediente que desde mi punto de vista no puede faltar en ninguna barra o home bar. El solo tenerlo te abre un abanico de posibilidades para disfrutarlo con tu vokda o gin favorito en las rocas”, asegura Cabachi.

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Fentimans Rose Lemonade, una de las últimas novedades en el mercado local

Lo que se viene

El mercado de los mixers traerá novedades. En breve llegará al país la celebrada S. Pellegrino Acqua Tónica, que posee extracto de madera de roble, “lo que le añade notas amargas y picantes y, sobre todo, mucha elegancia”, señala Giulia Demaestri Duque, Brand Manager de S. Pellegrino.
Otro diferencial es que en su elaboración solo se utilizan frutas orgánicas, siempre oriundas de Italia. Y el hecho de que posee una gasificación natural del manantial, característica que hizo famosa a esta marca de agua gasificada. “Tiene una efervescencia persistente, fresca, delicada, con burbujas finas… El perfect serve es con gin, ya que está pensada para resaltar los aromas y sabores amargos y picantes de un cóctel. No opaca al destilado, y esto es algo fundamental a la hora de elegir una tónica”, confirma Demaestri Duque.
Santa Quina se agrandará: desde el 1° de octubre tanto su ginger Ale como su tónica estarán disponibles en envase PET de 1 litro. Se trata de una novedad absoluta, ya que será la primera ginger Ale de este tamaño en el mercado local.
Para el verano, además, lanzarán dos ediciones especiales, ambas en botella de 200 ml, una tónica con sabor a pepino y otra, a pomelo rosado.

Tres recetas con mixers

Whisky & Ginger
40 ml de whisky
Santa Quina Ginger Ale
Gajo de lima

Preparación:
En un vaso corto (o de whisky) repleto de hielo, colocar 40 ml de whisky y completar con Santa Quina Ginger Ale, para aportarle frescura y notas picantes. Decorar con un gajo de lima.

Johnnie & Lemon Highball
50 ml Johnnie Walker Red Label
Gaseosa lima limón
Gajo de lima

Preparación:
En un vaso highball (alto), poner hielo hasta arriba. Agregar 50 ml de Johnnie Walker Red Label y completar con gaseosa lima limón. Decorar con un gajito de lima.

Johnnie Collins Highball
45 ml Johnnie Walker Black Label
20 ml jugo de limón
20 ml almíbar simple (1 parte agua, 1 azúcar)
80 ml soda
Garnish de frutas de estación

Preparación:
En un vaso highball (alto), agregar 45 ml de Johnnie Walker Black Label, 20 ml de jugo de limón, 20 ml de almíbar y mezclar bien. Sumar mucho hielo y completar con soda.
Decorar con rodaja de manzana, pera, frutos rojos (arándanos, frambuesas, moras) o cítricos (limón, naranja) para el toque final.

María Paula Bandera
Periodista especializada en gastronomía y lifestyle con más de diez años de trayectoria. Publica en medios nacionales e internacionales, Elle, Ohlalá, La Nación, Forbes Argentina; Bleu&Blanc (México), iN (Chile) y Escala (México), entre otros. En 2015, fue finalista del Premio Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la Excelencia Periodística, en la categoría “Crónica”. Colabora regularmente con Clarín, Brando y Apertura. Su especialidad es el “trabajo de campo” para saber qué se agita las cocteleras porteñas. Si la buscan, la encuentran en las barras.