Los ejemplos se multiplican en el mundo: en Berlín, Londres, Madrid y muchas ciudades de EE.UU., hay gente que trabaja con las manos –médicos, enfermeras, técnicos de diagnóstico por imágenes- para salvar vidas. Y hay otros que lo hacen para sostenerlos: chefs que les preparan, y en muchos casos les acercan, viandas de comida, gratis, sabiendo que no tienen tiempo de ir a comprar y menos aún de cocinar. Sus locales y restaurantes se convirtieron en negocios con delivery y take away en los que, además, se producen platos para mimar a los que curan. 

Vinómanos quiere reconocer este esfuerzo, e invitarte a que nos digas qué otros negocios de gastronomía conocés en los que hagan lo mismo. ¡Dejanos tus comentarios!
Amasar con amor

Desde su fábrica de pastas abierta en Escobar en 1986, cada mediodía Marcela Almenara, de Mamma Nicoletta, prepara ñoquis, ravioles y fideos gratis para médicos, enfermeros y miembros de fuerzas de seguridad, con la idea de “compartir y ayudar”.

“No es una donación. Lo que hacemos es compartir y ayudar con lo que tenemos. Nos puso tristes ver al país tan vacío”, dice la dueña de cinco locales en los que a diario arman y entregan cerca de 200 bandejitas con pastas y salsa casera.

Los negocios por donde las pueden retirar quedan en Ingeniero Maschwitz, Garín, Maquinista Savio y Escobar, y los puntos de contacto son  www.mammanicoletta.com.ar y @mammanicolettapastas.

La movida arrancó el día en que una enfermera de la Clínica San Carlos fue a comprar comida. “Me contó que estaban muy cansados por tanto trabajo. Entonces, le ofrecí que viniera con sus compañeros a comer lo que quisieran, mientras durase la cuarentena. Así empezó a circular el boca a boca en las comisarías y centros de salud de la zona, y ahora se acercan de a dos para retirar las porciones de todos sus colegas”, agregó, en diálogo con Clarín.

 

Pulpería generosa

“Los médicos curan. Gracias a ellos. El pulpero cocina. Gratis para ellos”.

Con ese mensaje, los pulperos Youssou Diop, David Borée, Juan Sagues, Paula Ballester, Rafael Anzola y Adrián Castillo, responsables de Pulpería Quilapán, ofrecen a todos los médicos y trabajadores de hospitales que viven a menos de 10 cuadras del local (Defensa 1344, San Telmo) una vianda sin cargo. 

Es un restaurante con tradición solidaria: también brinda sus platos a comedores. Se definen como un “espacio que acerca a los argentinos mediante la interacción entre el productor y el consumidor en constante intercambio de valores sociales, ecológicos y culturales”. 

En su carta hay locros por $100, lasagnas de quinoa por $280, bondiolas de cerdo confitadas por $350 y ternera al vino con rosti por $380. Y en sus stories de Instagram (@pulperiaquilapan) tres médicas del Hospital de Niños Pedro de Elizalde, ambo y estetoscopio al cuello, agradecen el envío.

 

Café solidario

Pocas cosas son tan necesarias cuando se trabaja a full como una taza de buen café. Y eso lo saben en Tienda de Café, por lo que echando mano de la subsidiaria de la casa, La Bolsa de Café SA, especialistas en tostado, lanzaron una campaña solidaria: con el #compromisotienda proponen que por cada kilo de café que compren los clientes ellos donan uno al SAME.

“Queremos formar parte de la comunidad enorme de personas unidas para ayudar en estos momentos tan complicados. Nos pareció bueno que la gente del SAME, uno de los sectores que más se esfuerza en este contexto, tuviera una taza de café a mano para mantenerse despiertos”, dice Antonio Rodríguez, director de La Bolsa de Café SA.

Como en tiempos de cuarentena los locales de Tienda de Café que ofrecen el producto, permanecen cerrados, la forma de comprar un kilo y ayudar es esta:

Podés hacerlo por @ubereats o Rappi

O enviando un mensaje vía WhatsApp al +54911 2613-2118. Para los pedidos por WhatsApp, las entregas en CABA son sin cargo.

También se puede pagar por Mercadopago.

Restaurantes que curan: comida gratis para médicos y enfermeros 1

Invitación amplia

En Shami  se dirigen a todo el staff médico de los hospitales públicos, a quienes les dicen: “En agradecimiento a su labor, son nuestros invitados”. En posteos que han subido hace más de una semana a Facebook e Instagram, les ofrecen pasar por las sucursales de Palermo, Caballito, San Telmo y Villa Crespo y retirar comida sin cargo.

En los comentarios aclaran que consideran parte del staff médico incluso al personal de limpieza de los hospitales públicos. En su menú, este restaurante propone shawarma de ternera, pollo o cordero (de $135 a $150), con pan de pita, ensaladas y salsas, junto con falafel (125), fatay de carne, verdura o queso ($55), kepes ($65) y arroz pilaf ($120), entre muchas otras opciones.

 

Empanadas argentas en París

Un producto típicamente argentino, un boom, 7 locales ahora cerrados para el público, un gran gesto: reparten gratis sus empanadas en hospitales de la capital francesa para el equipo de doctores y enfermeras. Los dueños de Clásico Argentino, comandados por Mateo Zanoni, ofrecen rellenos de carne, de espinaca, de humita, de queso y albahaca y el “choriempa”, mix que no necesita traducción desde el francés

“Empezamos repartiendo las empanadas que teníamos en stock cuando tuvimos que cerrar, a gente que las necesitaba. Luego supimos que podíamos seguir con el delivery, pero también que el personal de salud tenía muchísimo trabajo, con las cocinas de los hospitales cerradas. Y se nos ocurrió darles de comer porque tienen poco tiempo. Lo coordinamos vía Instagram (@clasicoargentino) y redes sociales”, explica Zanoni.

En el packaging agregan mensajes de agradecimiento para los médicos. Hasta ahora cubrieron tres hospitales, con unos 30 pedidos diarios a cada uno, desde los tres restaurantes que permanecen abiertos con delivery en la cadena. Los 10 empleados que elaboran a diario el producto aplican medidas especiales de higiene en la preparación y en el envío, según cuenta en una nota publicada en Clarín. En algunos casos, son las propias enfermeras las que retiran su comida y la de sus compañeros.

Con distintas modalidades pero tanto en el país como en el exterior, hay cocineros argentinos que desde el calor de las hornallas entibian los días de quienes salvan.