“Es muy fuerte”, reza el cartel de neón que adorna la pared. Esa frase, que da vida al rincón más instagrameable de Fortificados Balestrini, habla del lugar, pero, casualidad o no, también aplica a uno de sus creadores: Tato Giovannoni, el coloso argentino de la coctelería.

Así, los genes de este bar hacen que su apertura sea noticia. Nadie llega a esta esquina de la localidad de Martínez porque estaba de paso: todos van en busca del take away salvador y anti cuarentena. 

El local es mediano, con asientos en la barra y varias mesas para cuatro personas que ya se llenarán. La parte más codiciada, seguramente, será el deck sobre la vereda.

El servicio es uno de los mayores aciertos. Los días previos al aislamiento bastaron para mostrar que más que estudiar la carta como si fuera una unidad del manual Kapelusz, los camareros habían probado cada uno de los cócteles y platos que la conforman. Esa vivencia es clave a la hora de describir sabores y texturas y hacer recomendaciones. 


Beber

En Fortificados Balestrini la estrella de la carta es el vermú, bebida presente en casi todos los cócteles.

Utilizan el que lleva la firma del dueño de casa, Giovannoni Vermouth, y en algunas ocasiones lo combinan con otros, como el Cocchi rosa o el Cocchi Americano.
Lejos de nombres estrafalarios, los cócteles se identifican con números. Del 1 al 5 son aperitivos y del 6 al 8, spritzs.

Los últimos cuatro son Negronis y sí están bautizados. El Manfredi se encuentra entre los más pedidos. Combina Apóstoles gin, Giovannoni rosso, licor de pino y Campari infusionado con Sichuan. Es delicado y al mismo tiempo conserva la potencia de un buen Negroni.
Otro hallazgo es el Ro-Ba, que sigue la fórmula del Mi-To, pero en lugar de mezclar vermut y Campari lleva Amargo Obrero y Americano Gancia.

La mayoría de los cócteles se preparan en unas botellitas que dan ganas de coleccionar; la elección del formato tiene que ver con la hospitalidad en el servicio y no con la rapidez. Esta presentación será la que se use cuando vuelvan a abrir sus puertas al público.
“Últimamente la coctelería se volvió algo que gira tanto en torno a la performance que nos parecía interesante presentar un contrapunto”, cuenta Adrián Glickman, socio de Tato. Y agrega: “Además, de esta forma logramos que el bartender tenga más tiempo en la interacción con el cliente, que pueda conversar, hacer contacto visual… Y otro plus es que el embotellado permite garantizar homogeneidad en la producción”.
Como abren desde la hora del desayuno, la carta también ofrece propuestas sin alcohol, desde opciones de cafetería hasta mocktails.

 

Comer

A la hora de llenar el estómago, en Fortificados Balestrini proponen platos simples, sabrosos y de impronta italiana. Hay raciones, ensaladas, sándwiches y tres platos fuertes o principales: berenjenas a la parmigiana, cacio e pepe (pasta seca, parmesano y pimienta) y salmón blanco con puerros y zanahorias.

La sección “Entre panes”, con sándwiches suculentos y sabrosos, es furor. Entre los más pedidos figuran el de albóndigas, con salsa de tomate en pan brioche, y el infaltable de milanesa, en pan de molde.

Para desayunar y merendar, ofrecen opciones dulces -como budines, medialunas y scons- y también alternativas menos tradicionales, como los hotcakes de ricota con miel.
Precios amables (los cócteles promedian los $280 y los platos arrancan en $190), excelente servicio y buena propuesta gastronómica en general: un combo que “es muy fuerte” y seguro atraerá a muchos ansiosos por vivir un momento placentero.

 

GPS*
Av. Del Libertador 13797, Martínez.
Martes a domingos de 9 a 1 am.
@fortificadosbalestrini
*Durante la cuarentena por el coronavirus, Fortificados Balestrini solo funciona bajo el formato delivery y take away.

María Paula Bandera
Periodista especializada en gastronomía y lifestyle con más de diez años de trayectoria. Publica en medios nacionales e internacionales, Elle, Ohlalá, La Nación, Forbes Argentina; Bleu&Blanc (México), iN (Chile) y Escala (México), entre otros. En 2015, fue finalista del Premio Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la Excelencia Periodística, en la categoría “Crónica”. Colabora regularmente con Clarín, Brando y Apertura. Su especialidad es el “trabajo de campo” para saber qué se agita las cocteleras porteñas. Si la buscan, la encuentran en las barras.