A la hora de lograr vinos únicos los enólogos echan mano de muchas técnicas. Algunas de ellas fueron inventadas hace mucho tiempo y redescubiertas no hace tanto. Es el caso de los Field Blend que hoy marcan tendencia en el mercado local, como precursor de los vinos co-fermentados de los que hoy tanto se habla.

Un field blend es, como su nombre lo indica, un vino elaborado con las uvas de un “corte de campo”. En pocas palabras, uno cuyas uvas están mezcladas en el viñedo. El ejemplo paradigmático, porque fue pionero en nuestro mercado con la primera vendimia 1994, es Luigi Bosca Los Nobles, de la centenaria casa mendocina, pone en valor una antigua técnica de elaboración de vinos.

¿Cómo se hacía la mezcla de uvas en el viñedo?
En la antigüedad y hasta entrado el siglo XX, cuando se plantaba un viñedo se lo hacía con una selección masal de plantas: se elegían las mejores vides de un viñedo y se las propagaba por estacas. Ni más ni menos que cortando un sarmiento seco y plantándolo en primavera para que brote y eche raíces. El punto es que las plantas madres, al no ser una sola, daban origen a poblaciones donde estaban todas mezcladas, de forma que el viñedo resultante siempre tenía un grado de impurezas, muchas veces buscada.

No es infrecuente encontrar en viñedos plantados hace más de 90 años, como Los Nobles, en Las Compuertas, Luján de Cuyo, que entre las uvas Malbec hay varias de Petit Verdot. Lo que desde el punto de vista de la agronomía actual podría leerse como una desmejora del viñedo era, en el fondo, el resultado de una práctica y un truco: práctica, porque así se propagaban los viñedos antiguamente; truco, porque en el fondo un viñedo con un grado incierto de impurezas es también un viñedo irreproducible y por lo tanto único, cuyo vino resultante es imposible de copiar.

Como con las personas, lo que hace la diferencia es también lo que marca una identidad. Y eso es lo que hacían los antiguos viñateros. Es, también, lo que viene a poner en relieve el Field Blend que hoy rescatan los enólogos en todo el mundo.

La belleza de esta técnica de cultivo y de elaboración reside en la singularidad de un sabor: sólo ese viñedo, en un determinado lugar del mundo, puede dar un vino así. Sólo que hoy nada está librado al azar. En palabras de Pablo Cúneo, enólogo de Luigi Bosca, “el viñedo de Los Nobles es una joya de la tradición vitícola argentina, representa un patrimonio único que Luigi Bosca supo interpretar tempranamente y que hoy a mi me toca elaborar siguiendo ese ejemplo”.

Identidad y calidad
Con las técnicas de mapeo de suelo, selección de clones y estudio de variedades y modelos de cultivo, un viñedo esconde pocos secretos para una bodega. De hecho, el equipo de Luigi Bosca sabe cuáles y dónde están esas plantas que hacen único y diferente a un viñedo. Podrían reemplazarlas, claro, pero no lo desean.

En el caso de Los Nobles Malbec-Petit Verdot, por ejemplo, el viñedo combina tres variedades que son complementarias. No maduran al mismo tiempo, pero esa es la magia final del fiel blend: mientras que el Malbec puede perder frescura cuando está maduro, con típicos trazos de mermelada de ciruela, el Petit Verdot –sólo una fracción del viñedo– aún está ligeramente verde, mejorando la mezcla con notas de menta. Por un lado, aporta frescura aromática con trazos mentolados y herbales; por otro, frescura en boca, con una acidez elevada.

El corte resultante es mejor que las variedades por separado. El secreto –y en esto reside el expertise de Luigi Bosca– es en encontrar el punto exacto entre las dos variedades mezcladas en un solo viñedo. Para eso hace falta experiencia.

Nuevamente Cúneo: “Los Nobles Malbec – Petit Verdot es un vino muy lindo de elaborar, porque ya desde la molienda uno reconoce que no es un Malbec puro, en los aromas y en la estructura de los taninos. Esa la gracia de la co-fermentación. En nuestra experiencia, el trabajo en bodega es macerarlo en frío unos días y luego conducir la fermentación como un vino clásico. Así llegamos a un perfil elegante previo incluso a la crianza.”

El vino pasa entre 16 a 18 meses en barriles de roble francés de primer uso y luego reposa en botella un año más antes que el vino esté listo.