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Solo basta con detallar la realidad: el mejor enólogo es Alejandro Vigil (46) porque metió nada más y nada menos que seis vinos entre los 50 mejores Malbec de este año. Es decir, más del 10% de la crema y nata de este ranking pasó por sus manos.

Pero hay otras razones evidentes para proponerlo como el mejor enólogo de nuestro informe. El mejor enólogo es Alejandro Vigil porque, en el fondo, es un animal de vino que trabaja por instinto. ¿Un ejemplo? Allá por 2010, cuando tuvimos por primera vez un mano a mano con él, estábamos en la bodega de Catena en Vista Flores. Había unas tres mil barricas en la sala, y Vigil, muy a su estilo, se trepaba a los racks para traer una muestra de una barrica equis; luego otra y otra. De todas se acordaba con detalle e imaginaba el corte que haría, con una pizca de una y el corazón de otra. Construía en el aire, y funcionaban.

Sumado a ello, el mejor enólogo es Alejandro Vigil del Malbec junta tres condiciones difíciles de igualar. Es talentoso para elaborar y mezclar vinos, y el talento es algo complejo: al mismo tiempo, es un don y una carga pesada de llevar. Ahí es cuando la segunda cualidad apuntala su camino: es un tipo audaz, capaz de confrontar e ir contra la corriente y generar su propio lugar entre los estilos de vino y las personas. La tercera cualidad tampoco es menor: tiene ambición, algo que la construcción de Universo Vigil —con un restaurante, bares de gin y cerveza, además de una vinoteca restaurante— da sobrada cuenta.

El combo de talento, audacia y ambición es demoledor. En cosa de quince años, desde que se puso al frente de vinos Premium de Catena como enólogo jefe, edificó una sólida reputación en la que no faltan sus rasgos personales: un poco desaforada y otro poco meticulosamente calculada, siempre regada con excelentes vinos. Ese es Vigil. Un enólogo que, para más biografía, de joven arrancó plantas de Malbec para hacerse unos pesos, luego estudió académicamente los suelos como empleado del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y sembró la semilla de la investigación junto a Laura Catena en la bodega a partir de 2001. Desde las cenizas de aquellos viñedos de olvido y de escritorios con polvo, Vigil emergió a empellones para regalarnos algunos de los más emocionantes Malbec de nuestro país.

Y lo celebramos.