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¿Quién puede resistirse a la tentación de una pastelería tan exquisita como refinada que ya desde la vitrina se saborea con los ojos? Para homenajear estos placeres de la vida, Lucullus, la Asociación Gastronómica Francesa en Argentina, presenta PÂTISSERIE, una semana dedicada a los manjares de la pastelería francesa en la que el público podrá descubrir el amplio abanico de delicias dulces que ofrece la cocina de origen galo. Así, del 9 al 16 de junio, “PÂTISSERIE” propone una degustación de postres y pasteles acompañada por una copa de espumante de la bodega Rutini Wines en 20 establecimientos gastronómicos franceses de la Ciudad de Buenos Aires.

Las panaderías/pastelerías que se suman al evento son: Co-Pain, French Cookie, Laban Catering, L’Epi Boulangerie (sólo venta para llevar), Les Macarons de Paris (solo venta online) y Merci. Y los restaurantes: Fleur de Sel, Hotel Club Francés, Le Bistrot par Le Beaujolais, Palacio Duhau, Un Dos Crepes y Villa Ocampo Bistro. Más información acá 

Los 5 grandes clásicos de la Pastelería Francesa

Imagen 1Tarta Tatin. La tarta más famosa de la repostería francesa es una tarta al revés, que se hornea con la masa por encima de la fruta. Fue creada en el Hôtel Tatin, al sur de Orléans, a finales del siglo XIX por una de las dos hermanas que regentaban este hotel: Stéphanie Tatin. Aunque hay varias teorías, todo apunta a que su origen fue accidental. Pusieron la tarta en el horno olvidando su masa, por lo que decidieron ponerla al final por encima de las manzanas que salieron todas caramelizadas. Uno de los despistes más afortunados de la historia de la gastronomía.

Imagen 2Paris-Brest. Esta popularísima rueda de masa rellena de crema muselina praliné y con almendras nació en 1910 inspirada en la carrera ciclista que se celebraba entre las ciudades de París y Brest con una distancia de 1.200 kilómetros. El pastel en forma de rueda de bicicleta fue obra del pastelero Louis-Durand: aficionado a presenciar esta carrera, dio a probar su creación a otro espectador, el periodista Pierre Giffard, considerado por muchos como el padre del reportaje moderno. Entusiasmado con el dulce, lo ensalzó en sus artículos periodísticos popularizándolo por todo el país.

Imagen 3Éclair. Ya sean originales, de chocolate o café, o en cualquiera de sus actuales y casi infinitas variedades de limón, manzana, maracuyá… el nombre en francés de este dulce atemporal significa ‘relámpago’(porque se come en un segundo como la velocidad del relámpago). También se cuenta que nació a principios del siglo XIX y que su responsable fue el gran Antonin Carême.

Imagen 4Milhojas. Es François Pierre de La Varenne quien inventó el primer Mille-feuille que se publicó en su libro «Cuisinier François» en 1651. El que lo perfeccionó es Antonin Carême. Además, en 1867 esta pâtisserie se hizo famosa gracias al pastelero Aldophe Seugnot quien lo vendió en su tienda ubicada en 18 rue du Bac en Paris.

Imagen 5‘Baba au rhum’o simplemente baba. Esta deliciosa corona es uno de los postres más antiguos del recetario repostero francés. Fue a mediados del siglo XVIII cuando el rey Stanislas de Polonia, exiliado en París, recibió un reseco Kouglof procedente de su país, entonces su pastelero, Nicolas Stohrer, decidió arreglarla rellenándola de crema y embebiéndola con vino de Málaga (Más tarde, reemplazó el vino con el ron para empapar la brioche y la crema Chantilly hasta el tope). El resultado agradó tanto al monarca que lo bautizó con el nombre de su personaje favorito de ‘Las mil y una noches’ que acababa de leer: Alí Babá.