Para la mayoría de los consumidores argentinos hay un puñado de variedades blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés. Una mirada atenta a la góndola, sin embargo, arroja otros nombres menos conocidos, como Viognier, Albariño y Pinot Gris o Grigio. Es esta última la que comienza a ofrecer nuevos perfiles en nuestro mercado, aún cuando es mundialmente famosa.

El Pinot Gris o Grigio es una variedad muy plantada en Europa, con unas 10 mil hectáreas. Desde el norte de Italia a Alsacia y Alemania, principalmente, da vinos blancos bien característicos. El asunto es que, para ciertos estilos se la define con su nombre francés, Gris, y para otros con el italiano, Grigio. Y esa suerte de división estilística ahora es plausible de hallar en la góndola local.

Una confusión original

Para muchos consumidores que pescan en la góndola novedades, la primera pregunta que se formulan al ver los dos nombres es si se trata de la misma variedad. Pero no son los únicos que puede confundirla fácilmente. De hecho, el Pinot Gris reconoce grandes variaciones de color: algunos clones son de uva rosada, otros de uva tinta y algunos más de uva blanca.

Técnicamente son la misma variedad, pero gustativamente no dan perfiles similares.
De hecho, en nuestro país, uno de los primeros en plantarla fue François Lurton quien había comprado plantas de Chardonnay en Borgoña y, por error del vivero proveedor, recibió el impensado Gris en 2002.

Una confusión con final feliz. Desde entonces, la superficie cultivada ha crecido hasta alcanzar las 401 hectáreas, de las cuáles 169 están en Mendoza y 186 en San Juan, y el resto son puchos entre La Rioja, San Luis y Buenos Aires.

Con todo, el ascenso de la variedad se ha visto traccionado a nivel mundial por el ascenso del estilo italiano, llamado Grigio, principalmente en el mercado norteamericano.

Grigio vs. Gris

En la zona del Friuli y Trentino Alto Adige, en el norte de Italia, es la variedad más cultivada en los valles pedemontanos. Allí el Pinot es Grigio y se lo elabora en un estilo de aromática ligera y cítrica, con una paladar de alta frescura y poco volumen. En suma, un blanco sencillo y amable que se destaca por la facilidad de boca.

El Gris, en cambio, es el blanco que domina los vinos de Alsacia, en el límite entre Francia y Alemania. Se trata de una de las zonas más continentales de Europa, donde el Gris da vida a varios estilos de vinos, más serios que joviales. En las versiones secas, ofrecen aromas profundos sostenidos en crianza y con trabajo de borras, pero también estilos dulces a la manera de los vinos alemanes, incluso tardíos de largas crianzas.

De ahí que en el mundo en el mundo se emplee el nombre francés cuando aplica a los vinos de este estilo más señorial, y el italiano para los blancos joviales y refrescantes.

Pinot Gris y Grigio argentinos

En nuestro mercado es posible encontrar sobre todo estilos tipo Pinot Grigio. Pero, curiosamente, algunos ejemplares van hacia el lado gris del Pinot.

Para conocer el gusto del varietal en su estilo italiano, conviene apuntar a Finca La Celia Pinot Grigio (2017, $180) de flamante aparición, Graffigna Centenario Pinot Grigio (2016, $181), Santa Julia Pinot Grigio 2017, $110), Tolentino Pinot Grigio (2017, $209), Las Perdices Pinot Grigio (2016, $215), Trumpeter Pinot Grigio (2016, $278), Argento Pinot Grigio (2016, $156). Mención aparte merece queda el blend Passo Blanco (2016, $162) Torrontés-Pinot Grigio.

En plan Gris, buenos ejemplares son Vuelà Pinot Gris (2017, $199) de color rosado ligero, también Pulenta XIV Pinot Gris (2015, $285), Desquiciado Pinot Gris (2016, $235), Perro Callejero Pinot Gris (2016, $180) y Domaine Bousquet Reserve Pinot Gris (2016, $299).