El Valle del Ródano y sus vinos de Garnacha, en la Francia mediterránea, generan fascinación entre winemakers y enófilos. En especial durante los últimos años, desde que Burdeos dejó de ser el centro del mundo y los creativos del vino se pusieron a indagar en regiones extremas o heroicas, como la define a menudo Josep Roca, sommelier del restaurante catalán El Celler de Can Roca.

A nadie debería extrañar, por eso mismo, que las uvas de este valle marquen tendencia en el mundo. En particular la Garnacha –o Grenache, en francés– que por estos días en tierras galas, pero también en España, cuenta con un movimiento que busca revaloriza su cultivo y devolverle el brillo a regiones eclipsadas en la hegemonía de Burdeos.

Sin embargo, ese puñado de hectáreas alcanzó para darle materia al movimiento garnachista local, con un grupo de producoters fundamentalistas que ya producen una decena de vinos indispensables para el paladar del vinomano de ley.

Por qué nos gusta la garnacha. En medio del auge de los vinos ligeros y gastronómicos, esta cepa tinta, la mas cultivada de España y la segunda en extensión en Francia, ofrece todo para darles vida a tinto frescos, sabrosos y versátiles. Adaptada a las altas temperaturas mediterráneas, la garnacha madura sin perder acidez y aportando frescura al vino buena carga de sabores, un combo irresistible en la mesa y apto para numerosas gastronomías.

¿Ahora bien, puestos a elegir, cuáles beber?

Desquiciado Garnacha 2017 (92pts, $250).

El vino que acaban de presentar los enólogos Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto cumple con mucho de lo que uno podría esperar de una garnacha joven. Es expresivo, sabroso y jugoso con cierta sencillez que se convierte en su principal virtud. Con un poco más de vigor que otros varietales disponibles se convierte en una buena puerta de acceso al mundo de las garnachas argentinas. Cómo si fuera poco a un precio muy tentador, un regalo ideal para curiosos o bebedores de tendencias.

Pala Corazón Garnacha Maceración Carbónica 2017 (92pts, $250).

Lucas Niven es una winemaker inquieto y elige aquellos viñedos dónde realmente encuentra una historia que merece llegar a una botella. Su garnacha proviene del Este mendocino, de un antiguo viñedo familiar. Elaborado con fermentación carbónica, resulta color rojizo y su aromática frutal profunda y fresca. En boca es todo tensión con paso ligero que afirma fruta y frescura gracias a una acidez elevada. Una curiosidad que no hay que dejar de probar.

Uvas Locas Garnacha Blanca 2016 (91pts, $250).

Con unos años en el mercado, este vino de Familia Mayol presenta una nueva etiqueta que acompaña las tendencias de la góndola y aggiorna la imagen de la bodega. Se trata de la única garnacha blanca disponible y como debe ser es un blanco simple de rica expresión frutal y paladar directo, afable. Buena opción para la hora del aperitivo o bien para tener a mano durante días caluros y en ese momento que el cuerpo pide un copa de vino para relajarse.

Estancia los Cardones Garnacha 2015 (92pts, $450).

El agrónomo y enólogo Alejandro Sejanovich es un entusiasta de los vinos del Ródano, una pasión que lo llevó a plantar un par de hileras de Garnacha en el viñedo que desarrolló durante los últimos años en Tolombón, Salta. Con aquellas uvas aún jóvenes, elabora esta primera Garnacha de su autoría que llega con color ligero, tipo clarete, buen caudal de fruta roja fresca que recuerda a golosinas y paladar tenso de buena amplitud. Un tinto versátil que cumple con una picada, con achuras o bien como compañero de charlas vespertinas.

Alma Gemela Garnacha 2016 (92pts, $490).

Mariana Onofri es sommelier en The Vines of Mendoza, emprendimiento de real estate en Valle de Uco que cuenta con algunos de los pocos viñedos de garnacha disponibles en el país. Su garnacha ofrece buen cuerpo y carácter. Sin tratarse de un vino brioso ofrece medio de boca amplio con taninos firmes. Un estilo concentrado con buen jugo y frescura. La clave está en esperarlo unos meses más.

Ver Sacrum Garnacha 2014 (93pts, $420).

Responsable de poner a la Garnacha nuevamente en escena en nuestro país, este vino elaborado por el viticultor Eduardo Soler con uvas de un viejo viñedo de Barrancas, Maipú, resulta tienen acento francés por su ligereza de color, aromática rústica y acidez vibrante. Un tinto particular, se vale de rica fruta y buen jugo en medio de boca. Quedan pocas botellas de 2014 y cuesta conseguirlas aunque para fin de año llega la cosecha 2016 (2015 no saldrá de bodega) que según trascendió llega con algunos ajustes pero igual de escasa.

garnacha

GARNACHA’S BLEND
Proemio Reserve Syrah-Garnacha 2015 (90pts, $360).

No se trata de ninguna excentricidad, vale destacar, pero es un tinto sabroso y complejo donde la combinación clásica del Ródano da lugar a notas de frutos rojos confitados, especias dulces y dejos de hierbas silvestres. En boca es equilibrado, con cuerpo medio y taninos redondos. Muy fácil de beber y compartir.

De Moño Rojo GSM 2016 (92pts, $405).

Elaborado por el enólogo Pablo Martorell con uvas de Los Chacayes, Valle de Uco, este corte de Garnacha, Mourvedre y Syrah le da el tono nuevo emprendimiento mendocino. Con buena estructura, intensidad de aromas y sabores además de una crianza integrada y evidente, resulta complejo con buen carga herbal, especiado y de frutos negros.

DV Catena Malbec-Grenache 2015 (92pts, $435).

A fines de 2016 la bodga Catena Zapata agitó el avispero garnachista con este corte que combina partes iguales de Malbec del Valle de Uco con Garnacha de Rivadavia. El resultado es realmente sabroso ya que la unión de ambas cepas da lugar a un tinto de paladar sutil y exquisita aromática frutal. Un vino que con dos caras que llega como una opción ideal para mesas divididas donde algunos gustan de los vinos voluptuosos y el resto de los más delicados.

Corazón del Sol Luminoso GSM 2015 (93pts, $750).

Con tres cosechas a cuestas, este tinto es una de las apuestas con garnacha más sofisticadas del mercado. Elaborado por Santiago Achával para la bodega que el doctor indio Madaiah Revena posee en Valle de Uco (cuenta con otra especializada en Pinot Noir en Oregon, Estados Unidos), se trata del primer GSM argento, en este caso, 36% Mourvedre, 39% Garnacha y 15% Syrah. A la vista es concentrado con tonos rojo rubí mientras que en nariz es profundo y complejo, un tinto de perfil sobrio y curioso con tonos herbales y cárnicos. Un vino hecho para sorprender y mucho más si se lo añeja un par de años.