El velo, la flor y los naranjos: nuevos blancos con crianza despuntan en Argentina

Nuevos vinos blancos nacen en nuestro país desarrollados con técnicas antiguas de otras regiones. ¿Cómo son y cuáles probar?

vino naranjo
vino naranjo

Para la mayoría de los consumidores existen los vinos blancos con o sin roble. Y punto. Pueden ser Chardonnay, Sauvignon Blanc o Torrontés. Pero hay un grupo de otros blancos que el consumidor no conoce (o toca de oído) y que hoy forman una avanzada nueva en nuestro mercado: el vino naranjo, por ejemplo, y los blancos de velo o flor.

Son especialidades en determinados puntos del globo que ahora tienen predicamento local. Sin ir más lejos, esta semana se presentaron dos al mercado: un vino naranjo con la marca Almanegra Orange y un vino de velo con Altar de Uco, más otros dos que están en camino y que vienen a sumarse a una muy pequeña gama de vinos ya existentes, como el naranjo Torrontés Brutal y Livverá o el de velo Volaré.

Para evitar confusiones, conviene explicar qué son por separado.

Naranjos en flor

Con el nombre de vino Naranjo se conoce a una gama de raros blancos elaborados como tintos. Es decir, fermentados y macerados con hollejos largo tiempo, por lo que se oxidan y ganan un característico color naranja. Esta técnica permite aportarle al vino estructura tánica y prepararlo para la larga vida.

Según los estudiosos de la enología, es una técnica antiquísima que tiene como epicentro a Georgia, el pequeño país del Cáucaso, también origen de la vitivinicultura. ¿La razón? Antiguamente elaboraban las uvas blancas de esta manera porque conseguían vinos más estables en el mediano plazo.

Eslovenia es también epicentro de estos vinos que, además, hoy seducen paladares en todo el globo precisamente por su rareza. En pocas palabras es todo lo que uno no espera de un vino blanco, pero deliciosos: huelen a confituras, con trazos de miel y frutas pasas y al mismo tiempo son vinos secos, de rica frescura.

Y en nuestro mercado, tan ávido de novedades, los vinos Naranjo comenzaron de la mano del enólogo Matías Michelini quien elaboró en 2012 un primer y rudimentario Naranjo que hoy es legendario y refinado: Vía Revolucionaria Torrontés Brutal (2016, $380).Lo bueno de aquel vino es que sembró la inquietud, que luego recogieron otros y que llevaron a perfeccionar y entender una técnica que no tenía precedente local.

Así, al trabajo de Michelini, que fue mejorando su vino, se sumó el de su discípulo Germán Masera para Livverá Malvasía Vino Naranjo (2016, $390) y el que ahora llegó al mercado de la mano de Ernesto Catena Vineyards con Almanegra Orange (2016, $580). Entretanto tenemos noticias de dos vinos más próximos a salir del Valle de Uco.

Blancos de veloEl velo de las blancas

En materia de blancos con crianza hay todo una capítulo que hoy comienza a abrirse en nuestro mercado: la crianza oxidativa y biológica. Se trata, ni más ni menos, que la técnica empleada para elaborar Amontillados y Finos de Jerez, en España, pero también los Vin Jaune del Jura, en Francia.

En pocas palabras, se trata de elaborar un blanco que se cría luego en barricas, pero, a diferencia de uno tradicional donde se cuida especialmente de que las barricas no estén mermas y se oxiden los vinos, en este tipo de blancos se busca precisamente ese efecto. Con un plus: en esas condiciones y si todo va bien, se forma un velo (o flor) sobre el vino, como si tuviera una fina capa de aceite opaco: son levaduras que se están alimentando del vino, pero no de los azúcares que ya no están, sino de otros elementos. Y al mismo tiempo, transformándolo en otro vino.

La parte difícil de la crianza biológica es que esas levaduras no se contaminen con bacterias ascéticas y todo desbarranque en vinagre. Por ello, una vez desarrollada la colonia de levaduras, hay que mantenerla viva, es decir, siempre con vino disponible para que no mueran. Y por ello se trabaja en Soleras.

La buena noticia es que hay un puñado de productores trabajando en esta línea. Que consiguieron desarrollar buenas colonias de levaduras y que ahora lanzan algunos caros y escasos vinos al mercado.

Son, por ejemplo, Volare de Flor Chardonnay ($1400, 500cl), que viene en una preciosa botellita, y Altar ($1500, 500 cl), dos delicias de mismo cuño y sabor diferente: el primero seco y delicado en su trazo; el segundo, aromático y de rica frescura. Hay al menos dos bodegas más trabajando en esta línea. Por lo que en breve veremos aparecer algunos blancos más de esta rara y rica categoría.