Durante los últimos años, un fenómeno que transformó la oferta gastronómica de Buenos Aires fue el arribo de restaurantes étnicos que ampliaron los horizontes del paladar porteño. Entre éstos, los más populares fueron los peruanos, chinos, japoneses y algunos árabes que se sumaron a los clásicos españoles e italianos. Sin embargo, nunca hubo un restaurante de cocina judía en el top ten de los locales trendy de la ciudad. Y eso que la cole y sus costumbres siempre fueron una fuerte influencia para la cultura porteña. Por suerte Mishiguene se propone cambiar la historia.

Ubicado a la vuelta del zoológico y a media cuadra de Libertador, este restaurante es una creación del chef Tomás Kalika y el empresario gastronómico Javier Ickowicz cuyo plan es ofrecer platos clásicos de la cocina judía con impronta propia. Por eso, quienes llegan en busca de los tradicionales varenikes, guefilte fish o baba ganoush se sorprenden con las presentaciones y reversiones de Kalika. “Nuestra idea no es competir con la cocina de la bobe pero si que los sabores te transporten a la cocina de Europa del Este y Medio Oriente”, cuenta Cristián, uno de los meseros cuyo “nombre artístico”, sugerido por los habitués, es Sammi.

Es esta audacia la que da origen al nombre del restaurante: Mishiguene es la expresión que utilizan los judíos europeos para referirse a quiénes hacen locuras, en este caso Ickowicz y Kalika.

El local. La ambientación de cantina y la música judía de fondo crean una atmósfera alborotada que define el carácter del lugar y recrear un ámbito familiar y distendido. Capacidad para unos cuarenta comensales en el interior, otra decena en la mesas de la vereda y una barra que invita a detenerse por un coctel antes de cenar. La cocina a la vista, protagonista absoluta del local, permite seguir el paso a paso de cada plato.

La carta. Antes de ojear el menú es ideal escuchar a los meseros. Conocen la carta y cada receta a la perfección y no escatiman esfuerzos para que la experiencia sea inolvidable. “Con un platito y un plato cada dos van a estar más que satisfechos”, asegura Sammi, a.k.a Cristian.

El menú se divide en Platitos & Platos y Postres. Entre los Platitos se agrupan preparaciones típicas reversionadas en ingredientes y presentaciones. Entre los platitos dos imperdibles son: la porción de Falalfel ($135) trae 4 unidades y como curiosidad están rellenos de hummus, Flor para un Mishiguene ($135) es un plato novedoso que consta de un coliflor entero horneado que llega a la mesa junto a salsas lebaneh, matbuja y tahine.

Al momento de los principales, dos platos permiten tener un panorama del menú. Son: el Sabih de pescado ($240), filet de trucha sobre ensalada de tomates, pepinos, cebolla morada, huevo duro berenjenas fritas pickles de mango y salsa labanah; y el Cordero ($280) especiado con baharat y hierbas secas servido sobre su fondo de cocción harissa y limones en conserva, perfecto para los amantes de la carne.

La sección de postre es un perdición. Cada plato se puede compartir a no ser que en la mesa haya algún goloso desbocado. Baklawa, Blintzes y Malabi son los más marchados.
Otros platos que se destacan de la carta son el Cigarros de Marruecos rellenos de paleta de cordero braseada al vino tinto con salsa tahina y matbuja; los Varenikes con chicharrones de piel de pollo; el Pastrón de Novillo – su elaboración demanda 15 días y es de los primeros que se agotan–; y Meorav Yerushalmi que además de hígado y corazón de pollo suma mollejas de novillo.

Los vinos. La carta de vinos, diseñada por Cheme Rosalez –ex sommelier ejecutivo de Osaka– es muy precisa. Etiquetas para todos los bolsillos y gustos –las más económicas arrancan en $155– ideales para acompañar un menú de sabores cuidados y equilibrados. Todos los cocteles son elaborados a base de vodka y en su mayoría se trata de recetas propias del local.

El dato. Mishiguene además cuenta con Chef’s Table dentro de su cocina, una propuesta exclusiva sólo para seis comensales por noche (la reserva previa es condición). Un menú de diez pasos maridados con vinos de Ernesto Catena Vineyards, aperitivo de recepción bebidas sin alcohol y café o té ($920). También hay brunch sábados, domingos y feriados y un rincón take away con las especialidades del local.

GPS. Mishiguene – Lafinur 3368 (Palermo) – Mediodías de miércoles a domingo, cena de miércoles a sábado (20 a 24) – Reservas: 3969-0764 – [email protected] – TW: @infomishiguene

Alejandro Iglesias

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.