En 2014 el número de hectáreas con viñedos orgánicos alcanzó el record de dos mil quinientas. Sin embargo, la mayoría de los vinos elaborados con estos frutos actualmente tienen como destino la Unión Europea, Estados Unidos y Asia, mercados donde estas prácticas son muy valoradas por los consumidores al momento de la compra. En el mercado doméstico, sin embargo, todavía es un nicho que ocupa tiendas especializadas. Pero sus productores son optimistas y aseguran que su demanda viene en ascenso así como el número de bodegas que incorporan etiquetas orgánicas a sus porfolios.

En Argentina, el movimiento orgánico, bio y natural tiene sus representante desde hace casi dos décadas. Y ahora, para cobrar más fuerza, cuentan con una feria en la que mostrarse: Feria de Vinos Orgánicos tendrá lugar en Buenos Aires los días 21 y 22 de Agosto en el Museo La Botica del Ángel (Luis Sáenz Peña 541, Congreso). Durante estas dos jornadas quince bodegas de producción orgánica expondrán sus vinos y explicarán sus virtudes y beneficios. Un oportunidad para degustar una de las tendencias en vino que más vigor cobran en el mundo.

Naturales, orgánicos y biodinámicos, ¿qué los diferencia?
Los vinos orgánicos son aquellos producidos a partir de uvas obtenidas en viñedos cuya tratamiento excluye los productos de síntesis químicos (fertilizantes, herbicidas, pesticidas). Son reemplazados con preparados que están en la naturaleza y con mano de obra. Además, su elaboración debe respetar esta misma filosofía y someterlos a la menor manipulación posible.

Por otra parte están los vinos biodinámicos que llevan está filosofía amigable con el medio ambiente un poco más lejos. En resumen, los frutos que dan origen a éstos provienen de fincas donde se busca potenciar la energía natural del entorno. Para esto los productores bio trabajan en la viña con preparados naturales propios que aplican cumpliendo un calendario que les marca las fechas ideales para cada práctica, curaciones o fertilización, en base al ritmo del cosmos y los astros y según su influencia sobre el planeta. Una filosofía estricta que se implementa en todo el mundo y en algunos de los viñedos más famosos de Borgoña, Ródano y Valle de Loire en Francia.

¿Y los naturales? Extremos a su manera, son vinos elaborados con uvas que son orgánicas y sin echar mano de ningún aditivo, ni corrector, ni conservante, ni levadura: la uva pura y dura y el jugo que da, fermentado sin control de temperatura, estabilizado durante un invierno y embotellado en primavera. Hay un puñado creciente de productores en Francia e Italia. Y en argentina, cada tanto, se puede acceder a alguna botella, pero son raros aún.

Entonces, ¿estos vinos son mejores? Depende de quién responda. Si querés sacarte la duda y descubrir el mundo de los vinos naturales tenés que aprovechar la feria que se viene. Y si ese es tu caso, te contamos cuáles son los productores que no podes dejar de visitar en la feria.

Bodega Nanni. Este establecimiento fue el primero en recibir una certificación internacional de producción orgánica para sus vinos. Ya a fines de la década del 90, esta familia salteña apostaba por esta practicas en sus viñedos de Cafayate donde elaboran unos de los Tannat más sobresalientes de los Valles Calchaquíes. También son muy buenos su Torrontés y un rosado de Cabernet Sauvignon.

Domaine Bousquet. Oriundos de Carcassone, Francia, en 1998 los Bousquet comenzaron la aventura de elaborar vinos en Tupungato, Mendoza. No solo los cautivo el paisaje de montaña sino también las condiciones naturales de la región y esto los convenció a optar por la producción de vinos orgánicos. Hoy están entre las bodegas más importantes del movimiento eco friendly local, en volumen y prestigio. De sus muchos vinos hay que prestar principal atención a los Chardonnay y Pinot Noir.

Colomé. El proyecto del suizo Donald Hess en Salta es otro que se destaca entre los orgánicos y hasta se anima a coquetear con la biodinámica. Por lejos Colomé Estate Malbec es el vino más reconocido. Dada la aceptación que tuvieron entre el público eco friendly y bio la empresa inauguró hace una década Amalaya que hoy tiene su bodega en Cafayate. De ellos hay que buscar Amalaya Corte Blanco, el Gran Corte Tinto y el espumoso Brut Nature con base de Riesling.

Familia Cecchin. Oscar Cecchin fue el pionero de la viticultura biodinámica en Argentina. En una pequeña bodega de Maipú, Mendoza, junto a su familia elabora un extenso porfolio de varietales a partir de las pautas que delineé el filósofo alemán Rudolf Steiner como base de la antroposofía. Exóticos y escasos, sus vinos tienen fanáticos entre los fundamentalistas de los productos orgánicos. El Carignan, único varietal elaborado con esta cepa en el país, es su carta de presentación junto a un Malbec sin Sulfitos, etiquetas curiosas que resumen el concepto detrás os vinos biodianámicos.

Finca Dinamia. Alejandro Bianchi, luego de años de trabajo en la bodega familiar decidió iniciar su proyecto personal en su San Rafael natal. Fanático de la naturaleza y el medio ambiente optó por la biodinamia como filosofía de vida y para la elaboración de sus vinos, dos Malbec, uno tinto y otro rosado que incluso comercializa en botellas ecológicas impresas con tintas naturales. Un vinos sustentable de cabo a rabo.

Krontiras. Esta bodega de capitales griegos fue sin dudas una de las que instaló la biodinamia en el mercado argentino. Sus vinos son producidos con uvas de dos antiguas fincas, una en Maipú y otra en Agrelo, que brindan los frutos para sus vinos Doña Silvina y Solar del Alma. Además de buenos Malbec tienen un Petit Verdot que no se puede dejar de degustar.

Alejandro Iglesias

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.