En el mercado argentino de vinos hay una movida creciente hacia tintos ligeros, con poco cuerpo y mucho, mucho sabor. Son tintos gastronómicos y veraniegos, que lo mismo van con una tira de asado que con una picada de quesos y fiambres o unas papas fritas. Pero sobre todo: se pueden beber cuando hace calor porque, debido a su frescura elevada, refrescan la boca. Si querés darte un gusto sin que te importe la térmica, apuntale a alguno de estos diez que te recomendamos a continuación.

Novecento Syrah (2012, $40). El Syrah puede ofrecer vinos de este estilo sin necesidad de gastar mucho. Prueba de esto es el que Dante Robino elabora en su línea de varietales jóvenes, un tinto sencillo y rico, para descorchar en esas ocasiones que la boca te pide una bebida fresco y fácil. Perfecto para acompaár una pizza de rúcula y parmesano o una picada en el jardín.

Norton Colección Varietales Tempranillo (2012, $44). A la hora de pensar en carnes lo primero que nos viene a la mente es un tinto con crianza y carácter, esos que no se llevan bien con el calor. Pero atención: también están aquellos cuyo temperamento jovial  acompaña un asado sin ponerte a traspirar. Entre estos este Tempranillo además ofrece un deal calidad-precio para celebrar. De aromas frutales profundo y frescura en paladar, admite incluso con unas rocas de hielo.

Valmont (2013, $44) Si el plan para el fin de semana es al aire libre este clásico argentino es una opción perfecta. Más de uno se impresionará al verlo en la frapera. Es que  Valmont se aggiornó y se convirtió en un tinto que se bebe frío, algo que no incomoda gracias a su fluir delgado y refrescante. Una rodaja de naranja o limón le da un twist  cool junto a unas bruschettas de tomate y jamón crudo.

Viñas de Narváez Malbec (2013, $70). El Malbec es un varietal versátil que da vida a complejos y estructurados tintos de guarda como también a otros frescos y sutiles. El que elabora el enólogo Alejandro Martínez Rosell para la línea joven de Rosell Boher calza entre estos últimos. Refrescardo, ayuda si el  menú viene ligero o se lo va a descorchar en charla de amigos, con quesos o tapeo de fiambres.

Aniello 006 Merlot (2013, $100). Ubicada en Mainqué, Rio Negro, con viñedos sobre un brazo del río que da nombre al valle, esta bodega se convirtió en uno de los descubrimientos más interesantes de 2014. Entre su vinos destacamos Chardonnay y Merlot, este último de estilo frutal, austero y tenso. Los fanáticos del varietal sabrán apreciar sus aromas frutales y florales y su paladar de frescura vibrante. Ideal para platos mediterráneos y todo tipo de pizzas.

Vía Revolucionaría Bonarda Pura (2014, $95). Cuando Matías Michelini elaboró este vino se propuso lograr un tinto que se pueda refrescar y beber en verano, bajo el sol. Se trata de una Bonarda elaborada mediante una maceración carbónica, proceso que asegura frescura de aromas y sabores y un bajo volumen alcohólico, solo 11%. Para muchos puede ser una experiencia particular por su paladar delgado, para otros se convertirá en un vino que beberán sin notarlo. Mejor con fiambres y pates, sus mejores aliados.

El Malbec de Ricardo Santos (2013, $110). Para los amantes de los vinos sutiles pero con buen sabor esta creación de Ricardo Santos es un clásico. Elaborado a partir de una selección de uvas de Maipú, realizada personalmente por su autor, este tinto busca demostrar sin distorsiones la identidad del Malbec. Aromas de frutos rojos frescos, bayas y violetas abundan en copa mientras que en boca es un vino sobrio que fluye jugoso y vivaz. Su buen sabor permite soñar con una entraña jugosa y que se haga agua la boca.

Mar&Pampa Pinot Noir (2014, $120). Uno de los tintos de los que más vas a leer en los próximos meses. ¿Por qué? Se trata del primer Pinot Noir elaborado en la Costa Atlántica Argentina en la bodega experimental que Trapiche montó en Chapadmalal a minutos del centro marplatense. Allí esta uva amante de los climas frescos y húmedos permite obtener un tinto de aires europeos. De color apenas rojizo, sus aromas que recuerdan a las bayas, los frutos negros y tierra húmeda. En boca es suave y tenso gracias a un combo de acidez firme y alcohol bajo, apenas 12%. Una rareza que acompaña paellas y mariscos.

Ave Malbec (2011, $120). Pionero entre los Malbec ligeros y frescos, cada sorbo connota la intensión de sus creadores por replicar los vinos de su país de origen, Italia. Un tinto gastronómico de encanto frutal, floral y hierbas propias de ciertos Malbec, que suma un paladar jugoso de cuerpo medio, ideal para unos tallarines con salsa caprese y hasta ensaladas.

Cara Sur Bonarda (2013, $140) Este vino es una de las rarezas que nos dejó el 2014. Es elaborado con uvas de un viejo viñedo de Barreal, San Juan, ubicado a 1500 metros de altura por Sebastián Zuccardi y Francisco Bugallo. Las uvas una vez cosechadas llenan un huevo de hormigón donde fermentan y reposan por seis meses. Luego de esto es embotellado y estibado hasta su salida al mercado. El resultado es un vino de frescura extrema y  sabor frutal que lleva a la Bonarda a una nueva dimensión. Los paladares más audaces sabrán disfrutarlo y si es de frapera junto a un buen jamón serrano, más aún.
Alejandro Iglesias

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.