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Chardonnay: la uva blanca más elaborada en el mundo, conocida por comportarse como una uva tinta en la copa y porque es lo suficientemente maleable para dar origen a varios estilos exitosos. En nuestro país, al menos por ahora, ofrece solo unos pocos aunque cada vez mejores estilos de vino.

El truco con el Chardonnay es que da vinos de cuerpo para el promedio de los blancos. Mientras que el Sauvignon Blanc ofrece vinos apretados y tirantes, y el Torrontés unos ligeros y acuosos, el Chardonnay propone una boca voluminosa, que se arma desde el medio: graso, untuoso, con cuerpo, en casi todos los estilos es imposible correrse de ecuación. Pero el casi es suficiente para que aparezcan más cosas.

Así, en la medida en que en Argentina se exploran regiones más frías –acaban de llegar a la góndola vinos elaborados con Chapadmalal, Mar del Plata-, con alturas crecientes y suelos especiales, el Chardonnay fue abriendo su rango estilístico y hoy ofrece un amplio abanico que va, desde los tirantes y delicados blancos del mar a los gordos y voluminosos de las zonas más cálidas, pasando por espumosos y todo el rango que calza en el medio. Veamos.

Delgados y tirantes
Forman la avanzada de un estilo nuevo en nuestro país, que en el mundo está representado por blancos de Chablis, Francia. Contrariamente a lo que se espera de un Chardonnay (en nuestro país), estos vinos están dominados por la frescura. De modo que el cuerpo y el volumen lucen como adelgazadas y subyugadas a una estructura tensa. Son, en rigor, los blancos de zonas frías como el Alto Valle de Uco, Patagonia y ahora también el mar.

En ellos, si está bien empleada, la madera es un dato de sabor. Aporta avellanas, vainilla y trazos lejanos de humo, pero no le engorda el paso ni vira el color hacia los dorados. Por el contrario, son vinos de un verde amarillento intenso, con un marcado perfume frutal que recuerda peras o manzanas. Todas condiciones clave para acompañar, por ejemplo, desde una picada de fiambres y quesos fuertes a unos mariscos.
En esa línea estilística, se encuentran, por ejemplo, vinos como Salentein Reserva (2013, $120), Zuccardi Q (2013, $145), Alta Vista Premium (2012, $120) y Altos del Plata (2013, $73), entre los mendocinos de Uco, y Saurus (2013, $60) junto a Aniello 006 (2013, $99) para los patagónicos; y Mar&Pampa (2014, $120) entre los oceánicos.

Amplios y voluminoso
En la vereda de enfrente, hay un estilo más abordado en nuestro mercado. Son los Chardonnay a la californiana, donde la madera es, además de un dato clave –en aromas y sabor de humo-, el secreto para que el vino adquiera mucho más cuerpo y cremosidad en su andar.

Para que el Chardonnay no quede opacado por el roble, se busca que tenga carácter y, al mismo tiempo, mayor grado de madurez que trocan la expresión del blanco: son de un color dorado oro notable, aromáticamente hay frutas tropicales como ananá y algo de melón, y además ofrecen una entrada dulce y el tranco cansino al paladar, como si se demorara en cada tramo para generar una cordialidad carnosa y gustable. De esta forma, son vinos ideales para algunos postres, para acompañar tabacos buenos y platos con cremas y carnes magras.

Así son, por ejemplo, Angélica Zapata (2013, $290), Lindaflor (2013, $209), Escorihuela Pequeñas Producciones (2012, $220), Gran Medalla (2012, $361), Enemigo (2011, $200) y Domaine Bousquet Gran Reserva (2013, $170).

Burbujas blancas
El Chardonnay es, a su vez, una variedad clave en al elaboración de vinos espumosos. Aporta estructura y frescor, por un lado, además de aromas de frutas blancas, por otro. El punto está en que, como nuestro país tiene zonas relativamente cálidas para el promedio global, encontrar un espumoso 100% Chardonnay que destaque implica poner la mirada en zonas frías. Son aromáticos, de cuerpo delgado y frescura elevada. Así, buenos ejemplos, resultan: Chandon Cuvée Reserve ($140), Norton Cosecha Especial Brut Nature ($112) y María Cordoníu Brut Nature ($162).
Joaquín Hidalgo

Una versión más extensa de esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 30 de noviembre de 2014.

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.