Vinos para papá

Qué vinos regalarle a tu viejo en su día

Llega el día del padre y el vino es una opción perfecta a la hora de hacer un regalo. Recomendamos una botella ideal para cada tipo de padre.

Notas de vinos, Recomendados

Hay tantos tipos de padres como de personas. Porque como dice el humorista gráfico Szoka, la paternidad es “la única carrera en la que te recibís y después empezás a aprender”. Lo lindo del aprendizaje, es que los hijos lo hacemos a la par, hasta que un día saltamos el mostrador y nos toca estar del otro lado, empezando a aprender de nuevo.
Y ahora que llega el día del padre, más allá del regalo que uno haga, lo que deberíamos celebrar ese es  salto al vacío. Pero si de regalos se trata, nada mejor que una buena botella de vino: una vez descorchada se puede hacer el repaso de tantos años de estudio y exámenes entre padres e hijos. Exámenes en los que sobre todo, todos aprendimos a querer al otro como es. O la menos a conseguir una sana distancia. En cualquier caso, si en algo conocés a tu padre, en estas diez tipologías encontrarás la botella –y la excusa perfecta- para celebrar los años de aprendizaje que llevan juntos.
Padre clásico. Hay un tipo de padre que usa zapatos negros lustrados, camisa y pantalón de vestir –cada tanto una gabardina- y en invierno se enfunda en un largo sobretodo grueso de azul petróleo. Desayuna leyendo el diario –economía, política- y habla poco hasta que llega el finde y escucha ópera por las mañanas, o las vacaciones y deja el traje olvidado hasta su regreso. Para un tipo así, con gustos clásicos, nada mejor que un vino en esa sintonía sobria y atemperada, lleno de sabor: Gran Dante Bonarda (2011, $190.-)
Padre fashioneta. Algunos padres están a la moda. Cuando en las vidrieras pintan los pantalones de colores, ellos ya los usaban desde el año anterior. Asumieron el Ipad como un elemento clave de sus rutinas, practican el Facebook como un deporte social y el twitter como un peloteo diario con las estrellas (aunque no le den bola). Para es tipo de padre, una marca novedosa y con brillo propio será lo indicado, porque es la que se lucirá en algunas temporadas. Por ejemplo el delicado y carnosos Manos Negras Atrevida Malbec (2010, $114.-)
Padre cool. La diferencia entre un padre cool y uno fashioneta, es que sólo en el primer término la pertenencia es verdadera. No hace de cool, lo es y listo. El tipo elige una marca de ropa porque lo define –hoy, por ejemplo, Penguin-, escucha nü jazz en el blanco living de su casa, en cuyas estanterías hay libros objeto y juguetes antiguos de latón y madera. Para este padre auténticamente cool, un vino que propone una versión muy cool del mercado: Escorihuela Gascón Gran Reserva Malbec (2009,$168.-)
Padre hipster. En las nuevas tribus urbanas, el hipster es la evolución del hippie en lo material, pero no así en el grueso del ideario de libertad y autoconciencia. Un padre así puede prescindir de la tecnología y desprecia –solo en parte- las redes sociales. Conoce los rincones de la ciudades, en los que hay un jardín para almorzar y usa zapatos tipo zapatillas y remeras de lino. La barba algo desprolija es el signo. Para él, un vino hipster como República del Malbec (2011, $374.-) con el destello justo entre el sabor cosmopolita y el tono local.
Padre cocinero. Hay un tipo de padre que le gusta comer. Pero no sólo porque hay que llenarse. Por el contrario, es una persona que encuentra en la comida su momento de esparcimiento. Visita los mercados los sábados por la mañana, conoce al pescadero por su nombre –para que le venda la mejor pieza- y conversa con el verdulero para que le traiga zapallo kabutiá del que hablan los chefs de la tele. Este tipo de padre ofrece una buena comida a sus hijos, siempre. Sorprendelo con un tinto nuevo como Cafayate Cabernet Sauvignon (2011, $59.-).
Padre techie. Ya lo dijo Marshall Mcluhan: “el medio es el mensaje”. Y este tipo de padre comprende que en la tecnología hay un nuevo mundo, independientemente de cuál sea su uso. Así, compra el último Smartphone de sistema Android –no quiere ser un preso de Apple-, tiene aplicaciones para tomar taxis, controla la alarma de su casa desde el teléfono y nunca sale a caminar sin sus auriculares ni su Kindle, y para el mundial pasado ya tenía Full HD en su Smart TV conectado con wifi. Para un padre así, nada más alegórico que HD Malbec (2012, $120.-), un tinto cuya textura pixelada y sabor trendy definen el futuro a su manera.
Padre deportista. Los hombres nos definimos por el hobby que practicamos. Para una inmensa mayoría los deportes ocupan el resto de su vida fuera del trabajo y la familia. En la semana, futsal con los amigos, el sábado tenis con el compañero de oficina y los domingos el apertura o clausura desde el living, mientras el resto de la semana lee Olé, juega al Gran DT o madruga para ver el abierto de Sydney. Para es tipo de padre hay un tipo de vino: Leo Malbec (2012, $89.-) inspirado en la figura de Messi y con una clara pelota en la etiqueta.
Padre vintage. Hay un tipo de padre así. Que admira la gracia elemental del Peugeot 404, babea frente a una Estanciera y que ni bien pudo se compró una vieja heladera Siam para el quincho. Su máximo sueño es conseguir un wincofón que ande y pasar los vinilos que heredó de un tío melómano. Para un padre así, no hay nada mejor que un vino que, de tan clásico, hoy es retro: Montchenot (2003,$131.-) un chiche de tinto, como sus admirados objetos de antaño.
Padre artista. Lo fue mucho antes de ser padre. Conserva las carpetas de dibujo, cuadernos de bocetos y sobre todo, los lápices de colores y pinturas que, aunque secas, representan el tesoro de su vida. Cuando tiene un rato libre, el tipo se sienta con el bastidor delante y se lanza a reproducir jarrones o a cruzar colores buscando ese no sé qué que lo cautiva desde hace años. El truco con un padre así está en la pasión con la que se empeña. Y para él, nada mejor que un tinto que describe mejor que ningún otro ese ciclo con la creación: la edición especial de  Ciclos Ícono (2011, $165.-) de Carlos Páez Vilaró.
Padre bricolaje: para muchos una bendición, para otros un pesado sin remedio. Cierto es que un padre así es como una Victorinox en el hogar. ¿Se pinchó el desagüe de la pileta en la cocina? Lo arregla. ¿Hay que instalar el aire acondicionado? Lo instala aunque le tome la tarde. ¿Hay que pintar el living? Lija y le da dos manos. Incluso combate con celo la invasión de trips, cochinillas y pulgones en el jazmín y los rosales, asumiéndolo como una lucha personal. Para un padre así, nada mejor que un guiño alegórico: Altos Las Hormigas Clásico Malbec (2012, $112.-).

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