Receta de cerdo

Receta ideal para lucirte en una cena de parejas

Recibir en casa a una pareja amiga y cocinarles amerita un plato especial. Este pechito de cerdo al horno es un plan perfecto para quedar bien. Y beber ricos vinos.

Gastronomía

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La invitación parece ingenua: “vengan a cenar esta noche, cocinamos algo”. Basta enunciarla para sentir que uno quedó frente a un tribunal de colegas. Llegarán, comerán lo que sea que uno pudo preparar, y al cabo se irán felices de haberse despachado con todo a gusto. El problema está precisamente en el final de la oración: ¿a gusto? ¿Qué preparar? ¿Con qué plato lucirse si, a lo sumo, uno tiene cancha para que no se pasen los ñoquis?

Ahí es cuando esta receta resultará perfecta. Es difícil que salga mal y tiene un costado creativo que sumará puntos frente al tribunal. Tantos, que la próxima vez, cuando toque ser visita, habrá terreno ganado para caer con una simple botella de vino en plan jurado internacional del Bocuse D’Or.

Qué necesitás                                                                                                     Pechito de cerdo con manta 1,5 kilo
1 diente de ajo
1 cucharadita de ají molido
jengibre fresco
1 cucharadita de coriandro
1 cucharada de miel
1 copa de vino blanco
Para la guarnición:
4 batatas grandes
Romero fresco
Aceite de oliva
Pimienta a gusto

Preparación
El primer paso es hacer la marinada. El menjunje es sencillo: en un bowl poné el vino, diluí la miel en él y sumale el equivalente a medio dedo pulgar de jengibre rallado, el diente de ajo picado fino, el ají y el coriandro medio molido (dejarlo así asegura que habrá trocitos que al morder llenarán la boca de perfume). Cuando el ungüento está homogéneo, en una fuente honda se coloca el cerdo con sal y se lo marina una media hora entre ambas caras. Luego se lo tapa con aluminio y se pone al horno fuerte media hora. Cumplido el tiempo, quitar el alumino y se esperan unos 15 minutos más a que se le forme la costra gratinada. Si el horno tiene grill, terminarlo ahí, para que el azúcar de la miel se caramelice.

Entretanto, cortar las batatas en láminas delgadas, colocarlas en otra fuente con abundante oliva extra virgen, y rociarlas con sal entrefina y un ramillete de romero para saborizar. Luego, al horno. Estarán listas cuando se empiecen a poner crocantes. Más las dejás, más crocantes estarán. Pero ojo: se pueden endurecer mucho y ponerse incomibles.

Emplatá el cerdo cortado con las batatas apiladas, rociá con oliva y romero fresco. Verás que el dulzor crocante de las batatas le va de maravilla al cerdo agridulce. Si querés darte un gusto, además, probá con estos vinos, que multiplicarán el sabor del plato.

Autor

  • Emiliano Rodríguez Egaña

    Es el mejor cocinero del mundo para los que tenemos el gusto de sentarnos a su mesa. Capaz de cruzar la ciudad por unas ostras o de sudar la gota gorda frente a un caldero durante horas, para el resto de los mortales es un estratega de la comunicación digital, el marketing de contenidos y otros tantos menesteres. Trabaja desde hace más de 18 años en medios digitales. Es el responsable de que no fallen los códigos de Vinómanos (plataforma que fundó en 2013), donde también escribe sobre su pasiones como la cocina, las bebidas, los viajes y la sobremesa.

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