El libro de Walter Bressia: presentación en Buenos Aires

El vino que Walter Bressia guardó 25 años para contarlo en un libro

El enólogo presentó Bressia Casa de Vinos, editado por Catapulta. La obra recorre 25 años de una bodega familiar en Agrelo y cuenta, entre otras historias, el origen de un vino que nadie esperaba que funcionara

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Cuatro barricas de Merlot quedaron olvidadas en la cava de Bressia Casa de Vinos durante años, mucho más de lo que la teoría de crianza recomendaba. Cuando alguien finalmente las abrió, encontró un vino que no debía existir según las reglas del oficio: así nació Del Alma, una de las etiquetas que hoy cuenta el libro que Walter Bressia acaba de presentar.

Se llama Bressia Casa de Vinos, lo edita Catapulta y es el primer libro que firma el enólogo. La presentación se hizo en el Invernadero Bar, dentro del edificio de la Biblioteca Nacional, un lugar elegido por su vínculo con los libros y la memoria, que es el terreno en el que se mueve la obra. Su publicación coincide con los 25 años de la bodega que Bressia fundó en 2001, en Agrelo, Luján de Cuyo.

Bressia Casa de Vinos: una bodega familiar con 25 años

Bressia Casa de Vinos nació en 2001, cuando Walter Bressia decidió tener su propia bodega después de años de trabajo como enólogo para otras casas. Tiene viñedos propios en la Finca Marita Teresa, en Agrelo, y proyectos en el Valle de Uco y en la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy. Sus vinos recibieron puntajes de críticos como Tim Atkin y James Suckling. El portfolio incluye etiquetas como Profundo, Conjuro, Lágrima Canela, Última Hoja y las líneas WB Grand Blanc y Grand Rouge.

Qué cuenta el libro

Los textos son de Rossana Acquasanta y las fotografías de Federico García. Bressia firma como autor, pero el relato es coral: la familia ocupa el centro.

El recorrido arranca antes de la bodega. Están los primeros años, el vínculo temprano con el vino y la decisión de dejar Medicina para seguir con la enología. Después, los años de formación profesional y la creación de la casa propia, en 2001.

Hay una parte técnica. El libro pasa por la transformación del mosto, la crianza, el papel del roble, la importancia del agua y las características de distintos territorios y variedades del mundo. También hay un capítulo dedicado a etiquetas, maridajes y expresiones de la cultura vitivinícola.

Y hay una parte que se corre del manual. Bach y Vivaldi aparecen junto a los ciclos de la vid; los rituales antiguos del vino, junto a la vendimia actual. La tierra, el agua, el sol y la madera funcionan como ejes de una actividad en la que el tiempo manda.

Entre las historias que se cuentan está el origen de Del Alma: cuatro barricas de Merlot que quedaron años en la cava y que, al abrirse, mostraron un potencial que contradecía lo que se esperaba de esa crianza.

La expresión que da nombre al libro resume la idea de fondo. «Casa de Vinos» no describe solamente una estructura productiva, sino un espacio de pertenencia y de transmisión entre generaciones. Su esposa, Marita, y sus hijos son parte del proyecto desde el inicio.

«Me estaba acordando cuando empezamos con Walter, que él habló con los chicos para comenzar con la bodega, y decidimos emprender este camino en familia. Y lo más bonito fue que todos nos dijeron que sí. Fuimos haciendo distintas cosas, siempre juntos. Eso fue lo más lindo», dijo Bressia durante la presentación.

Cuatro vinos, cuatro pasos

La presentación se completó con un menú por pasos armado alrededor de cuatro etiquetas de la casa.

Abrió Bressia Royale, con una pakora de espinaca con labneh y sweet chilli. Siguió Lágrima Canela, con arancini de Parmigiano Reggiano y lactonesa de albahaca. El tercer paso fue Profundo, con linguini en passata, alcaparras, hojas de albahaca y stracciatella. Cerró Sylvestra Extrasecco, con una torta de naranja, crema batida, gajos de naranja a vivo y almendras fileteadas.

Cada vino funcionó como marca temporal dentro de la historia de la bodega: una búsqueda distinta, un momento distinto.

Sobre el sentido de publicar, Bressia fue directo: «Hoy este libro deja de ser mío para compartirlo entre ustedes. Después de tantos años, entendí que había historias que no podían quedarse solamente en mi memoria». El libro cuesta $65.000, según el precio informado por la bodega en agosto de este año. Por ahora se consigue solamente en la sede de Agrelo, Cochabamba 7725, Luján de Cuyo, donde se puede visitar de lunes a sábado, de 10 a 17. La editorial prevé distribuirlo próximamente en librerías de todo el país.

Walter Bressia resume el libro con una frase que funciona como cierre de la presentación: «Dicen que un libro tiene un solo autor. Este fue escrito por una historia compartida». Con esas palabras remite otra vez a la idea que atraviesa la obra: 25 años de trabajo y de vínculos familiares puestos, esta vez, en un texto.

Autor

  • Emiliano Rodríguez Egaña

    Es el mejor cocinero del mundo para los que tenemos el gusto de sentarnos a su mesa. Capaz de cruzar la ciudad por unas ostras o de sudar la gota gorda frente a un caldero durante horas, para el resto de los mortales es un estratega de la comunicación digital, el marketing de contenidos y otros tantos menesteres. Trabaja desde hace más de 18 años en medios digitales. Es el responsable de que no fallen los códigos de Vinómanos (plataforma que fundó en 2013), donde también escribe sobre su pasiones como la cocina, las bebidas, los viajes y la sobremesa.

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