A finales de enero la vendimia ya está en marcha. Desde el norte de Argentina hasta el sur de Mendoza, la cosecha de las uvas está ya en proceso. Es poco volumen, en comparación al grueso que llega a mediados de febrero, pero una cantidad suficiente como para marcar el inicio de la temporada.
Mientras en Mendoza la vendimia comienza con el ritmo calmo del verano —calor sostenido, observación paciente y trabajo cotidiano en el viñedo—, a miles de kilómetros el escenario era bien distinto.
En Nueva York, en medio de una de las tormentas invernales más intensas del año, Alberto Arizu padre e hijo recibían el reconocimiento de Wine Enthusiast como Mejor Bodega del Nuevo Mundo. Así, dos climas contrapuestos enmarcan el inicio de la cosecha 2026 para Luigi Bosca.
Salvo lugares muy calurosos de San Juan o La Rioja, lo que se cosecha hoy mayoritariamente es de base espumosa. Es decir, uvas blancas con destino a burbujas. Más allá del destino de estas uvas, el inicio de la vendimia es importante porque permite calibrar las expectativas respecto de la marcha climática del año.
“Iniciando una buena vendimia”
Pablo Cúneo, director de enología de Luigi Bosca, lo pone blanco sobre negro. “El ciclo 2026 arrancó con una primavera con algunos episodios de heladas en las zonas más altas de Uco, principalmente en San Pablo y Gualtallary, aunque también pegó fuerte en Pedernal, San Juan. Fuera de ello, no hubo fenómenos muy fuertes de heladas en el resto de las zonas de Mendoza, con lo que vemos estamos iniciando una buena vendimia”.
Las heladas, a diferencia de otros eventos climáticos, se ven sobre todo en el rinde final de la vendimia. Un poco porque afectan invisiblemente brotación y yemas, y otro poco porque la planta que sufrió frío tiende a producir menos, los daños se terminan de ponderar en el ingreso a la bodega.
“Veremos en la báscula”, relativiza Cúneo. “Hasta ahora coinciden bien las estimaciones con lo que venimos cosechando”, dice.
La añada 2026, por el momento, se presenta normal. “La temporada de primavera fue benévola, nos permitió formar bien el follaje bastante temprano y eso es perfecto para lograr una buena madurez. Las plantas -afirma- tienen material para hacer fotosíntesis y eso equilibra el proceso. Lo que vemos hasta ahora es que la calidad es muy buena”.
El hasta ahora es un rasgo propio de quien lleva muchos años cosechando. Si se tiene en cuenta que Luigi Bosca es una compañía con 125 vendimias a cuestas, lo que está claro para el equipo técnico es que las cosas pueden cambiar en febrero.
Calidad garantizada
Los datos de Contingencia Climática Mendoza hasta ahora no arrojan problemas de botrytis u oídio, con salvedad de la Rioja, donde las condiciones parecen ir en una dirección más compleja. Nada de eso se observa en Mendoza.
“Nosotros partimos a cosechar el 19 de enero con Finca El Paraíso en Maipú, Chardonnay para base espumante, con un alcohol potencial de 10 a 11 grados. Eso es perfecto, con linda expresión frutada, además”, explica Cúneo.
Y sentencia: “La sanidad es fantástica para estas uvas, pero si la humedad persiste las próximas dos semanas, las blancas destinadas a vinos tranquilos reclaman estar atentos”.
Con todo, la marcha de la cosecha viene cumpliendo sus fechas establecidas. Si a finales de diciembre parecía que podría venir un poco retrasada, la madurez alcanzó la velocidad normal y la temporada 2026 se empareja con las vendimias más recientes en cuanto a las fechas.
“Con respecto a las tintas vemos un gran año. No vimos corrimiento en Malbec –así se llama a la fallas del cuaje en las flores de la vid, que repercute en racimos desparejos– ya que no hubo vientos o lluvias en la primavera. Con el envero ya avanzado, las uvas tintas perfilan muy bien”, dice el técnico.
Todo parece indicar que la añada 2026, al menos en materia cualitativa, viene sobre ruedas. Y si bien falta mucho para jugar en materia de cosecha –los dos largos meses de febrero y marzo, principalmente–, la experiencia acumulada por Luigi Bosca permite entusiasmarse.