Basta llegar a la gran casona chorizo, ahora reciclada con paredes blancas y puertas azules que evocan a los pueblos del sur de España y a Grecia, para entrar rápido en el mood mediterráneo.
Recibe una fuente con caracola y un bar, cuya carta diseñó el prestigioso bartender Lucas Dávalos. Ya en el salón principal, impacta una lámpara prominente que cuelga del techo: es un mero gigante diseñado por Matías Trench.
Se trata de una estructura con forma de pescado (un auténtico mero) recubierta con más de 3000 escamas hechas a mano en polipropileno entelado. ¿Alguien dijo Instagram? Claro, la foto es aquí.
Mesas blancas, almohadones azules, nichos en las paredes de piedra blanca con objetos marinos: caracoles, estrellas de mar, piedras.Cada detalle fue pensado con atención. Para la decoración se trajeron corales de Capri, toda la vajilla es española y respetan los colores y la morfología marina.
La barra curva de bar propone comer allí mismo o tomar unos cócteles antes o después de la comida. Y un deck “al fresco” en la vereda para veinte comensales es ideal para nochecitas cálidas.
Mero, un viaje al mar sabroso
Ya en la mesa y cóctel en mano, llega la hora del chef Gonzalo “El Vasco” Bazterrica, un cocinero con vasta experiencia: se formó en el colegio El Gato Dumas, trabajó en Algodón Mansión con Antonio Soriano, viajó a Francia, a Londres y a NY.
En La Gran Manzana trabajó durante varios años en restaurantes con estrella Michelin y también tuvo su propio restaurante a puertas cerradas, entre otros hitos laborales.
Ahora, al mando de los fuegos de Mero, vuelve a las raíces de esta cocina de producto que siempre está vigente: “Solo trabajamos con pesca de anzuelo y con el producto que arribe más fresco desde Mar del Plata y la Patagonia Atlántica”, cuenta.
Los productos emblemáticos de la cocina del Mediterráneo son centrales en esta carta: aceite de oliva, tomates, limones, pesca fresca, especias y vegetales que el chef trata con respeto y cariño (aplicando técnicas francesas y de toda la vida, como la fermentación o los encurtidos).
En el menú hay platos que se pueden pedir como entradas pequeñas o como principales. Es decir, se puede disfrutar de un genuino “mezze” para dos y para cuatro personas con una variedad de platitos para compartir (hay combos ya armados).
A la pesca
Sin dudas, el pescado y los frutos de mar fresquísimos son los reyes de la carta. Se destacan el crudo de pesca de anzuelo del día, con jalapeños, alcaparrones y emulsión de limón; los langostinos al ajillo de la Patagonia, y carpaccio de pulpo que llega con emulsión de tomate confitado y albahaca: rabas y chipirones (entre las entradas).
Entre los principales, la pesca a las brasas es para compartir y viene con hinojos y zanahorias a la naranja (un golazo, excelente el punto de cocción del pescado). Y también hay tagliatelle frutti di mare y risotto de tomates con langostinos o pulpo a la chapa con papas confitadas (exquisito).
Pero el Mediterráneo ofrece otras delicias, como los platos a base de cordero (tajine de cordero estofado con cous cous; koftas de cordero) o -para quien prefiere carne vacuna- el tomahawk a las brasas madurado que viene con papas y salsa bearnesa. No falta la clásica ensalada griega, con queso feta marinado.
De beber
Hay una cuidada carta de vinos curada por el sommelier Alejandro Torres (organizados por tintos con cuerpo, ligeros, blancos, rosados, naranjos y claretes; espumantes y champagne francés).
Se destacan los tragos de Lucas López Dávalos, como se dijo: “Durante tres meses investigamos y probamos insumos y recetas. Usamos técnicas variadas como clarificados, espumas y carbonatación para exponer aromas y sabores, generando cocktails únicos”.
Y agregó: “La cristalería está super cuidada. Tenemos una selección de RIEDEL, cerámicas, gres y hasta diseñamos una vajilla que se imprime en 3D emulando erizos y conchillas de mar”.
Algunos de los cócteles “son el Martini del mar, una reversión del dry martini con vodka infusionado con aceite de oliva, vermut y solución salina que se sirve en las rocas y se termina con una hoja de alcaparras en salmuera, y el Mero, con una base de vodka de flores, jarabe de maracuyá, lima y aroma de coco”.
Los postres
Limón helado caserísimo, el postre que la rompe. Hay tiramisú de pistacho y mousse de chocolate amargo. Muy rico todo.
Mero pertenece al Grupo Blá (los mismos emprendedores de Invernadero, Arriba, Áfrika y Spritzza).
GPS. Mero República Arabe Siria 3285, Palermo Chico, CABA.