Las reglas nuevamente fueron simples: concentrarnos en los kétchups que se encuentren tanto en supermercados como chinos, almacenes, tiendas de 24 hs. y chiringuitos de barrio, reunir no menos de 10 marcas (juntamos 11, así que hubo equipo) y entrarle a la degustación.
Nuestro equipo de cata, que reunió gente de ambos sexos y diversas edades, realizó la degustación a ciegas y puntuó cada muestra según cuatro criterios básicos: aspecto, aroma, textura y sabor. Se probaron las muestras tanto solas como –para quien lo considerara necesario- acompañadas de pan, galletitas y papas fritas.
¿Cuál es el mejor ketchup?
- TAHITI. Elaborada por Condimentos Argentinos SRL, es la de menor precio del lote y quizá esto último se refleje en el producto final. De color bordó muy oscuro y textura ligera (casi chirle) donde resalta la pulpa, la nariz es leve, con fugaces notas de concentrado de tomate… y no mucho más. En la boca se percibe muy líquida, con toques de caldo de verduras, poco dulce, quizá cebolla en demasía y una sensación general bastante floja que –quizá como compensación– dura poco. No está para competir en las grandes ligas.
Recomendada para: Casos de emergencia (cuesta imaginar una emergencia vinculada al kétchup, pero podría haberla) o en última instancia, combinada con otros ingredientes para aderezar una muy yanqui coleslaw.
- BENIDORM. La única que llega en un envase tipo pomo de plástico, blanco y opaco, se presenta con un color teja claro, muy sólida en su consistencia (no se cae al dar vuelta el plato) pero al mismo tiempo muy, muy leve en su aroma, apenas perceptible. En boca sucede lo mismo: toque ácido del vinagre, ligerísima sensación especiada con toques de canela y mostaza, tomate muy lejano y textura firme. De tan amable se vuelve zonza, por así decirlo, dejando un recuerdo liviano, fugaz y poco trascendente.
- LA PARMESANA. En su botella de plástico transparente, esta salsa se mueve casi sola, inquieta, corrediza y muy líquida, exhibiendo un tono rojo escarlata brillante, casi translúcido… ¿anuncia quizá un producto igual de ligero? No del todo: en nariz muestra matices de interés, además del tomate: notas especiadas, algún dejo de manzana verde; en boca, la salsa se percibe salada y ácida de entrada, dando paso luego a notas de tomate y una sensación agridulce perceptible. Con todo, es bastante aceptable y por momentos incluso parece que está para más pero la mata la timidez, como a Emanuel Ortega.
- LA CAMPAGNOLA. Ya desde su envase doy pack (la bolsita plástica vertical, vamos) y su llamativo diseño muestra que está en otra categoría (hay marcada diferencia con las tres anteriores) y se esfuerza por cumplir: a la vista muestra un rojo elegante, tirando a oscuro, con una consistencia pareja con leves vestigios de pulpa; en nariz hay más para investigar, con toques de mermelada, clavo de olor y otras especias, extracto de tomate, cebolla… Al probarla es pareja, suave, muestra una acidez equilibrada bastante agradable y repite las notas de la nariz, con retrogusto más prolongado. En suma, acá hay otras ambiciones y se notan.
- DIA. En general las marcas propias de cada cadena de supermercados acarrean un nosequé de prejuicio que -por fortuna- la cata a ciegas elimina. Aquí hay un rojo oscuro parejo, una textura uniforme, consistente, aroma a extracto de tomate, cierto toque cítrico (limón, quizá pomelo) y ligeras notas de vinagre que se repiten en boca con acidez marcada, aunque sin perder el efecto agridulce esperado; se desliza bien por la cavidad y deja un recuerdo muy agradable.
- DÁNICA. Seguimos a todo tren con este kétchup de tono bordó, de consistencia pareja, cremosa y muy firme (casi no pierde la forma); en nariz despliega no solo tomate sino ajo, jengibre y otros vegetales y especias, en un abanico interesante. ¿Y en boca? Cuesta moverla, hay que decirlo, aunque el sabor igualmente parejo lo compensa y redondea un producto agradable.
- HEINZ. Esta marca de fama universal y a esta altura un clásico del fast food, llega directo desde México (esto explica el precio: es una de las dos más caras del lote) y tiene elementos para dar pelea. Un rojo intenso, casi bermellón y con reflejos teja, con textura levemente corrediza y una nariz perceptible, con notas de apio, zanahoria, por supuesto tomate y alguna que otra especia como romero y quizá comino. En la boca hay ante todo equilibrio de acidez y de sabores, donde quizá la parte dulce sobresalga, dejando un largo y placentero recuerdo que no llega a deslumbrar, pero sí a convencer.
Recomendada para: Mezclar con salsa de soja, aceite de sésamo y un toquecito de vino blanco seco para aderezar una ensalada de hongos y tofu, o bien combinada con vinagre de vino, mostaza a la miel y polvo de curry para aderezar un delicado salmón grillado.
- HELLMANN’S. Otra marca clásica, seguramente más reconocida por su mayonesa, pero cuyo kétchup es un serio contendiente que terminó ubicándose entre los mejores. El aspecto muestra un rojo distinto al resto, casi sangre, como preanunciando un producto intenso; en nariz compiten las notas de tomate con otras de mermeladas y sobre todo de especias, donde asoma incluso el clavo de olor. En la boca se destacan su textura pareja, su equilibrada acidez, su sensación agridulce y un final prolongado y feliz.
- NATURA. La sorpresa de la cata a ciegas fue esta marca que superó a muchas con más fama y tradición, a base de armas sencillas quizá pero definitivamente placenteras y una gran relación precio-calidad. Aquí el rojo es claro, brillante, de consistencia más espesa que sólida y muy pareja. El extracto de tomate y el vinagre se combinan con un inesperado dejo ahumado en la nariz de forma agradable, mientras que en la boca pasa algo similar: la acidez se muestra equilibrada, la sensación agridulce ídem, hay un toque especiado, el efecto es convincente y el recuerdo, duradero. Es simple sin ser simplona, sabrosa sin ser pretenciosa. Da impresión de frescura en toda la experiencia.
- KANSAS. La más costosa del lote supo justificar el precio y quedó relegada al segundo puesto por estrechísimo margen, pero bien pudo haber sido la primera. Su botella de plástico ancha y transparente muestra un tono rojo teja con matices naranjas, el aroma remite a una salsa casera –casi un tuco, digamos– con tomate y distintas especias: orégano, comino, clavo… Todo da lugar a una consistencia cremosa, casi espesa en boca, donde aparece un toque aromático/picante, casi una mezcla de apio y pimienta que resulta de lo más agradable. La acidez está bien equilibrada, lo agridulce ídem y el efecto general es intenso: este kétchup impone su presencia y no toma prisioneros.
- LA CAMPAGNOLA HOT. El primer puesto fue para un kétchup que no solo cumple con todo lo que se espera de esta salsa –frescura, equilibrio en la acidez, sabor agridulce, textura intermedia– sino que le agrega un muy placentero toque picante. Picante, aclaremos, al gusto argentino promedio: quien espere acá la potencia de unos jalapeños o un pepperoncino dirá que esta salsa no está a la altura, pero (aunque suave) la parte “hot” aparece e inclina la balanza sin necesidad de ser dominante.
El color es un rojo sanguíneo que casi llega al bordó, la nariz muestra tomates con detalles de cebolla y ají verde, mientras que en la boca se aprecian no solamente el vinagre y el tomate sino dejos de ajo y especias, incluso cacao (¡!), en un mix agridulce que invita a paladear y a explorar. Si ya te gusta el kétchup, esta salsa te lleva al siguiente nivel: no tanto de intensidad, pero sí de sabor.
Listo, ya te contamos cuál es el mejor ketchup, ahora probalos vos!
AGRADECIMIENTO: A Virginia Moneta y Carolina y Fabián Pérez Fumega por la colaboración en esta nota