Vinilos, monedas, insectos… ¡Existen coleccionistas de lo que se te ocurra, mirá! Por supuesto, no faltan los que se fanatizan por las minibotellas. ¿Qué? ¿Esas botellitas que se llenan de polvo allá en el estante de más arriba que alguien te trajo de un viaje? Sí, ésas. 

La cosa es que la mayoría de las bebidas que ves en cualquier barra tienen su versión 50 ml en este mundo. Hay mini vodkas, mini camparis, mini whiskys, mini rons y tanto tanto más. Un sorbo, un chorrito, un poquito así listo para disfrutar en un santiamén. 

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El coleccionista argentino de minibotellas

Osvaldo Pacenza (alias Valdi) tiene 50 años y lleva unos 13 juntando mini botellas. Ahora, además, se sumaron sus hijos Agustín y Tomás a la locura de coleccionar miniaturas de bebidas. Tanto que tienen una cuenta de Instagram, @minibotellitas.rosario, en la que exhiben sus tesoros, intercambian información con otros fanáticos y la pasan bomba. 

“Todo comenzó con las minibotellas de Fernet Branca que venían con la botella grande. Traían una etiqueta muy antigua, poniendo de relieve la evolución de la marca. Las veía en el supermercado y empecé a comprarlas. Hoy en día tengo un poco más de mil. Tengo de todo: whisky, licores, vodka, gin, tequila, ron. Pero mi debilidad son las de whisky”, cuenta.

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Osvaldo Pacenza, alias Valdi, el coleccionista argentino de minibotellas con sus hijos Agustín y Tomás.

Pacenza cuenta que hoy se utilizan para realizar catas, porque permiten a quien no conoce la bebida tener la posibilidad de probarla sin abrir una botella grande. Todas tienen fecha de vencimiento, pero muchas, como el whisky o el vodka, bien cerradas se mantienen intactas por muchos años, por la graduación de alcohol. 

“¿Cuáles son las más raras que tengo? Un Arak Gantous & Abou Raad (Anís) del Líbano, muy difícil. Un Ouzo Cavana de Grecia, que tiene botellita de vidrio con forma de la isla de Santorini. Un licor frutal Umeshu Choya de Japón, que tiene forma de frasquito. Un whisky y un vermouth marca Henzi, de una destilería de Rosario que nació en 1912. Y obviamente, las legendarias botellitas de ginebra BOLS y LLAVE”, cuenta entusiasmado.

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La colección de @minibotellitas.rosario suma más de 1000 etiquetas entre las que hay perlitas y rarezas.

¿Qué es lo que cautiva de una minibotella? 

Acá tiramos teorías varias: es probable que el tamaño apele a la infancia, son casi de juguete. Otra posibilidad es que los coleccionistas de mini botellas aprecien -además de las bebidas- los detalles. Porque, claro está, la gracia está en la exactitud de la réplica. Las formas, las etiquetas, las bebidas, los colores, todo debe ser igual a su versión “normal”. Es entonces cuando sucede el encantamiento. La última teoría: porque sí. 

Los viajados tienen registro de las botellas en miniatura porque son o solían ser un clásico del avión. Y después, ya en el hotel, la fiesta de abrir el frigobar para ver qué había (y caerse de c… por los precios exorbitantes). ¡Pero qué linda sensación ver todas las botellitas de whisky, ron, vodka y más, bien ordenadas llenando la heladera junto con los chocolates!

Hoy son tesoros para miles de fans que las guardan en repisas, las venden en Mercado Libre, van a encuentros para hacer intercambios y luchan por tener las figuritas difíciles antes que nadie.

Historia de las minibotellas

Primero fue el whisky. Powers fue una de las destilerías pioneras de Dublín en embotellar su propio whisky allá por 1886, dicen los entendidos. Antes, el alcohol se vendía en barriles directo a los bares. Y se embotellaban en cada lugar (incluso después de “estirar” o diluir el contenido para que rinda). Pero la familia Power quería tener el poder completo, y entonces decidieron embotellar ellos mismos. Le clavaban una etiqueta dorada con una P robusta en la botella y así se vendía el whisky. 

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Hay coleccionistas de minibotellas en cada país del planeta. Cada bebida emblemática de un lugar tiene su versión 50 ml.

En 1889 necesitaban más espacio y fue ahí cuando se mudaron a una destilería más grande. Así nació la mini botellita, a la que bautizaron Baby Power. Venía con corcho y contenía 71 ml. Eran muy chiquitas para abrirlas con un sacacorchos tradicional, por lo que diseñaron un mini sacacorchos para disfrutarlas sin problemas. Todo eso sucedió mucho antes del boom del turismo, técnicamente unos 63 años antes del primer avión comercial y 85 años antes del primer minibar de hotel. 

¿Cuáles fueron los motivos para crear las minibotellas?

Hay distintas versiones sobre por qué los Power decidieron hacer botellitas. La que más circula es que sus cocheros, que transportaban a toda la flia por un Dublín congelado, necesitaban tomar algo que los mantuviera en pie durante los viajes en aquellos inviernos tremendos. Había petacas, claro, pero eso dice la historia. Otra versión dice que los Power querían que sus trabajadores probaran su whisky, que era uno de los más caros en ese momento. El formato peque lo volvió accesible para todes. 

Otra más: había que mostrar el producto para poder venderlo y nada mejor que ofrecer dosis mínimas del whisky tan preciado a los dueños de bares y restaurantes. 

No se sabe cuál es la historia real, pero sí hay certeza de que la mini botellita cambió el hábito de varios y del turismo. Por supuesto, después del whisky vinieron todas las otras bebidas.

 

 

Más atrás en el tiempo

Sin embargo, parece que las Baby Power no fueron las primeras. David Spaid, coleccionista y director de una revista llamada The Miniature Bottle Collector que se publicó de 1974 a 2005, dijo que mucho antes de las botellitas de vidrio ya había jarras de cerámica en miniatura. ¡Por qué no creer!

Es bastante lógico que así sea, porque la producción de botellas de vidrio industrial es una cosa relativamente nueva: arrancó a mediados del siglo XIX.

Locos por las botellitas

Es fácil identificar sitios y perfiles de coleccionistas en todo el mundo cuando se busca en la web. Está la página https://www.minibottlelibrary.com/mbl/index.html que clasifica las botellitas por orden alfabético, enumera todos los fabricantes, aporta fotos de cada una, las cruza por países o tipos e incluso por forma (¡porque hay botellitas que tienen formas! Cabezas de osos, toros, jarrones, bla). Las que no pueden categorizar quedan incluidas en la solapa “Desconocido”. 

Por supuesto, hay muchas más, pero en general son coleccionistas que se vanaglorian de sus estanterías de piso a techo repletas de botellitas de todo tipo y color.

En Facebook existe la Asociación de coleccionistas de mini botellas de la Argentina y si bien fueron convocados a participar de esta nota, nunca respondieron. ¡Los esperamos en los comentarios!

Del avión al minibar y a la colección

Con el tiempo y la evolución del turismo, las aerolíneas descubrieron el enorme beneficio de servir minibotellas en vuelo: fáciles de guardar, difíciles de derramar, cantidad controlada de alcohol para que nadie se zarpe. Y es bastante probable que los primeros coleccionistas hayan sido justamente aquellos viajeros que se las llevaban en los bolsillos. 

Los primeros minibares de hotel son cosa de la década de 1960 y las botellitas se convirtieron en un servicio ideal para aquellos con insomnio o con fiaca para bajar en pijama al bar de la esquina. Y así hoy son un ícono de aquellos años. 

Tips para comenzar tu colección de minibotellas

Por experiencia, Osvaldo Pacenza aconseja comprar las mini botellas que están bien cerradas. “Es raro que haya copias falsas, te darías cuenta enseguida. Con respecto a las adulteraciones, hay casos en los que conseguís botellitas muy antiguas que estaban mal cerradas y el producto se evaporó. Por Mercado libre se ofrecen bastante, nosotros no compramos mucho por ahí, porque te piden cualquier cosa, somos de recorrer mucho las casas de antigüedades, vinerías y sobre todo cuando uno viaja o algún amigo vuelve, siempre recibimos regalos o les indicamos cuáles queremos”.

 


A vuelo de pájaro, hay mini botellitas en Mercado Libre para todos los gustos: solas, en lote, antiguas, nuevas, de vidrio, de plástico. Éstas últimas, tienen menos valor para los coleccionistas, que, como se dijo, buscan la réplica exacta. Solo para poner ejemplos: un combo de 10 minis de whisky, gin, licor y vodka, cuesta unos $3499 y un whisky Jack Daniels Bourbon mini, vale $650. Los precios, parece, son a gusto y piacere de la demanda.

Las que más cotizan depende mucho de la bebida o la marca, más que de la antigüedad. “Por lo general valen más las actuales importadas. El valor es muy relativo ya que existen muchas bebidas y muchas marcas. Ejemplo, un whisky Chivas Regal Royal Salute 21 años en sus tres colores vale 100 euros en España (unos $11.000, a la cotización del cierre de esta nota). Tené en cuenta que, en Mercado Libre, la versión regular de la botella roza los $36000.

Ya sabés, el reino de las bebidas tamaño oompa loompas te espera. Mini brindis para todes.