Crecimos convencidos de que eran parientes cercanos de la birra, porque viven pegados a ella. Pero no: el maní pertenece a la familia de los porotos y las lentejas. Son legumbres, no frutos secos, y pese a su tamaño esconden un montón de datos. Te revelamos casi todos en esta nota y queremos que la aproveches tanto que no tires ni la cáscara.

Los cacahuates (así se los llama en mexicano, y se pronuncia con tono de telenovela de Verónica Castro) son altamente peligrosos. Uno los come distraídamente mientras responde mensajes en su celular, sin pensar en su alto poder calórico: apenas 100 g tienen casi 600 calorías, algo así como el equivalente a 6 bananas. Tratá de no zafarte con el copetín de mayas y aztecas.

Los especialistas (en snacks, si los hubiera) ponderan las cualidades del maní, que no son pocas: prevención del cáncer, del envejecimiento precoz y de las enfermedades cardiovasculares. Son dadores de salud muscular, son fuente de energía y hasta son mejoradores del humor, parece. Puede ser cierto: no es común ver gente llorando mientras picotea maníes. De yapa, bajan el colesterol.

todo sobre el maníEncuentros cercanos de cualquier tipo

¿Cuáles son las variedades maniseras que ofrece el mercado?

El cervecero es el hegemónico. Es ese que siempre está junto a la pinta en todo bar, pelado y salado. No lo decimos por el precio: muchas veces viene gratis.

En contraposición tenemos al maní crudo, que es sanísimo, casi vegano. Se ofrece sin la cáscara y sin la piel rojiza que lo recubre. Es aquel que, de un tiempo a esta parte, se vende en los mercaditos chinos junto a almendras, nueces y pasas, para reemplazar, sin éxito probado aún, a las medialunas.

Resulta inevitable mencionar al maní con chocolate. Es el de cine por excelencia, el kiosquero, el que de chicos comprábamos en esas cajitas de cartón que debíamos abrir con un serrucho, y que devorábamos en segundos, porque el maní con chocolate nunca se raciona: se empieza y se termina en los títulos de la peli.

maní saladoEsta variedad también es una fija en las fiestas de fin de año, y testigo de nuestros reencuentros con familiares que no vemos desde 365 días atrás.

Los nutricionistas suelen sugerir el maní tostado, o sea sin piel y sin sal, pero bronceado con un golpe de horno de 10 minutos, porque de esa forma “potencia” sus cualidades. Si tu médico te dijo que tenés el colesterol descontrolado a niveles Pity Álvarez, este es tu maní.

Pero claro, también está la especialidad golosa de la casa: el maní dulce, más conocido como garrapiñada, que se come todo pegoteado con azúcar tostada, y que compramos en esos puestitos callejeros de sospechosos parámetros de higiene, pero muy pintorescos y aromáticos entre otoño y primavera.

Si nos ponemos étnicos, tenemos el maní japonés, agrandado como poroto en agua y más redondo que los demás. Efectivamente responde a la inspiración de un nipón, quien dispuso alrededor una gruesa capa de harina de trigo con un poco de salsa de soja. El resultado es un maní bipolar: el sabor suele ser ligeramente dulce y salado a la vez. Crazy.

Sin irnos tan lejos, tenemos el maní con tonada: el cordobés. Es el maní masivo porque el 90% de la producción manicera nacional corresponde a esa provincia. Y no es poco: Argentina es el tercer exportador mundial. En 2013 se vendieron al exterior 460.000 toneladas y para este año se proyecta una superficie sembrada de 340.000 hectáreas en todo el país, más o menos 17 veces el espacio que ocupa la ciudad de Buenos Aires.

todo sobre el maní¿Y cómo es nuestro propio producto?

La Cámara Argentina del Maní habla como si catara vino de “un marcado sabor tostado, con una suave reminiscencia dulce dada gracias al importante contenido en sacarosa”. No, no dice nada de comerlo con Fernet.

Finalmente tenemos el maní naturista, ese que nos llega a las manos como vino al mundo: con cáscara y recubierto de la piel rojiza. De más está mencionar la gimnasia que hacemos con los dedos para romper un envoltorio que, atenti al dato, ¡se recicla en muebles y hasta energía!

En efecto, también en Córdoba la cáscara es usada para confeccionar paneles símil madera, revestimientos, cielorrasos, pisos y hasta muebles. Y en la localidad de Ticino (2188 habitantes) sirvió para generar energía eléctrica, el Día del Padre del año pasado, cuando hubo un gigantesco apagón. Electricidad mediante un sistema de biomasa, alimentado a cáscara de maní.

Y vos que pensabas que el maní era pura espuma.

Christian Camblor
Nació en Bahía Blanca, pero desde chico vive en Buenos Aires. Es periodista desde comienzos de los 90 (prohibido hacer cuentas) luego de haberse recibido de licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA) y egresar del Taller Escuela Agencia (TEA). Escribe guiones de humor yhace stand up. "Me gusta Facebook, porque soy vintage –dice– pero estoy aprendiendo a hacer vivos en Instagram".