El nuestro es un país del vino. Pero también lo es del queso. Y así como en los últimos años los vinos crecieron en oferta y sabor, los quesos hicieron lo suyo: productores pequeños de la pampa húmeda que empezaron a elaborar recetas diferenciadas que hoy se encuentran en la góndola sin mucho esfuerzo.

Ahora, la clásica tabla de quesos para acompañar unos vinos es bastante más compleja. De modo que hay que apuntar bien a la hora de los maridajes, sobre todo si lo que se busca es descubrir nuevos sabores y vivir una linda experiencia gastronómica. Y ya que vamos a innovar en materia de quesos, lo mejor es ir a vinos seguros, modernos y deliciosos para garantías de sabor distinguido a la combinación. En eso, los varietales de La Linda son perfectos: desde Chardonnay Unoak al Malbec y Cabernet Sauvignon.

Ricos queso de cabra.

Los buenos quesos de cabra son sabrosos y perfumados, lejos de la pungencia que se les pondera. En ese sentido un buen ejemplo es crottin que, cuando está maduro, ofrece un corazón fundente como de crema, mientras que la corteza es frisable y se desarma como en grumos. Una verdadera delicia sólo superada por un pyramid en las mismas condiciones. Para quesos así, donde la textura y los sabores intensos y definidos son el ABC, no hay nada mejor que un blanco refrescante, con fruta blanca y acidez definida, como sucede con La Linda Chardonnay Unoaked 2018. En ese sentido, el cuerpo medio y la chispa de este blanco serán el contrapeso perfecto para quesos de cabra maduros. ¿Cómo saber si los quesos estarán en su punto? Sencillo, se presiona el centro del queso y si cede a la presión, están listo.

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Quesos especiales de otras razas.

En la góndola local crecen algunos estilos de quesos que llaman la atención por su texturas contrapuestas. Por un lado, por ejemplo, está la muy italiana burrata, una suerte de queso crema elaborado de leche de vaca que viene encerrado en una bolsa de mozzarella. Cortarlo es derramar la stracciatella, como se conoce a la masa interior; con aceite de oliva y rúcula es una revelación de sabores cremosos. El otro queso, que está en la antípoda en estructura e intensidad, es el halloumi: de origen chipriota que combina leche de cabra y oveja y que si tiene una particularidad es que no se derrite al contacto directo con el fuego. Perfecto para pinchos a las brasas o para sellarlo en la plancha y servirlo tibio, al igual que la burrata el halloumi marida de maravilla con tintos ligeros y de rica aromática frutal , como La Linda Malbec 2017. Una linda manera de darse un gusto en casa.

Quesos duros hay muchos.

Pero si algo ofrece nuestro país son hormas de quesos de leche de vaca elaborados con largos procesos de madurez que, en algunas marcas, trepan hasta los 36 meses para las hormas grandes. Así, es dable hoy comprar un queso tipo grana, con cristales de lactato formado en su interior, de forma que al llevarlos a la boca tiene chispas salobres muy delicadas. Algunos de esos quesos, incluso, se elaboran con leche cruda, una verdadera rareza en nuestro medio, donde toda la leche se pasteuriza. Perfecto para quesos así es el Cabernet Sauvignon bien elaborado, como resulta La Linda Cabernet Sauvignon 2017. ¿La razón? El Cabernet siempre ofrece un paladar ligeramente tánico que al queso maduro y ligeramente picante le ofrece buen contraste: no sólo por los aromas entre herbales y frutados del vino, sino y sobre todo debido a su rica boca, con buen cuerpo y profundidad de sabores. Así es La Linda Cabernet Sauvignon 2017, elaborado con uvas de la primera zona.

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¿Y ahora, qué otro quesos nos recomendás probar?