Una de las preguntas que más salen en esta época, al menos entre las que se les formulan a catadores y expertos en vino, es: ¿qué compro entre los espumosos argentinos para las fiestas? Es una pregunta lícita, claro, aunque poco engañosa, porque reclama matices:

¿Por cuánta planta? ¿Para qué tipo de celebración? ¿Para qué tipo de mesa?

Con esas preguntas en la boca, decidimos probar la mayor cantidad de burbujas que se pudiera hacer de un tirón. Como ya habíamos hecho en el #InformeMalbec en abril de este año, escribimos a casi todas las bodegas de Argentina –la que no está, es porque no tenemos contacto o porque no envió sus muestras– y les pedimos que, con un máximo de 5 etiquetas por casa, nos remitieran las botellas antes del 25 de noviembre.

Catalogamos el material y armamos diez sesiones de cata para 235 botellas, cosa de tener tiempo para dedicarle a cada vino.

Las catas las hicimos a ciegas en vinoteca SOIL, como da buena cuenta el video que posteamos más abajo, y entre las muchas charlas que tenemos al catar, sobre el gusto de los vinos o sus estilos, extraemos a continuación, un par que creemos aportan a la categoría, tanto para el consumidor como para las bodegas.

Burbujas parejas.

La realidad final, al cabo de la cata, es que los espumosos argentinos son una categoría del carajo. Son muy, pero muy raros los defectos y el desbalance o los paladares incómodos resultan infrecuentes. Sólo un puñadito de vinos fueron castigados en la cata por no cuajar. Eso no nos pasa con otras categorías de vinos tranquilos, que son más dispersas. Y ahí nos preguntamos si el efecto del façon, es decir, que son pocas bodegas las que elaboran las burbujas de casi todos las marcas, no está la clave para la paridad de la categoría. Sin respuesta plausible, dejamos la hipótesis para desarrollarla en el futuro.

Extra Brut:

Es una categoría tan amplia que entran vinos jóvenes y muy frutales junto con  vinos muy evolucionado y terciarios. Y si bien es la más consumida del país, con 7 de cada 10 botellas, también es la más difusa y la que resulta más compleja de explicar. Probamos espumosos rosados que no dicen que lo son, espumosos de carácter levadural y terciario que no dicen champenoise o charmat lungo, y algunos espumosos que son francamente dulces y otros secos, todos bajo el nombre de Extra Brut.

En eso, la legislación argentina, que fija topes y no rangos suma a la confusión. Es decir: un Extra Brut es “menos de 11 gramos de azúcar por litro”, lo que implica que si el estilo de una bodega es 6 gramos y otra es de 11, los dos son Extra Brut, uno seco y otro dulce. En todo caso, para nuestros lectores, el TAG Seco y Goloso deberían ser buenos índices en cada caso.

¿Brut o no brut?

Es interesante ver que recibimos sólo 23 muestras de Brut. Y de ellas, 14 son importadas. La pregunta del millón es: siendo que a los consumidores locales las burbujas dulces parecen encantarles –a juzgar de la cantidad que se lanzan al mercado por año– resulta curioso que los Brut no tengan lugar. La razón parece residir en el hecho de que para los consumidores locales Extra Brut es sinónimo de burbujas secas (cuando no buenas), mientras que dulce es el otro extremo, sin que haya un matiz en el medio.

Ahí hay una linda oportunidad para ganar espacio y para conseguir consumidores. Más teniendo en cuenta que Brut es menos de 15 gramos de azúcar, digamos con paladar goloso.

Secos versus dulces.

Fruto de esta confusión sobre el dulzor de las burbujas es que crecen los extremos. Los muy dulces y los secos. De estos últimos probamos a título de Brut Nature 49 etiquetas y de Nature a secas 5, de los cuáles dos eran rosé. Es decir que el 23% de lo que probamos es seco. Respecto a las burbujas dulces probamos 22 etiquetas, el 10%


Azúcar consignada.

Más claro, sin embargo, a la hora de elegir dulzor o sequedad es el azúcar final. La legislación exige que para los espumosos argentinos, “en la etiqueta adherida a los envases, deberá consignarse junto con el Número de Análisis, el azúcar total”. Más claro imposible. Figura como XX g/l. Prestale atención.

Frutales, complejos, herbales o terciarios.

Una buena cantidad de burbujas resultó frutal – frutales. Para se exactos, 70 del total. Entre ellos, la mayoría son Extra Brut. Por el contrario, complejos resultaron 39 del total, con porcentaje creciente de Brut Nature. Mientras que herbales – frutados, sólo 25. Mientras que terciarios y tostados catalogamos 17. Los TAG en cada caso serán buena guía.

Método tradicional.

Una buena noticia es que aquellos vinos que se proponen con método tradicional son marcadamente reconocibles en la cata, porque el carácter del vino está bien moldeado por el tiempo de crianza en la botella. Por supuesto, si es superior al año, el efecto es aun mayor.

Ascenso del charmat lungo.

Un dato que no puede pasar desapercibido al cabo de catar todo es que este método viene produciendo notables resultados. Más, cuando se trata de bodegas que lo desarrollan ellas mismas, única razón posible para sostenerlo. Como el método obliga a tener un tanque destinado a la elaboración de las burbujas por seis o más meses, y son carísimos, en general este método sólo lo desarrollan las bodegas que se enfocan en ello. No las façoneras, cuyo negocio es rotar el contenido de los tanques. Y los resultados son evidentes entre los espumosos argentinos: del top 25 hay 5 que están así elaborados. El resto son casi todos champenoise.

Rosados que no salen del placard.

Una de las cosas más atractivas que tiene el mundo de los espumosos argentinos son los colores. Los hay desde el amarillo acerado al cobrizo piel de cebolla, pasando por unos rosados cereza y neón. Lo difícil para el consumidor, en todo caso, es adivinarlo antes de comprarlo. Ya que hay gran cantidad de vinos cuyo color es claramente rosado que no anticipa nada en su etiqueta. Como efecto sorpresa, es un lindo twist a la hora del servicio.

Pero a los fines de la guía para el consumidor, es curioso que muchos rosados no estén asumidos como tal. La buena noticia, sin embargo, es que el Pinot Noir domina en la categoría y se patentiza en los colores de los vinos, cada vez más rosados.

Malbec espumoso

La última es que, en el mundo de los rosados, presumiblemente el Malbec gana predicamento. Probamos un puñado que nos dejaron en silencio contemplativo y meditando sobre los límites de la variedad. De hecho, en el top hay dos de ellos.