Vinexpo 2017
Vinexpo 2017

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Desde hace casi treinta años Vinexpo Bordeaux es el termómetro del negocio del vino. Un poco porque es la principal feria de vinos de Francia y, por muchos años, lo fue también del mundo occidental. Y otro poco porque supone la principal galería para el roce que hace a los negocios y las tendencias. La 19º edición cerró el 21 de junio pasado y, para los que asistimos, supone un giro interesante tanto en tendencias como en la misma feria: con más de 2300 expositores y unos 45 mil visitantes, desde el 18 al 21 de junio se habló de cambio climático, de los alcances del vino como negocio, de vinos blancos, bios y chinos. También de los desafíos digitales.

A continuación, algunas de las conclusiones que sacamos a nuestro regreso.

El giro social de Vinexpo 2017. La feria ha ido mutando, desde una meca de los negocios en los noventas, a un punto de encuentro entre los decisores de la industria del vino a la fecha. En general, quienes la visitan desde siempre remarcaron de esta última edición el hecho de haberse convertido en un fuerte evento social.

Quizás por eso uno de los high lights del evento fue el reconocimiento al español Miguel Torres a su trayectoria en el mundo del vino, como así también la fuerte presencia de sommeliers de primer nivel, desde Andreas Larsson a Arvid Rosengren, mejor del mundo el año pasado. Clave para entender este nuevo rol social de la exposición es el lanzamiento de la modalidad Vinexpo Explorer, que desde este año pasa a ocupar el rol del negocio: los 100 compradores más importantes de la feria son invitados a recorrer zonas vitícolas de interés.

La primera será Austria en septiembre de este año. ¿La otra clave? La emergencia de la feria alemana ProWein, que está enfocada en el business, cuya competencia es creciente.

Ojo a los vinos chinos.

A todos los visitantes de la feria nos llamó la atención que hubiera un stand de Ningxia, China. A unos, por prejuicio, porque pocos imaginan que al Sur del desierto de Gobi se estén haciendo buenos vinos. Y otros, por estupor, precisamente por los mismos motivos. Una cosa es cierta: la provincia tiene viñedos similares a los argentinos y producen a la fecha un estándar de vinos global, donde Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y Syrah son las banderas. Entretanto, conviene apuntar dos cosas. Una, hasta hoy los precios son elevados –en plan de desarrollar un posicionamiento– quizás traccionados por la propuesta de Ao Yun, el vino del Grupo LVMH elaborado en Himalaya, que cuesta unos 300 dólares. Dos, por la extensión y el nivel de vinos, no tardarán en competir en segmentos más ajustados. Y ahí serán un serio competidor global.

Para más datos, este año lanzaron una convocatoria para enólogos del mundo con premios de hasta 135 mil dólares. Para seguir de cerca.

La revolución de los nuevos sabores.

Si la segunda parte del siglo XX fue el de la creación de sabores globales, el comienzo del XXI parece apuntar de forma reactiva en otra dirección: la búsqueda de sabores específicos, diferentes y con linaje local. Algo pudo intuirse en Vinexpo 2017, si se observaba los contornos del escenario: sommeliers visitando stands de Croacia, Eslovenia y Austria, una conferencia sobre el vino de Georgia, o Japón, con stand propio, ofreciendo vinos y Spirits. Un dato para apuntar al respecto: así como los Single Malt fueron la reacción al monopolio de las marcas y los blends –gigantes como Johnnie Walker ofrecen sus maltas por separado, como Cardhu–, hoy suponen una apertura de gustos y estilos con más de 500 variedades.

Algo similar sucede en Cognac, donde las destilarías menores comienzan a embotellar sus productos por fuera de las grandes marcas. Y así, pareciera que la diferencia gana terreno. Vinexpo dio buena cuenta de ello en todos los terrenos.

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España, país invitado
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Luego de varios años de pérdida sostenida del mercado interno, ahora los vinos españoles buscan su salvavidas puertas afuera. Por eso, y porque ofrecen una buena diversidad, Vinexpo 2017 los alojó como país invitado. Por supuesto, Rivera del Duero y Rioja fueron las regiones con mayor presencia, pero cabe destacar algunas otras que llamaron la atención, especialmente en el tasting organizado por Wine Spectator en el Palais de la Bourse del que participó también la gastronomía española.

Una, Rías Baixas, cuyos Albariños frescos y aromáticos captan cada vez mayor atención, lo mismo que Godello para Ribeira. Dos, los vinos de Jumilla y Yecla, donde Monastrell despierta interés por el cuerpo y la intensidad que adquieren, sin perder frescura.

Riesling en alza.

El martes 20 de junio Alemania festejó su Riesling Day. Si bien el resultado desde el punto de vista de la convocatoria no fue grande –el stand no cambió su afluencia de público– sí hay que destacar que realizaron una cata para profesionales de todos los estilos de una variedad que ofrece un perfil cada vez más seco en el país. Y esa es precisamente la clave: el Riesling alemán está dejando de ser un vino dulce en la mayoría de los casos. Algo que llama cada vez más la atención de los formadores de opinión. Y que promete abrir un surco en el mundo de los vinos blancos.

Alibaba + Vinexpo.

La firma de un memorándum de colaboración entre Vinexpo, los organizadores de la feria, y Alibaba, el sitio de venta más poderoso de China, no pasó desapercibido en la última exposición. La ceremonia, en la que los firmantes brindaron con Veuve Clicquot, fue más bien sencilla y la letra chica del acuerdo no trascendió a la prensa.

Sin embargo, el hecho de que el principal retail online de Asia esté firmando acuerdos de cooperación con los principales operadores de ferias de vino (y, menos conocido también, researchers de data market) no dejó de ser uno de los puntos fuertes del evento. Desde el punto de vista argentino, al menos, puede significar un mejor apalancamiento al desarrollo de la categoría alimentos que firmó el gobierno local con el gigante chino el mes pasado. Habrá que ver. El asunto promete.

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WOW Factor
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Otro de los high lights fue el sector dedicado íntegramente a los vinos bios y orgánicos que, por primera vez, estuvieron presentes de forma diferenciada en Vinexpo 2017 bajo el nombre de WOW: World Organic Wine. Casi 150 productores de todo el mundo ofrecieron sus vinos y, a juzgar por lo que nos dijeron cuando los visitamos, resultó muy alentador. En particular para los compradores detrás de vinos diferenciales.

Entre tanto, Nicolás Joly, el inspirador de la biodinámica francesa, ofreció una interesante conferencia sobre los vinos Bio. Más allá de las botellas  y las palabras, que la clásica Vinexpo tenga un espacio para el mundo verde habla ya de por sí del peso creciente de la categoría en el negocio del vino. Algunas bodegas locales sacaron buen provecho de la participación.

Seminarios de Argentina.

Nuestro país tuvo una activa participación en Vinexpo 2017. Con un stand de 270 metros cuadrados organizado por Wines of Argentina, los productores de vino local vieron desfilar el interés de los consumidores del mundo por sus stands.

Pero más interesante aún, al menos desde el punto de vista de la difusión, fueron los seminarios que dictó Paz Levinson, con cupos agotados: Argentina’s White Wine Revolution, Argentina Beyond Malbec, además de los seminarios sobre Gualtallary y Paraje Altamira de los que participaron Gabriel Bloise (Chakana), Sebastián Zuccardi (Zuccardi), Roberto Luka (Finca Sophenia), Edgardo del Pópolo y José Lovaglio (Susana Balbo Wines), Lucila Pescarmona (Lagarde), David Bonomi (Norton) y Marcos Fernández (Doña Paula), entre otros.

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Vinos blancos en alza.

Desde el punto de vista del observador de la escena mundial, se diría que los vinos blancos ocuparon en Vinexpo 2017 un rol relevante. No sólo porque regiones clásicas como el Loire o Alsacia apuntaron a ellos en detrimento de los tintos (casi no llevaron ninguno y se extrañó la presencia de Chinon, por ejemplo), sino porque la región del Rhone, sumado a España y Argentina, famosos por sus tintos, los pusieron en el centro de su propuesta.

Notable que estos últimos tres ofrecieran seminarios sobre blancos, haciendo hincapié en el valor revolucionario de sus propuestas así como en la diversidad que ofrecen. Todo ello permite pensar en la existencia de un movimiento descentrado de los focos de producción hacia nuevos estilos de blancos.