En sintonía con los vinos ligeros que hoy ganan terreno algunos enólogos se animan a ir al extremo de la frescura. Y el resultado, son tintos y blancos que cortan la boca con una acidez elevada pero gustable. Nacen en viñedos de altura y climas fríos, y  muchos embotellan con la menor intervención posible.

Los orígenes son los diferentes rincones del Valle de Uco y otros valles de altura, como Pedernal en San Juan y los viñedos Calchaquíes, a 1400 y más de 2000 metros sobre el nivel del mar.

¿Cómo identificarlos?

Son vinos ideales para quienes disfrutan de las emociones fuertes. Se los reconoce al paladar ya que gracias a la alta acidez que concentran las uvas en los viñedos fríos de altura se deslizan con la agudeza y velocidad de una gillette. Por eso se los llama filosos. Un descriptor que comienza a leerse con mayor frecuencia en la pluma de los expertos y a oírse de boca de los enólogos. Como atributo es positivo, ya que se considera virtud si no lastima aunque incomode.

Este estilo es típico en variedades como Sauvignon Blanc y Chardonnay para los blancos, mientras que en tintos es frecuente en Pinot Noir y algunos Malbec modernos de altura.
En estos listados a dar con los blancos y tintos más etéreos y filosos de la góndola. Descorchalos y contanos que te parecieron.

También te puede interesar:

Cuáles son las nuevas palabras usadas para describir vinos

Probá los nuevos vinos delgados de moda