Mucho hablamos del estilos del Malbec y su plasticidad para adaptarse a diferentes regiones y condiciones. Sin embargo, en un recorrido por la góndola permite zanjar toda la cuestión en dos estilos, más allá del origen: los clásicos de buen cuerpo, mullidos, y los modernos fluidos y ligeros. Dos versiones que dan cuenta de la historia y del futuro del tinto más argentino.

Por un lado están lo que más conocemos, aquellos que surgieron cuando la industria decidió apostar fuerte por este varietal y demostrar al mundo su potencial. Vinos que nacieron modernos hasta convertirse en clásicos del mercado y en la definición más conservadora del Malbec. Este estilo es siempre voluptuoso y expresivo. Aromáticamente recuerda a los frutos rojos maduros y mermeladas mientras que en paladar ofrece buen cuerpo y estructura, con taninos gordos. La crianza en barrica y la concentración definen esta especie de ABC del Malbec que muchos consumidores disfrutan. A pesar de lo que opina la crítica, que sostiene que estos vinos tienen los días contados, las ventas muestran los contrario y dan cuenta de la vigencia de los Malbec mullidos y potentes.

En la otra vereda están los más modernos y fluidos, producto de la experimentación y el conocimiento que los enólogos tienen hoy del varietal y su comportamiento en cada región. Son tintos que buscan expresar el origen por sobre la enología y apuestan a versiones desnudas del varietal. Entre sus aromas se aprecian nítidos los frutos rojos con ciertos trazos herbales y florales. La gran diferencia, sin embargo, está en el paladar: fluidos y lineales, evitan cualquier sensación dulce y logran taninos firmes pero amables. Para conseguirlo, los enólogos recurren a cosechas más tempranas y menor paso por barrica o en su defecto al roble de segundo o tercer uso. Un estilo que se impone con bastante velocidad en todas las bodegas y que convive en muchos casos con los Malbec más clásicos. A fin de cuentas no buscan reemplazar a sus predecesores sino marcar una nueva modernidad.

Para entender quiénes están de un lado y quiénes del otro, listamos algunas etiquetas que dan cuenta que en materia de Malbec también hay un grieta estilística: y vos, ¿de qué lado estás?

PARA MALBEC MULLIDOS…

Tracia Honores Malbec (2013, $95). Finca del Enlace demuestra que no es necesario buscar entre las etiquetas de alta gama para dar con un vino que ofrezca definición varietal y buena estructura. De aromática profunda y firmeza en boca, ofrece un up grade de emociones en un segmento donde no abundan.

Durigutti Clásico Malbec (2014, $160). Los hermanos Pablo y Héctor Durigutti elaboran Malbec intensos, profundos y briosos, un estilo que muchos consumidores reconocen y disfrutan con facilidad. El Clásicos saca pecho y se afirma entre los que ofrecen aromas de frutos rojos maduros, mermeladas y los toques ahumados del roble.

Casa Boher Malbec (2014, $200). Voluminoso. Esa sería la mejor manera de resumir el estilo de este tinto Malbec. El truco de Alejandro Martinez Rosell es sacar provecho de la buena acidez y frescura que aseguran las uvas del Valle de Uco. Recuerda a frutos rojos y negros, confitura de bayas y trazos tostados. De ataque compacto, fluye envolvente y con buen cuerpo.

Luigi Bosca Malbec D.O.C. (2013, $290). Con estilo tradicional y buena tipicidad varietal, este tinto demuestra que crianza y concentración no complotan contra la elegancia y la frescura. Destaca por abordar el paladar con cierta dulzura golosa, que también se aprecia en su final junto al regusto frutal y especiado. Los clásicos nunca pasan de moda.

Escarlata Expresivo Malbec (2010, $450). La enóloga Gabriela Celeste es una especialista en Malbec con cuerpo. Escarlata está elaborado con uvas de Vista Flores y Eugenio Bustos, dos zonas históricas del Valle de Uco. A los aromas de frutos rojos y negros maduros suma un trazo floral, sobre una boca con taninos redondos y dulzones.

PARA MALBEC FLUIDOS…

Viento Sur Malbec (2014, $70). En la góndola de los accesibles, este ejemplar de Finca Ferrer, elaborado con uvas de Gualtallary, se ofrece con el ABC del estilo fluido y con taninos apretados. De aromática frutal y herbal, la diferencia se observa en el paladar. Buscalo.

Alto Las Hormigas Clásico Malbec (2014, $165). Si bien esta bodega fue una de las fundadoras del estilo for export del Malbec donde se valoraba la concentración y los meses en barricas, también fue de las primeras es aligerarlos. Hoy a cargo de Leonardo Eraso, sus vinos son fluidos y ofrecen cierta fresca austeridad que permite disfrutar de los sabores nítidos de ciruelas negras.

Animal Malbec Orgánico (2014, $200). Con esta etiqueta Ernesto Catena presenta un nuevo rumbo para sus vinos. Un Malbec de paso etéreo que se enfila entre los ligeros con sabores de frutos maduros y taninos pulidos. Ágil, se bebe muy fácil.

Benmarco Malbec (2014, $225). De estilo renovado, Benmarco Malbec emplea uvas de Chacayes, un terruño del Valle de Uco con reputación en ascenso. Según Edgardo Del Poppolo, agrónomo de la bodega, la región aporta un estilo súper fresco y tenso para el Malbec, con aromáticas profundas y buen cuerpo.

Tinto Negro Finca La Escuela Malbec (2012, $275). Paraje Altamira es el terruño del momento y este vino colabora para entender por qué. Según Alejandro Sejanovich, su creador, la clave está en los suelos profundos, con piedras, arcilla, arena y manchas calcáreas. De ellos, el Malbec resulta voluminoso en ataque pero luego adelgaza en centro de boca y fluye rápido y delicado con taninos redondos y final amable.

Alejandro Iglesias | @AleIglesiasWines

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.