Después de una cosecha en 2023 con mínimos históricos para Argentina, la vendimia de 2024 prometía resultados muy alentadores, aunque –como suele suceder– los vaivenes climáticos decretaron rendimientos por debajo de lo estimado. Sin embargo, la buena noticia fue la excelente sanidad y calidad de las uvas en todo el país.
Si nos enfocamos en la producción, «el resultado de la vendimia 2024 es mejor que el del año anterior, aunque aún un 15% menor que la media histórica del país», explica Germán Di Césare de Trivento Wines.
«Recordemos que la cosecha 2023 fue muy baja como consecuencia de las heladas tardías de 2022, que afectaron desde la Patagonia hasta el Noroeste del país», agrega.
¿Qué pasó en la cosecha 2024?
Mientras las uvas fermentan en las bodegas, los enólogos argentinos buscan explicaciones a los resultados de la campaña 2023-2024.
En general, la cosecha se define como una de las más raras de los últimos años debido a eventos climáticos extremos: olas de calor de semanas, seguidas de una caída de temperaturas abrupta y un efecto poco habitual del viento Zonda.
En Mendoza y el resto de Cuyo, región vitivinícola que concentra el 90% de la producción del país, la primavera 2023 fue seca y fría, con importantes nevadas en alta montaña que permitieron una abundante acumulación de nieve.
Lo crucial de esto es que esa nieve llenó los ríos con un caudal de agua de deshielo como hacía años no se veía. Un dato vital para un país donde los viñedos demandan riego.
Pero hay que recordar que la campaña 2023-2024 comenzaba luego de una vendimia 2023 mermada por los efectos de las heladas tardías de la primavera de 2022. Con los daños de aquellas heladas, era predecible un rendimiento limitado.
Ahora bien, una de las particularidades del año fue la intensidad del Zonda –viento caliente que desciende de Los Andes sobre territorio argentino– a partir de septiembre.
Pablo Richardi, de Flechas de los Andes, detalla: “Los inconvenientes no fueron por la intensidad del Zonda sino por lo largo de los períodos en que sopló. Tuvimos dos o tres días seguidos de vientos en un momento en que pueden afectar la viña con quiebre de brotes o de pámpanos tiernos, lo que hizo que la canopia quede corta. Además, el efecto térmico del Zonda se vio en la deshidratación de tejidos, que deriva en una menor producción”.
El clima fresco y seco se extendió hasta mediados de enero, cuando una ola de calor que se sintió en todo el país comenzó a acelerar el ritmo de los viñedos, hasta que se observó un bloqueo en las vides que ralentizó la maduración.
Blancos increíbles
Alejandro Vigil, Presidente de Wines of Argentina y enólogo principal de Catena Zapata, precisa: «La cosecha 2024 es muy particular. Cuando hacemos la suma térmica, nos da levemente por encima de la media en temperatura, pero los vinos nos indican una añada fría. Tenemos una teoría, que es que, si bien fue cálida en la suma, no hemos tenido temperaturas extremas altas, pero sí mínimas altas”.
“Esto nos lleva a que no hemos tenido en las vides fotorespiración, la respiración durante el día cuando se cierran los estomas. Por eso había concentración de azúcar y, a la noche, como hacía calor, la vid quemaba azúcar, pero no ácidos. Entonces, quedó un balance perfecto con una añada que, para mí, es sumamente interesante, con blancos increíbles y tintos de la zona altos y fríos que me recuerdan mucho al 2021″, subraya.
Di Césare, que controla los diferentes viñedos de Trivento Wines en Mendoza, en su repaso aporta: «No podemos dejar de destacar la increíble sanidad en los viñedos, diría que en todo Mendoza. Luego, si recorremos, en Luján de Cuyo vimos excelentes rendimientos, aunque fue importante el momento en que cada productor decidió cosechar”.
“En el Valle de Uco observamos matices en cada zona de acuerdo a cómo había impactado la helada de 2022 y cómo las plantas enfrentaban la nueva temporada. En general, vimos menos kilos, pero con una concentración buenísima en los tintos», se entusiasma.
Richardi suma: «Si bien por el calor de enero en Valle de Uco esperábamos una cosecha precoz, pudimos esperar el punto exacto y los primeros descubes nos muestran vinos con grado alcohólico moderado, taninos suaves y redondos y menos nerviosos. La calidad está relacionada con un rendimiento bajo, así que creo que va a ser un muy buen año de vinos muy suaves y muy redondos».
Malbec memorables
«En el Valle de Pedernal, San Juan, la temporada estuvo marcada por condiciones climáticas inusuales. Un invierno frío y seco fue seguido por el viento Zonda, impactando en los rendimientos, pero no en la calidad de las uvas. A pesar de estos desafíos, tanto los blancos como los tintos mostraron una excelente calidad, especialmente los Malbec, prometiendo vinos memorables», reportó Paula González, de Pyros Wines.
En los valles Calchaquíes, región de altura del noroeste argentino, “el clima cambiante y el Zonda afectaron la floración y se redujo la producción de uva en aproximadamente un 30%”, según Alejandro Pepa, de El Esteco.
Por su parte, Thibaut Delmotte, de Bodega Colomé, describe: «A pesar de estos contratiempos, la maduración temprana resultó en vinos blancos frescos y saludables, mientras que las lluvias de febrero y marzo contribuyeron a una maduración balanceada para las uvas tintas, prometiendo vinos de excelente calidad con aromas fantásticos».
En Patagonia, más precisamente en Río Negro, Hans Vinding Diers, de Bodega Noemía, cuenta: «El invierno lluvioso y la primavera ventosa dieron paso a un enero abrasador, aunque la cosecha se desarrolló sin problemas. Los vinos de 2024, especialmente los Pinot Noir, mostraron una sorprendente elegancia a pesar de los desafíos para su maduración completa. Los Malbec y Cabernet, por otro lado, parecen haber alcanzado la perfección».
Desde Neuquén, otro enclave vitivinícola de Patagonia, Juliana del Águila, de Bodega del Fin del Mundo, suma: «Tuvimos un invierno benévolo seguido de un verano fresco que resultó en una temporada muy sana en los viñedos y la calidad de las uvas”.
“A pesar de rendimientos más bajos debido a condiciones climáticas variables, los vinos muestran una concentración notable en aromas, color y sabor, con alcoholes moderados y bajos. Se destacan Semillón, Chardonnay, Pinot Noir, Malbec y Syrah», dice.
En resumen, la cosecha de uvas de 2024 en Argentina presentó desafíos climáticos diversos, pero la calidad general de los vinos sigue siendo alta, prometiendo una variedad de opciones memorables tanto para blancos como para tintos. Muy pronto, los primeros tasting nos lo dejarán comprobar.